GAMBITO POLITICO


Alejandro Chacón Morales

25/09/2009

PERVERSIDAD Y SOBREVIVENCIA POLÍTICA


Uno de los preceptos esenciales del Sistema Político Mexicano es, indudablemente, mantenerse estable en el seno del poder o explotar los beneficios del mismo para continuar vigente en el escenario público.


Y no importa transgredir los principios individuales o colectivos, quebrantar de manera recurrente los códigos partidistas o traicionar la confianza de los más cercanos para lograrlo.


Ejemplos de ello existen muchos, pero en Puebla se registran dos casos importantes que los medios de comunicación se han encargado de ventilar últimamente en sus espacios editoriales.


El primero de ellos lo protagoniza precisamente el Gran Decisor en el proceso de elección interna del instituto tricolor; el segundo un personaje que siempre se ha caracterizado por ser un “mercenario” de la política local… De éste último hablaré líneas adelante.


Como muchos de ustedes habrán leído, hace algunos días los columnistas Arturo Luna, Mario Alberto Mejía y Arturo Rueda retomaron el tópico de los (turbios) pactos entre el otrora dirigente nacional del Partido Acción Nacional, Manuel Espino, con quien hoy se jacta de ser un sujeto impoluto: El jefe máximo de los priístas en Puebla.


En ese sentido, los testimonios del ex líder blanquiazul no sólo confirmaron lo que todos conocíamos desde hace algunos años y que en su momento dilucidó el ex candidato presidencial Roberto Madrazo: En el PRI hubo “conspiradores” que escondidos bajo las sombras tejieron la derrota del político tabasqueño.


Recordar la historia completa de esta célebre anécdota resultaría inútil por los tiempos que vivimos, o nos colocaría en off side si consideramos que el hecho -aparentemente- quedó desterrado del imaginario colectivo.


Sin embargo, no es casual que este tipo de referencias políticas salgan a la luz pública de súbito. Tampoco que tres de los periodistas más agudos hayan coincidido en su discusión.


Desde mi humilde punto de vista, la lectura que debe tener la multicomentada publicación es sólo una: Que el Gran Elector no es una persona confiable… Y que en su interés por perpetuarse en el poder, gozar de sus privilegios o conservar el halo protector de esa gran potestad es capaz de hacer todo: Actuar de forma perversa e incluso negar sus propios principios.


Así pues, las revelaciones plasmadas en las columnas Garganta Profunda, La Quintacolumna y Tiempos de Nigromante, se erigen como un mensaje cifrado, como una ignominiosa señal para todos los contendientes en el proceso de sucesión gubernamental: “Cuídense de las traiciones”.


A partir de este escenario surgen varias preguntas ¿Será capaz el dueño del dedo de oro de vender (como Judas) la cabeza de “mamífero marín-o” con tal de seguir disfrutando las mieles del poder?... ¿Hará valederos los compromisos políticos que pueda efectuar con cada uno de los contendientes?


Más importante todavía, ¿Tiene la autoridad moral para negociar la posible unción de su entenado? Con toda seguridad lo sabremos en unos meses.


Pero si el mismísimo ex candidato presidencial fue abandonado a su propia suerte, qué podría esperarse entonces con los personajes locales.


Con lo anterior nos queda claro que la desconfianza de quienes buscan la silla gubernamental –con excepción del “siempre-adulado-en-los-medios-oficiales” Javier López Zavala-  está justificada a plenitud.


Por eso Enrique Doger Guerrero y Jesús Morales Flores se mueven con cautela.


Por ello la presidenta municipal Blanca Alcalá Ruiz actúa con sigilo y prudencia, mucho más cuando el brazo ejecutor del todopoderoso (el mozuelo dirigente priísta) se empeña en cerrarle el paso de manera intolerante.


El escenario, pues, nos deja más dudas que certezas, pues lo mismo que sucedió con Madrazo Pintado podría pasar con el jijiji-ano. Mientras tanto, no estaría mal que éste último empiece a poner en práctica el refrán que dice: Cuando veas las barbas de tu vecino cortar…


Ahora bien, otro personaje de la picaresca poblana que se mueve en los corrillos de la inmoralidad política es quien en su momento se autonombró “Vicepresidente” municipal.


Este señor, convertido también en promotor del (sub)desarrollo social en la ciudad de Puebla (cualquier similitud con el delfín gubernamental es mera coincidencia), se distingue por su rudimentario accionar en la palestra pública local.


Hoy, desde el ayuntamiento capitalino desea construir una estructura para alcanzar su sueño dorado: Convertirse en edil de la cuarta ciudad más importante del país.


Empero, comete un error quien piensa que la intención del hierático ex director de Carreteras de Cuota es realmente obtener la primera regiduría de la capital y/o apoyar a su presidenta en la búsqueda por Casa Puebla.


Lo que en verdad quiere el ex diputado local es hacerse  -como siempre- de un nutrido grupo de seguidores para “venderlo” con posterioridad al mejor postor. Dígase Blanca Alcalá, Javier López Zavala o Enrique Doger Guerrero.


O cree usted que el ex secretario particular de Melquiades Morales tiene posibilidades de alcanzar la nominación de su partido para la presidencia municipal… En lo particular no lo creo.


Se trata, pues, de otro penoso y lamentable ejemplo de supervivencia política.


En ese sentido, resulta complicado pensar que el “operador” social de la Comuna podría ser –como él mismo pregona- la pareja ideal de Blanca Alcalá en caso de que ésta logre la nominación gubernamental del PRI.


Y es que el también ex dirigente estatal del Revolucionario Institucional es para la edil lo mismo que Mario Montero o Valentín Meneses para el hijastro del Gran Elector: Un proyecto antagónico.


Por lo que se ha visto en los medios de comunicación, este sujeto quiere convertirse en el “patiño” de los contendientes más fuertes al gobierno del estado.


Y si no revise los diarios para darse cuenta de ello.


Un día está con el “principito” y sus obsecuentes cortesanos, otro con el presidente del Indema y uno más con la soberana municipal. Con todos presume su inexistente estructura, con todos se toma la consabida foto mediática, con todos dice formar la dupla perfecta.


Sin embargo, lo único que desea es placearse, pasar lista para después ocuparse de vender su “fuerza electoral”. Es, como puede notarse, todo un mercenario de la política poblana.


De acuerdo con los comentarios vertidos en “radio pasillo” (siempre rumores poco sustentados pero en ocasiones con pizcas de veracidad), el (des)coordinador de las políticas sociales envía de forma cotidiana a sus secuaces para negociar privilegios municipales con líderes vecinales a cambio de apoyo político.


El propósito es claro: Formar un “ejército” citadino capaz de movilizarse en las urnas para fortalecer su nulo capital y tratar de colarse en los vericuetos del poder, ya sea legislativo, estatal o municipal.


¿Pero sabe usted quién es este extraño personaje?... Sí, adivinó, es Víctor Manuel Giorgana Jiménez.


Con esto queda claro que los políticos han dejado de servirle al sistema. Son, en todo caso, simples empleados que de manera primitiva tratan de mantenerse vigentes en la esfera pública, sólo que más caros de lo que podría costar un ciudadano promedio en puestos gubernamentales.


Jaque Mate


A propósito de estudios electorales, vale decir que el prestigio del CISO de la BUAP se encuentra en picada, pues la reputación obtenida en años anteriores se la debe no al actual Rector ni al docto señor de las 20 maestrías y los 10 doctorados (como se presumió en una columna), sino a Rigoberto Benítez Trujillo y a todo su equipo, hoy integrados en las oficinas de Opina.


O cree usted, amable lector, que una empresa de este tipo puede tener como cabeza a un administrador convertido en comunicólogo y al mismo tiempo en hacedor de encuestas.


Lo anterior es una muestra de que la Universidad Autónoma de Puebla (también tu Brutus) está al servicio del bienamado gubernamental, como dice Doger…O al menos eso es lo que parece.


Pero si tiene dudas mejor pregúntele al guardaespaldas, perdón, al chofer transformado en alto funcionario universitario quien –según cuentan- promueve al pijijiano a diestra y siniestra en los pasillos de la máxima casa de estudios… Ver para creer.

 



 
 

 

 
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