GAMBITO POLITICO


Alejandro Chacón Morales

08/09/2009

EL TORTUOSO JUEGO DE LAS SEÑALES


Los signos de engañosa “indefinición” desplegados constantemente por la presidenta municipal, condimentados con el enigmático comportamiento político del Gran Elector, generaron desde la semana pasada un clima de zozobra, inquietud y nerviosismo entre los prosélitos e incondicionales del mal llamado “elegido”.


Los medios de comunicación, en particular los escritos, han sido fiel reflejo de ello. Basta con leer los diferentes espacios de opinión publicada para constatar el desconcierto originado por la “sospechosa” proximidad del Supremo Decisor con quien gobierna la capital poblana.


Señales que, más allá de las preferencias personales, motivaron una oleada de especulaciones y pronósticos mediáticos que hoy mantienen intranquilo al promotor del desarrollo social en el estado…: El plenipotenciario “líder de los zetas”, como se mencionó en algunos spots radiofónicos de Oro Noticias.


Si a esto sumamos los resultados del estudio demoscópico presentado la semana pasada en E-consulta y La Jornada de Oriente (a la postre ignorado por los “sotaneros”), podemos decir que el escenario para el denominado “hijo político” es nada halagüeño.


Los propios representantes de la prensa local se encuentran intrincados, confundidos, pues.


Unos continúan con la defensa y promoción de las “bondades” del animal marino con monótonos argumentos; otros empiezan a modificar su tendencia editorial y el matiz de sus comentarios hacia la primera regidora: Un espectáculo periodístico en un circo dos pistas.


Lo cierto es que hoy, a pocos meses de tomarse la decisión de decisiones, cada hora, cada minuto, cada segundo se convierte en una tortura para el príncipe y sus cortesanos…. El tiempo, como aluden muchos periodistas, se le agota sin remedio… El tiempo, guerrero invisible, se erige como su enemigo central.


Una cosa quedó clara después del regreso del Gran Elector a la palestra política, y confirma lo referido en este espacio hace algunas semanas: Son dos (no más, no menos) los personajes con reales posibilidades para hacerse de la candidatura al gobierno del estado: Blanca Alcalá Ruiz y Javier López Zavala.


Y no importa el engañoso silencio ni la carencia de pronunciamientos por parte de la primera para entrar de lleno a la contienda, pues la naturaleza de su puesto gubernamental, su privilegiada ubicación en las encuestas y su nivel de posicionamiento social la han metido en la disputa sin necesidad de expresarlo públicamente, como aludió en su momento el periodista Enrique Núñez.


Ahora bien, quizá debamos entender la cercanía del Soberano Decisor con la primera regidora como un simple gesto de cortesía de gobierno, quizá interpretarla como un intencionado efluvio de señales políticas, pero también como el lanzamiento de señuelos para proteger la imagen del “bienamado”; no obstante, todo ello constituye un simple estraperlo.


Lo que no podemos dejar pasar son los señalamientos del otrora mandatario Manuel Bartlett Díaz, hoy vilipendiado por quienes en su momento lo exaltaron hasta el hartazgo.


Tampoco los comentarios que de la edilesa han hecho el panista Francisco Fraile García y el priísta Jesús Morales Flores. Mucho menos los resultados del estudio electoral realizado por Gerencia Electoral Consulting, que ratificaron la ventaja de Alcalá Ruiz sobre el “mamífero marin-o”.


Todos estos centrados en una sola figura. Todos éstos corroborando lo expuesto hace unos días por Arturo Rueda: “Blanca Alcalá es el fiel de la balanza en el proceso de sucesión gubernamental”.


La conjugación de estos elementos, asimismo, fortalecen los silogismos esgrimidos por columnistas como Carlos Gómez y Fermín Alejandro García: “Blanca Alcalá es un fenómeno extraño en la política local. Entre más se le menosprecia más está en el ánimo de la gente. Entre más se le arrincona, mayores consideraciones para con ella, lo que la convierte en un adversario digno de temer”.


En ese sentido, la pregunta central es: ¿Por qué las señales del Gran Elector?... La respuesta es sencilla: Porque el delfín alcanzó el límite de su curva ascendente, porque el proyecto de la imposición no termina de concretarse y porque el entenado no logra convencer a los electores (sólo a algunos priístas) de su proyecto político.


En efecto, son muchos años de promoción desmesurada, de apoyo institucional y gubernamental, pero lastimosamente carecen de impacto en los sondeos electorales. Surge entonces otra interrogante: ¿Si en cinco años no pudo encabezar las preferencias, usted cree que en los meses que restan para entrar en el campo de las precampañas lo haga?


Aún así, ello no significa que el “señalado” deba tirar las armas y abandonar la contienda, para nada. Lo que sí implica es que en el propósito de obtener el codiciado nombramiento partidista tenga que reforzar la “guerra sucia” contra el resto de los contendientes, como ha venido haciendo desde hace ya varios meses.


Ya lo dice una de las reglas de la política mexicana: Si no puedes alcanzar a tu competidor intenta tirarlo por todos los medios; si no puedes crecer electoralmente entonces utiliza la descalificación, tal y como hizo Felipe Calderón con Andrés Manuel López Obrador.


Ergo, no dude usted que en los próximos dos meses incrementen los denuestos, los cuestionamientos y los comentarios dolosos contra la presidenta municipal, su principal adversaria.


No dude tampoco que los corifeos del promotor del desarrollo social, del “líder de los zetas” (insisto en la errónea publicidad de Radio Oro), empiecen a bombardearla con añejas y superadas temáticas negativas, o en su defecto a cuestionarla intensivamente con nuevos tópicos.


Por ejemplo el tema del viaducto elevado, un asunto similar al que sufrió en su momento el ex presidente municipal con el puente 475.


Es entonces que para Blanca Alcalá el tiempo también es de vital importancia, porque así como en las próximas ocho semanas el elegido tendrá que remar a contracorriente para alcanzar (y superar) a todos sus competidores, ella tendrá que resistir a sangre y lodo la guerra fratricida en su contra para evitar que su posicionamiento e intención de voto disminuyan.


La presidenta municipal necesita, de la misma manera, conservar su amplia presencia en los medios de comunicación, aunque debemos entender que en el juego de la sucesión gubernamental la prensa poblana -faltaba más- también tiene partido.


Y es que en tiempos políticos –como dije alguna vez- los representantes del gremio noticioso buscan a toda costa colocarse en las preferencias ya no de sus lectores, sino de quien puede ayudarles a subsistir cómodamente un trienio o un sexenio, como ha sucedido con regularidad (y de forma por demás deplorable) en la historia del periodismo mexicano.


En suma, el escenario político-electoral nos indica que en la contienda por la nominación oficial del Partido Revolucionario Institucional nada está definido.


Tanto el hijo predilecto como la edilesa tienen que esquematizar su estrategia y dosificar energías para impactar el ánimo de la opinión pública aunque, a decir verdad, quien debe realizar un doble y hasta  triple esfuerzo es el primero, pues todavía se encuentra en franca desventaja frente al resto de sus competidores.


Y no hablo, por supuesto, de filtrar en la prensa sondeos electorales de dudosa procedencia, como pretende el oriundo de Pi-jiji-apan. Tampoco de hacernos creer que en un mes creció (sí, cómo no) más de 35 puntos, según adelantaron Rodolfo Ruiz y Arturo Luna. Menos de intimidar o chantajear a la edilesa con el tema del incumplimiento de acuerdos, como escribió Mario Alberto Mejía, pues con todo ello lo único que se hace es tratar de legitimar una evidente imposición… Allá ellos.


Jaque Mate


Sólo un experto del marketing político pudo imaginar tan ingenioso slogan para promocionar en las ondas hertzianas el nombre del elegido. Imagínese qué pensarían en otros estados si escuchasen la expresión “Para Puebla Zeta”, como se hizo en Radio Oro.


Acaso será zeta de Zorro, de Zopilote o del grupo armado que tanto atemoriza a la población en todo el país… Los publicistas deben ser más creativos, porque alguien podría recordarles que en el abecedario, aquí y en todo el mundo, la primera letra es la A, la última es la Z.


P.D. El espacio se terminó, pero más adelante -como lo prometí en la pasada entrega- retomaré el asunto de la Oficina de Atención al Migrante con información que me ha sido proporcionada por quien fue llamado “demente” en la propia Sedecap cuando denunció los actos ilícitos del Alto Comisionado.

 



 
 

 

 
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