Freaks
Un clásico de lo grotesco


Zeus Munive


Rubén Gil y el Fast Money


El alcalde priista de Izúcar de Matamoros, Rubén Gil Campos, es todo un pájaro de cuenta. Está señalado como presunto narcotraficante y como lavador de dinero profesional. Además de que fue detenido en la ciudad de México por portar armas de alto poder de uso exclusivo del Ejército Mexicano.


La PGR lo dejó libre.


A todo esto, hay un dato nuevo para añadir en su expediente como “empresario” y éste es su presunta participación en la compañía de envío de dinero “FastFM”.


Lo más interesante es que en esta empresa dedicada no sólo a enviar dinero de Estados Unidos a México y viceversa, sino a préstamos prendarios, participa nada más y nada menos que el famosísimo constructor y amigo de la casa: Eduardo Rivera Santamaría.


Sí, el mismo que denunció a Mario Alberto Mejía, Héctor Hugo Cruz y a un servidor al inicio de la actual administración estatal a petición, al parecer, del secretario de Obras Públicas, Javier García Ramírez y del inquilino de Casa Puebla.


Un pinche coscorrón a la prensa incómoda de la aldea para que entiendan.


Rivera Santamaría es un constructor que ha sido beneficiario con obras y en la pasada administración estuvo muy cercano a Fernando Morales Martínez, por lo que recibió obras millonarias. Además, fue inhabilitado por la Federación, según informó en su momento Alejandro Mondragón.


Regresando al tema que nos interesa, Rubén Gil presumía hace más de un año de ser socio de FastFM en Puebla y no sólo eso, nuestro alcalde poblano involucrado en el narcotráfico estaba ligado con un pez muy gordo, tan pero tan gordo, que sería irresponsable no documentarlo (en eso andamos). Lo cierto es que pondría el sistema político de cabeza, si es que se confirmara la historia.


Según comentan tanto Rubén Gil como el constructor —a quien no se le está acusando de nada, sólo de participar en FastFM— participaban como socios fondeadores y de ello dan cuenta personajes cercanos al prófugo presidente municipal de Izúcar.


La FastFM puede corroborarse a través de internet: http://www.fastfmmoney.net/SucursalesMEX.html y ahí se verá que tiene una sucursal en Izúcar, en la calle Morelos número 112-b Poniente. Además de que cuentan con otra sucursal en Los Ángeles en el bulevar César Chávez 2010.


Insisto, quien presumía su relación comercial con el constructor y con el pez gordo, muy gordo, era el propio Rubén Gil.


Y vaya que la presumía, pues él aseguraba que FastFM era suya.


Ahora, vienen varias preguntas al respecto de Gil: ¿Por qué el PRI permitió que fuera su candidato cuando sabían sus presuntos nexos con el narcotráfico? ¿Compró la candidatura? ¿A quién? ¿A Roberto Marín? ¿Al delfín?


Carlos Olamendi era su primer socio en Casa Puebla en Los Ángeles, ¿Olamendi sabía de su participación en el lavado de dinero? ¿Jorge Estefan Chidiac también estaba involucrado? Son pocos los medios que se han subido al tema del narcoalcalde.


Algo que me comentaron es que, por ejemplo, Mario Montero Serrano siempre se negó a sumarlo como abanderado a un puesto de elección popular, porque Montero cuando era presidente estatal del PRI, intuía que algo andaba mal en el nombre de Gil Campos. Se ve que no le quisieron hacer caso al ahora secretario de Gobernación, ni su compadre Valentín Meneses.


Hay que recordar que el actual secretario de Desarrollo Social, Javier López Zavala, presumió en su momento de haber palomeado la lista de candidatos a alcaldes como a diputados.


Es más, él presume su fortaleza con los presidentes municipales actuales.


¿Tendrá algo que ver con Rubén Gil?


El tema dará mucho de qué hablar en los próximos días.

 

Los 45 días y no pasa nada


Llevamos 45 días de la nueva administración municipal y no pasa nada aún.


El tema de los estacionamientos subterráneos fue mal manejado, mal presentado, porque parecía que la idea era quitarle lo loco a Luis Paredes.


Los hoyos en las calles siguen existiendo.


Las vialidades están hechas un asco.


Hay ambulantes en el Centro Histórico.


Los agentes de tránsito están desatados y ya comen con manteca.


Alguien definió recientemente este ayuntamiento: “Es como los colores de su logotipo: gris y rosa”.


Es decir el ayuntamiento de Blanca es gris y rosa.


Dicen los eruditos en gerencia política que los primeros 100 días de cualquier Gobierno marcan el rumbo de cualquier administración y es ahí donde se toman las decisiones.


Llevamos 45 y no se ve para dónde vaya a jalar. Apenas la semana pasada presentó su Plan Municipal de Desarrollo y esto para que sea con base en una consulta popular.


Le faltan 55 días para dar una evaluación certera, pero en los primeros 45 sólo se ve el gris y el rosa.


Vamos a suponer que nos equivocamos y las cosas cambian.


Va pues, el beneficio de la duda.


Aunque a leguas se nota que falta un buen manotazo en la mesa para que al fin y al cabo la dejen gobernar y que no se le olvide que su cuenta pública la va a aprobar el próximo gobernador, así que puede tener más agallas para tomar decisiones.

 



 
 

 

 
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