Freaks
Un clásico de lo grotesco


Zeus Munive


Urge nuevo ombudsman para Puebla


Si el Gobierno del estado quiere cambiar su imagen debería evitar meter las manos en la selección del nuevo ombudsman de Puebla, pero como sabemos que no lo va a hacer, es decir, como va a seguir influyendo en la mayoría legislativa (el artículo 26: aplanadora priista) por lo menos debería reconsiderar la estancia del Quechulac en la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CDH).


José Cándido Flores Mendoza lo único que tiene de cándido es su nombre, pues en su estancia como titular de los llamados derechos humanos no ha servido de mucho. Al contrario, nuestro personaje de hoy creó hasta unas organizaciones gubernamentales patito: como el Carnero Feliz, Chiquen Chen, Flor de Loto Caprino, Unión de Productores de Semilla de Palmarito Tochapan (por cierto, bellísima tierra), la Asociación para la Prevención de Puebla (¿?) y el Vellocino de Oro, entre otras.


Es en serio, no se rían.


Me cai, así se llaman.


O chin… ya, no se rían.


Y es que nuestro querido ombudsman se equivocó de profesión: lo suyo era una carnicería, un puesto callejero de birria y tripitas en hervor o un negocio de mixiotes.


Hubiera pensado mejor en nombres de pulquerías de la Ciudad de México para sus ONG: “Entran burros y salen sabios”, “El recreo de los de enfrente” (ubicada en Donceles frente a la Asamblea Legislativa), “El cementerio de los Elefantes”, “El cañón de largo alcance”, “Entran en camilla y salen caminando”, “Mi oficina”, “Las glorias del Gran Colón”, “La pulcata de don Palabras”.


Pero regresemos al asunto de la carnicería: ¿A qué se debe este nombrecito de la Asociación para la Prevención de Puebla? ¿Prevenir de qué y a quién? Estoy de acuerdo que los poblanos tenemos lo nuestro y que somos dos caras y bien difíciles, pero de qué van a prevenir ¿del VIH? ¿De que nos vamos a poner a platicar los poblanos? ¿Será por aquello de platica poblano, mientras yo te gano? ¿Perro, perico y poblano no lo toques con la mano?


Pero más allá de que tiene organizaciones a modo, el presidente de los derechos humanos no tiene nada de sensibilidad o si la tiene es la de un carnicero: para chillidos de marrano, oídos de carnicero, versa aquel refrán tan conocido. Y es tal la actitud que el propio ombudsman corrió fulminantemente a algunos de sus trabajadores sin justificación alguna. Fue la presión de la prensa la que hizo que Cándido Flores reconsiderara su posición y finalmente liquidara conforme a la ley a sus trabajadores despedidos.


El Quechulac no ha tenido la decencia de hacer recomendaciones auténticas a los mandos policiacos y de procuración de justicia. Jamás ha dado un golpe en la mesa. Ni ha hecho nada en pos de la defensa de las garantías ciudadanas.


Aclaro que esto no es una campaña contra el Quechulac, es que el tema del ombudsman es muy delicado. No se trata sólo de un viejito que se la pase recomendando a diestra y siniestra y que las autoridades estatales y municipales se rían de él y se pasen por el arco del triunfo los señalamientos de abusos y excesos. No, es algo más. Es una cultura que no existe en Puebla. No es una oficina frente a Plaza San Pedro a la vuelta de los famosos masajes Italia. Ni la oficina que está a una calle de donde venden unos tacos al pastor, por cierto retesabrosos.


Es algo más que eso.


Por ello, si el Gobierno pretende intervenir en la decisión sobre la aplanadora priista, ok, que lo haga. No le restamos poder a sus facultades metaconstitucionales, pero si piensa hacerlo que por lo menos los diputados contraten a alguien que saque la casta y haga un papel digno.


¿No creen?


¿O vamos a seguir con nombres de organizaciones como: “Mi lupita”, “Operación dragón”, “Juan Sin miedo”, “El recreo de los gallos”, “Una cita con tarzán” y demás linduras?


Y ya por último…


¿Por último?

 

Próximamente…

 



 
 

 

 
Todos los Columnistas