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  ¡Extra! ¡Extra!, el cuasi auditor también fue observado por el ORFIS

 

Historias de un cuasi auditor


Manuel Hernández Quintana quien es, según algunos un señuelo, y según otros el próximo auditor mayor de la entidad fue observado y sancionado por el Órgano de Fiscalización Superior (ORFIS).


Resulta que Manuel Hernández era uno de los contadores públicos que trabajan para el ORFIS y revisaba los estudios técnicos que elaboraba el equipo de José Doger Corte.


Manuel Hernández siempre se retrasaba en los estudios y análisis que debería entregar, por lo que el recomendado por la UAP fue señalado como moroso y sancionado por el mismo calificativo.


Ahora el cuasi auditor está a punto de revisar las cuentas públicas de los municipios y ya se ve para qué lo mandaron, pues su papel será  de ser moroso en todo.


El bajo perfil como abunda.
Tomando en cuenta esta historia, quien no ata ni desata es un integrante del equipo jurídico del ORFIS que fue quien lo señaló como moroso, pues sabe que de llegar Manuelito como titular por obra y gracia del dedo divino, a él se lo cargará pifas.


Basado en esto y jugando al periodismo ficción planteemos el escenario en la mente de quien lo sancionó ahora que casi toda la prensa poblana ve a Manuel Hernández como el sucesor:

 

La visión de los vencidos


Un día cierto personaje que labora en el equipo jurídico del ORFIS tomó el periódico y se enteró que el Gobierno de Mario Marín no quiere a Armando Valerdi como titular de ese órgano y que está apuntalando a Manuel Hernández Quintana.
La visión de ese personaje se nubla y de inmediato se hace un flashback al pasado en el que él señaló que Manuelito era moroso como contador y no hacía bien su trabajo, por lo tanto recomendó hacerle una observación —que son como las espantosas “x” de Chabelo— por fodongo.


Después de ese flashback, el trabajador del jurídico se puso pálido. Se levantó con el periódico en la mano que lo hizo rollito. Se fue al baño. Se bajó los pantalones se sentó en la taza y se puso a pensar:


“Puta. Y ahora este cabrón cuando llegue a ser mi jefe va a pedir los documentos en donde lo inculpamos. Va a preguntar: ‘¿Y quién fue el pendejo que me mandó a madrear?’ Y como aquí todos son bien ojetes y todos ven para su santo me van a echar la culpa a mi. Adiós a mis vacaciones con Xiomara, la morena que conocí en el table de mi compadre.  Adiós a mi auto nuevo. Puta madre”.


El personaje se tardó 30 minutos en el escusado, sentado. Las piernas y las nalgas se le notaban rojizas y aplanadas por todo el tiempo en el que dilucidaba sobre su triste futuro.

 


Tras regresar a la oficina, notaba que todos sus compañeros y secretarias tenían puesto el periódico en sus escritorios. Todos tenían puesta su mirada en él. Se sentía observado y sin quererlo, él se había puesto pálido.


Sus compañeros desde ese día no dejan de burlarse de él con el típico: “Pues de una vez te cantamos las golondrinas ¿no?”
Él sólo piensa: “Mejor vayan y chinguen a su madre”.

 

La visión de los vencedores


Un paréntesis antes de seguir con el periodismo ficción.
(Cuando se es un perfecto desconocido como lo es Manuelito Hernández Quintana se le puede imaginar como sea: copetón, rollizo, bajito de estatura, bonachón, estilo Gutierritoz, con patillas a la Vicente Fernández, quien le manda a ser bajo perfil).


Cuando se enteró que su amigo Enrique Agüera Ibáñez lo apoyaría al firmarle el papel y que él sería el elegido para suceder a José Doger Corte, haciendo a un lado al maestro Valerdi se sobó las manos, sonrió, no pudo soltar una carcajada mental porque eso es prácticamente imposible y sólo sucede en las telenovelas mexicanas o puertorriqueñas.


Pero no sólo disfrutó su nombramiento virtual desde los medios de comunicación y el aval de su amigo Agüera, pues lo primero que pensó es en cómo partirle la madre a quien lo acusó de moroso, quien lo señaló.


“Si la vida es como la rueda de la fortuna y ahora a mi me toca estar arriba”, señaló, pero en su afán de mantenerse con vida siguió frotándose las manos.

 

La ficción


El único que hasta el momento ha dado al clavo es Raymundo García al señalar que es un señuelo el nombramiento virtual de Manuelito, pues fuentes bien informadas señalan que es para ser golpeado y meter de último momento a Noemí Tello y Nieto, pues ella nunca asistirá a sus funciones y ahí meterán a un operador de bajo perfil para que haga el trabajo que se requiere en este órgano.


Hay que decir que en estas historias lo único que no es ficción es que Manuel Hernández sí fue observado por el órgano que él va a dirigir.

 

La terrible Enoé y su terrible cuñado


Ayer dimos a conocer cómo es que Rogelio López Angulo será producto de una imposición, pues el pobrecito no puede sino es por medio de las marranadas. Tras revelar esa información llegó un correo electrónico en el que se detalla cómo es que entre Enoé González y Rogelio López se pusieron bellos al comprar la candidatura.


“Más de un millón de pesos dieron ese par de corruptos: la patotas y su cuñado.”
Por falta de espacio la próxima columna detallaremos el correo electrónico.  Sólo le preguntaré a quien manda esa información: ¿Quién y por qué le dicen la patotas?
Ojalá y nos digan a quién  le dicen así.

 

Al primero que nos responsa le regalaremos una grabadora marca Olympus de casete chiquito con dos pilas duracell. Y para que no haya dudas de cochupos, la grabadora está nuevecita y aún está en su empaque original.

 

 

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