GAMBITO POLITICO


Alejandro Chacón Morales

21/07/2009

DOS FINALISTAS DOS


Como es costumbre en los procesos de sucesión gubernamental, el de Puebla empezó con el surgimiento de un intemperante escenario en que las descalificaciones, los señalamientos perniciosos, el uso estratégico de los medios de comunicación y los mensajes cifrados hicieron acto de presencia como parte de una guerra que, indudablemente, se convertirá en un circo de tres, de cinco y de muchas pistas.


No podía ser de otra manera. Este enrarecido panorama nos anuncia que la reyerta por la candidatura, al menos en el PRI, dejará bastantes heridos, enfermos y resentidos que en determinado momento podrían generar una ruptura difícil de recomponer.


Inicialmente, el bombardeo informativo registrado la semana pasada impidió que la agenda de los medios aterrizara adecuadamente. No terminamos de digerir por completo el triunfo priísta cuando la Suprema Corte decidió modificar el calendario electoral.


Vaya, ni siquiera el ridículo golpeteo contra la Presidenta orquestado —según los medios— por los seguidores del ex edil pudo surtir un efecto contundente porque el gobernador lanzó una bomba mediática que opacó de inmediato los temas de conflicto en la prensa. A saber: la lista de sus posibles sucesores. En suma, muchas noticias, muchos altibajos, mucho material de análisis… Mucha incertidumbre.  


Lo cierto es que una cosa quedó muy clara cuando el Gran Elector, por fin, decidió asumir el papel del líder que es al abrir la elección interna: Son cuatro –no cinco, ni seis, ni ocho- los aspirantes con posibilidades de alcanzar la nominación oficial al gobierno del estado: Javier López Zavala, Blanca Alcalá Ruiz, Alejandro Armenta y Jorge Stefan Chidiac.


El dueño del “dedo de oro” finalmente actuó como lo dictan las reglas del Sistema Político Mexicano. Sabía que este era el momento preciso. No antes, no después. Y lanzó personalmente una serie de mensajes encubiertos, tal y como hicieran los otrora Presidentes de la República.


De esta manera, la plática sostenida con directores y columnistas el miércoles pasado (creo yo) es clave para entender el futuro que les depara a los aspirantes, y es en la que los estudiosos del proceso de sucesión, sin duda alguna, deben poner la mayor de las atenciones.


Para quienes analizan el discurso político, las palabras del gobernador dejaron entrever, insisto, que los mencionados párrafos arriba son los verdaderos aspirantes a Casa Puebla, por lo que aludir las cualidades de cada uno de ellos se constituyó como el punto de partida para darles seguimiento. No podía ser de otra manera, son quienes encabezan las preferencias en los distintos sondeos electorales, a excepción de uno que ya muchos conocen.


Ahora bien, si nos concentramos detenidamente en el mensaje del mandatario, cuyos riesgos fueron perfectamente calculados (seguramente atendiendo los preceptos del ensayista y semiólogo Roland Barthes), podremos ver que en realidad de esos cuatro vanagloriados aspirantes dos son los verdaderos finalistas.  Veamos por qué.


De acuerdo con las crónicas publicadas en las columnas de Mario Alberto Mejía, Arturo Luna, Ricardo Morales y otros periodistas, el presidente del PRI en el estado es —según el mandatario— un “extraordinario operador con grandes cualidades”, un joven con futuro que le recuerda sus años mozos; sin embargo, el propio gobernador lo eliminó de la contienda al referir que, tal vez, debe esperar su momento. “Yo sabía que no podía competir con un Melquiades Morales, por ejemplo. Sabía que no era mi tiempo. Habría que esperar y esperé”, dijo.  Sé que algunos podrían refutar esta idea y decir que estoy equivocado, pero las palabras del Ejecutivo, para quienes saben leerlas, fueron concluyentes.


Otro que quedó descartado por el mandatario, a pesar de ser ensalzado ante los periodistas, fue el legislador Jorge Stefan Chidiac, pues el hecho de publicitar que le pesa la lejanía y que incluso tiene una invitación para convertirse en subsecretario de Hacienda realmente le resta posibilidades para ingresar a la contienda.


Viene pues lo interesante. En medio de esa conversación con periodistas, quien lleva las riendas del estado mencionó enfáticamente a dos personajes totalmente opuestos. El primero porque recibe todo el apoyo del aparato político y gubernamental —denuncian los propios contendientes—, la segunda porque a pesar de los ataques, los complots y la campaña mediática en su contra continúa —dicen mis amigos especialistas— en el primer lugar de las encuestas. Sus nombres: Javier López y Blanca Alcalá Ruíz, los más fuertes aspirantes.


Del llamado “hijo político” se mencionó su amplio conocimiento del estado, su operación para destrabar conflictos, sus alianzas estratégicas y que “ha hecho muchas cosas por Puebla a pesar de los que nacieron aquí” —en alusión al presidente del Indexa—.


De la Presidenta Municipal se enfatizó que realiza un buen trabajo, que está muy bien posicionada y que cuenta con altos bonos partidistas. En suma, que tiene todo para sobresalir, pero que antes debe solucionar el conflicto del árbol, un conflicto que —a mi parecer— desaparecerá paulatinamente de la agenda mediática, de lo contrario terminará por victimizar a la primera edil de la capital poblana, como ya está sucediendo.


Esa fue, pues, la palabra del señor… Les guste o no a los detractores de López Zavala y de Alcalá Ruiz, a los columnistas cómodos (hoy incómodos por las declaraciones del gobernador), y a quienes burdamente intentan coaligarse para magnificar acusaciones en la prensa. ¿Será que la desesperación empieza a hacer sus estragos?


Reza una regla en la política mexicana, si no puedes alcanzar a tu competidor intenta tirarlo por todos los medios, y eso es lo que tratan de hacer quienes se encuentran rezagados en los sondeos electorales, según lo que se retrata todos los días en la prensa local.


Lo que debe importarnos, entonces, es el papel que desempeñen estos dos políticos con perfiles diferentes, pues tanto Armenta como Chidiac vendrán a ser lo que podría llamarse vulgarmente como los “levantamanos” de la contienda, y si no —como dicen los periodistas— al tiempo.


En ese sentido, por lo que describen los columnistas puede vislumbrarse que uno de los contendientes, en efecto, tiene un excelente posicionamiento y una amplia carrera política en Puebla, pero también —comentan algunos editorialistas— es  un joven que se ha hecho viejo en la política poblana, que es excluyente, intolerante, y que se ha ganado el rechazo de sus opositores y de varios grupos priístas en el estado por recibir todo el apoyo del aparato estatal para lograr su propósito.

 

Por otra parte, también puede verse a una mujer que representa todo lo contrario. Es cierto que tiene varios defectos, pero los compensa con frescura y carisma. Es (según lo que se recoge de la prensa) una persona incluyente, que carece de vicios, que es trabajadora y que maneja una agenda social que ya quisieran muchos políticos en el estado; además, evade inteligentemente las confrontaciones para dar paso al consenso, una forma de actuar con la que se ha hecho de muchos adeptos.


¿A usted cuál le gusta más? ¿Cuál de los dos es el más rentable? ¿A quién escogerán los priístas y los ciudadanos en los sondeos si éstos, como dejó entrever el líder moral del PRI en Puebla, serán el principal método de elección?


Sólo resta esperar el desenlace de esta interesante novela política. En el que las descalificaciones seguirán vigentes hasta el término de las precampañas.


A uno lo cuestionarán por ser el delfín del gobernador, al otro por firmar ante notario su permanencia en la Presidencia Municipal. A final de cuentas… ¿Realmente le importan a la sociedad estas manquedades cuando es ella la que pide a gritos la inclusión de estos dos políticos en la contienda?


Las encuestas (los ciudadanos, pues) lo dicen todo. Sólo el círculo rojo se preocupa por tales debilidades, debilidades que podrían convertirse en su fortaleza. Además, no debemos perder de vista que los factores externos, como lo mencioné en entregas anteriores, serán también determinantes. Ya veremos que opinan los integrantes de la cúpula nacional partidista.


Jaque Mate


Abrir el juego a tiempo como lo establecen las reglas no escritas del poder y ocupar automáticamente la silla del Gran Espectador le permitirá al mandatario observar detenidamente y desde ya el movimiento de sus posibles sucesores. Más aún, medir las circunstancias, reflexionar en su más íntima intimidad y tomar finalmente la decisión correcta. El reloj sigue su marcha, no queda mucho tiempo…

 



 
 

 

 
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