GAMBITO POLITICO


Alejandro Chacón Morales

30/10/2009

S.O.S para el CEN del PRI


El problemático, enrarecido y nebuloso entorno que experimenta el PRI nos confirma, sin lugar a dudas, que el Gran Elector perdió por completo el control del proceso de sucesión gubernamental.


Hoy, el Revolucionario Institucional en Puebla es sinónimo de resentimientos, de conflictos personales, de disputas rencorosas, de venganzas perennes, de insubordinación y de hostigamiento político.


Es, en suma, un instituto desarticulado que está muy lejos de presentarse como una organización cohesionada o como un factor de unidad y fortaleza para los poblanos.


Y es que la obsesión del inquilino de Casa Puebla por imponer sin miramiento alguno a su entenado generó un oscuro panorama en el que todos los aspirantes, con “palos de ciego”, tratan de encontrar una salida en ese laberinto de pretensiones y orgullos insidiosos.


Inmerso en el mundo de la obcecación, el Supremo Decisor piensa que la legitimación de su hijo político por medio de dudosas encuestas (incluidas las “prestigiosas” Mitofsky y CISO de la BUAP) será todo un hecho, pero la realidad es que el método seleccionado es todo un fracaso (¿Se inclinarán por otro menos conflictivo?)


El negligente uso de los sondeos electorales lo que ha construido es un panorama risible, un hilarante entorno que hoy es considerado como una burla para los ciudadanos.


Casi todos los días observamos un estudio diferente con resultados completamente contrastantes.


Casi todos los días escuchamos señalamientos perjudiciales o de apoyo hacia ellos.


Casi todos los días somos testigos de una guerra de declaraciones, descalificaciones políticas y de opiniones encontradas en los medios de comunicación.


Pero ni el dueño del dedo de oro ni el mozuelo dirigente estatal Alejandro Armenta (impulsores del proyecto zavalista) han sido capaces de detener estos enfrentamientos.


Los llamados a la mesura y a la cordura política simplemente han pasado desapercibidos: Ninguno de los contendientes, ni siquiera los que buscan la presidencia municipal de Puebla, hacen caso a sus líderes, mucho menos al titiritero mayor en este gran teatro de marionetas.


No existen dudas… El proceso de sucesión gubernamental se encuentra en el ostracismo… Quienes detentan el poder gubernamental perdieron la brújula de la elección interna y, con ello, la posibilidad de darle legitimidad a la unción del mamífero marín-o.


¿O acaso alguien puede decir lo contrario?


Basta con leer los periódicos y los comentarios en las diferentes columnas políticas.


Basta con mirar desde una esquina el entorno partidista para darse cuenta de que el Partido Revolucionario Institucional en Puebla se desvanece, se descompone día con día.


Por lo anterior, el escenario de guerra que vive el partido de Lázaro Cárdenas requiere de la urgente e impostergable intervención de los sectores nacionales del priísmo, de lo contrario serán éstos los que tendrán que enterrar en cofres sangrientos a todos los muertos políticos de esta contienda fratricida.


Ni Beatriz Paredes, ni Manlio Fabio Beltrones, ni Enrique Peña Nieto –más allá de sus intereses personales- pueden dejar que sus correligionarios en Puebla definan por sí solos la elección del candidato a la gubernatura.


No pueden permitir que una plaza tan importante como la de Puebla se pierda por la irresponsabilidad y la contumacia de los que dicen tener el control político del estado.


Es mucho el desprestigio que el PRI ha ganado en los últimos días con el incremento del IVA como para sumar una derrota más en el plano electoral, a menos que así lo quieran.


Por ello –creo yo- deben intervenir con prontitud antes de que el “enfermo terminal” exhale el último suspiro en las manos del gobernante en turno.


Peón por Peón


Lo importante es que el Gran Elector los deje participar de las decisiones políticas, pues está empeñado en cerrar todos los espacios a los dirigentes nacionales.


Lo comenté en una ocasión: “El proceso de sucesión gubernamental se dirige hacia un terreno exiguamente explorado, y del que también muy pocos han salido victoriosos: La centralización de lo electoral”.


“El Supremo Decisor se empeña en evitar que los factores externos incidan en la elección del candidato (…) Por ello intenta cerrar la mayor cantidad de espacios para impedir que el ‘delfín’ sea cuestionado y denostado por las altas élites del PRI, obligados referentes de consulta y cabildeo para la toma de decisiones políticas y de amplia magnitud en el contexto nacional”.


 “Cierto es que los gobernantes tienen peso e influyen en el destino de su instituto político; están acreditados para opinar e intervenir en la aplicación de políticas públicas nacionales, pero también –por qué no decirlo- están facultados para crear proyectos transexenales en los que su ‘prole’, su descendencia, salga beneficiada lo mejor posible”.


“Sin embargo, las reglas del Sistema Político Mexicano nos dicen que cada una de estas acciones debe realizarse con el consenso y el visto bueno de los líderes nacionales. Lo contrario constituiría un gesto de soberbia política”.


“Y eso es precisamente lo que quieren hacer quienes usufructúan las prebendas del estado en Puebla: Saltarse las trancas e ignorar de forma arrogante los preceptos básicos de la sucesión”.


“El Gran Decisor, según lo expuesto por los medios de comunicación, es hoy un personaje inflexible que está dispuesto, faltaba más, a dar portazos y negativas a quienes intentan vulnerar su capacidad de decisión en el proceso electoral del 2010”.


Hasta aquí (como dicen algunos periodistas) la extensa pero necesaria cita.


Es entonces que surgen las preguntas: ¿Realmente están interesados los integrantes de la cúpula priísta en el proceso electoral de Puebla?


Si lo están… ¿Por qué han dejado que el entorno se enrarezca de esta manera y que el partido se divida irremediablemente?


¿Permitirán que el Gran Elector se salga con la suya y pierda las elecciones constitucionales?... Las respuestas las tienen ellos. Habrá que esperar pacientemente.


Jaque Mate


Los zavalistas y el dirigente estatal del PRI deberían estar preocupados no por legitimar la unción del promotor del (sub)desarrollo social, sino por las denuncias que en la Fiscalía Especializada para la Atención de los Delitos Electorales puedan interponerse para tirar la candidatura del principito.


La contratación de By power media, el abierto y descarado proselitismo de Javier López Zavala en la ciudad de Puebla y en el interior del estado, así como las constantes violaciones del artículo 200 bis del código electoral local y de la Constitución Política de México pueden constituirse en elementos para rechazar el registro del bienamado y de todos los que se han promovido de manera anticipada.

 

El rescate y futuro del Partido Revolucionario Institucional en Puebla, pues, está en manos de la dirigencia nacional.

 



 
 

 

 
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