Desde las Galias


César Musalem Jop y Gerardo Cepeda Cárdenas

23/04/2009

EL AGUA


El artículo 115 Constitucional Federal, obliga a que los gobiernos locales llamados también ayuntamientos, otorguen una diversidad de servicios públicos a sus poblaciones como cualquier país civilizado.


Entre éstos está el servicio de agua potable,  el drenaje para el desalojo de las aguas negras, y también la ingeniería obligada  para la conducción y recepción de las aguas pluviales. En una sociedad organizada no termina ahí la responsabilidad gubernamental, debe ir aún más lejos.


Entre las acciones que obligadamente deberían ejecutar como deberes están:

 

1.- Propiciar la recarga artificial de los mantos acuíferos, con el agua de las lluvias, combinando presas, estanques, bordos y pozos de absorción. (Como ejemplo puede acudirse al gobierno del Distrito Federal, el cual tiene mas de siete años impulsando esta acción).

2.- Protección de la sustentabilidad de las zonas de recarga de acuíferos, impidiendo el crecimiento de la mancha urbana hacia esas zonas. (Esto lo resuelve la planeación territorial en cualquier geografía).
3.- Establecimiento de programas de prevención y control de la contaminación del agua y del suelo. (Aunque multi-legislado, por ignorancia, por falta de autoridad moral de los funcionarios sancionadores, muy pocas veces se aplica).

4.- Reutilización de aguas residuales, aplicando tratamientos de purificación y utilizando pozos de absorción. (Existen decenas de tesis en todas las universidades y tecnológicos mexicanos-poblanos, y múltiples empresas harto competentes para dirigir esta reutilización).

5.- Regular la perforación y uso de los pozos de extracción de agua, para que no sean sobre explotados. (Afortunadamente tiene mas de veinte años que esta regulación se practica en forma exitosa, aunque ha sido muy difícil su implantación, por aquella teoría: “que el agua la regala Dios sin ningún control ni medida”).

6.- Evitar hasta donde sea posible que en el área de los pozos de absorción, se coloquen lozas de concreto, banquetas o calles; porque esto impide la concentración de los líquidos.

 

Líneas de acción:


L.A.1- Con el objeto de tener una visión clara de los tipos diferentes de aguas, su uso y tratamiento, deberá hacerse por cada localidad un estudio detallado de tal manera que se dictamine el mejor aprovechamiento de los tres tipos diferentes de aguas.
L.A.2.- Podrá solicitarse que el estudio anterior sea realizado por los pasantes de la escuela de hidrología de la BUAP o alguna similar.

L.A.3.- Educar a la población para que las aguas blancas sólamente las usen para beber y para condimentar la comida.
L.A.4.- Que las aguas blancas que se usen en el lavado de los trastes y ropa sea depositada en bandejas y no conducidas al desagüe con el objeto de que éstas sean reutilizadas para limpiar los sanitarios, y el piso de las casas.
L.A.5.- Las aguas limpias utilizadas en el baño no dejar que se vayan al drenaje sino que deberán depositarse en una tina para que queden concentradas y se puedan utilizar para otro fin.
L.A.6.- Las aguas grises pueden ser almacenadas sin que medie la descomposición de ellas debido a la cantidad de enzimas de los detergentes o lejía usados, por lo que podrá guardarse en tinacos de asbesto o de concreto.
L.A.7.- Evitar lavar los automóviles con aguas blancas, ya que pueden usarse las aguas grises.
L.A.8.- Evitar que las aguas grises sean conducidas al drenaje final de aguas negras.
L.A.9.- Realizar depósitos caseros para almacenar las aguas pluviales.  (En Atlixco-Puebla, en la 3 Norte No. 3, la ecologista Claudia Uranga lo practica exitosamente desde hace una década).
L.A.10.- A nivel nacional y estatal deben separarse los drenajes pluviales de los pueblos y ciudades con el objeto de que esa agua sea almacenada para reaprovecharse no conduciéndola a los drenajes de aguas negras. (En los EEUU, y los estados centrales europeos se practica desde el siglo antepasado).
L..A.11.- Sistema de captación de agua de lluvia. En varias comunidades rurales, principalmente en las ubicadas en los cuatro millones de hectáreas de la Mixteca Poblana, no se dispone de la cantidad de agua potable necesaria para satisfacer las necesidades domésticas básicas.
Sin embargo, gracias a la captación del agua pluvial, los pueblos mixtecos tendrían como en la época colonial los conventos, las casas curales, las haciendas y los trapiches paneleros  una alternativa de abastecimiento confiable por su técnica simple y su baratura. (De forma natural el agua de lluvia es captada en los techos de las casas y conducida a través de conductos hacia su depósito de almacenamiento)

L.A.12.- Construcción de cisternas de ferrocemento. En las comunidades rurales, debe de almacenarse el agua durante la temporada de lluvias, para contar con ella durante el período en el que el fluido de agua es menor por el estiaje.
(La cisterna debe ser el complemento ideal de los sistemas de captación de lluvia, por lo que debemos promover la construcción de cisternas de ferrocemento o de tabique con malla electrosoldada tipo cilindro, cuya construcción es extremadamente simple, una familia puede construir una cisterna de 11 mil litros en dos días, con un costo en materiales de $ 2,700.00).

L.A.13.- Desinfección solar. El uso de radiación solar se puede utilizar para la desinfección del agua de lluvia, esta ha demostrado ser una técnica eficiente para inactivar y destruir las bacterias patógenas.
Esta tecnología está dirigida a poblaciones rurales de escasos recursos económicos, sin acceso a sistemas de potabilización; estas comunidades no suelen hervir, ni clorar el agua y están interesadas en tratar únicamente la requerida para su consumo

L.A.14.- Para tratar las aguas grises se promueve la auto-construcción de biofiltros de ferrocemento que incluyen un lavadero y una pileta en su parte superior.  De esta manera la tecnología se transfiere bajo el concepto de lavadero ecológico

L.A.15.- El tratamiento de las aguas negras. Se promueve tanto el uso de humedales familiares como el de biodigestores ligados a letrinas rurales.

 

Las tecnologías asociadas al saneamiento han sido bien recibidas cuando se acompañan de un beneficio tangible, como la producción de flores, o el lavado de ropa, y trastes (lavadero ecológico). Cuando no satisface una necesidad palpable, son rechazadas o abandonadas.

 

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