GAMBITO POLITICO


Alejandro Chacón Morales

28/07/2009

LA ESTRATEGIA DEL ENGAÑO


La guerra de estrategias en la contienda por nominación oficial del Partido Revolucionario Institucional se encuentra en todo su apogeo. Y es que los candidateables se han dado cuenta de que el tiempo es poco y de que el paso debe apresurarse.


Más aún, de que en el sueño por ser el ungido todo puede ser válido, incluso disfrazar la realidad, lanzar quimeras y escupir verdades a medias para no quedarse varado en el ostracismo.


Al menos eso es lo que pretende el “hijo político” del Gran Elector, pues según lo registrado en los medios de comunicación el “promotor” del desarrollo social intenta hacer uso de todos los elementos posibles para crecer en las preferencias del electorado.


El ejemplo más claro lo constituyó el hecho de relegar de la lucha por la candidatura a su más cercano amigo. No podía ser de otra manera, Alejandro Armenta Mier empezaba a posicionarse en la prensa local mucho más que el propio delfín…y gratis.


No hubo columna que no hablara en positivo del dirigente estatal del PRI: El supuesto Plan B del dueño del “dedo de oro” ganaba paulatina e involuntariamente mayores espacios en los medios, y eso preocupó en demasía a los impulsores del proyecto zeta… Había que detenerlo intempestivamente, por ello las palabras del elegido fueron contundentes la semana pasada: “…En mis encuestas Alejandro no figura…”.


Pero eso no fue todo, en el marco del desayuno con integrantes de la AMPEP (¿Qué es la AMPEP… Tiene algún peso político?) el influyente secretario fue más allá y dijo que él, y sólo él, se encontraba en el primer lugar de las encuestas ¡Oh my goodness!


Con ello dio entrada a lo que en política se llama —según los estudiosos del Sistema Político Mexicano— la estrategia del engaño, de la ilusión óptica, de la fabricación de percepciones, de la creación de falacias.


Reza un dicho popular: Repite mil veces una mentira y se transformará en una verdad. Y eso es lo que precisamente hizo el hijo político del Supremo Decisor: montarse en el caballo de los artilugios y de la simulación: Los efectos fueron, por supuesto, inmediatos.


A la mañana siguiente los titulares de la prensa, como los panes, multiplicaron las palabras del favorito del señor, y los columnistas a modo (los niños cantores diría  Mario Alberto Mejía) corearon el mensaje.


Empero, una cosa olvidaron los reporteros —o las reporteras de la AMPEP—, tan simple y tan básica para cualquiera que se diga periodista: Pedir las encuestas aludidas para comprobar el hecho.


Y me atrevo a decirlo porque hasta hoy no veo publicado algún sondeo que confirme el comentario del elegido. No veo un Mitofsky o un Parametría que avale sus palabras.


Regreso, pues, a los cuestionamientos realizados hace algunas semanas: ¿Si va en primer lugar por qué no presumir los resultados con la presentación de la encuesta? ¿Coincide con otras encuestadoras de prestigio como Opina, BEAP o Indicadores? ¿Cómo es que estando en cuarto o en quinto lugar avanzó rápidamente y se colocó por encima de sus competidores?


Pero lanzo algunas preguntas más en este escenario: ¿Por qué ubicar a Blanca Alcalá en el segundo lugar? ¿Será que es ella la que realmente se encuentra por encima de él? ¿Por qué no mencionó a Enrique Doger o Enrique Agüera? o ¿Por qué no señaló a Rafael Moreno Valle como uno de los favoritos del electorado? ¿Será que alguna de las empresas de estadística correrá el riesgo de perder todo su prestigio por entrar en el juego del llamado hijo político?


Una cosa sí es cierta, y con ello el delfín confirmó lo dicho en este espacio la semana pasada: No son cuatro, sino dos los finalistas en la búsqueda por la candidatura.


Por qué lo digo, porque el propio Rodolfo Rivera Pacheco mencionó hace unos días parte de esto en Al Pie de la Letra. Y porque de acuerdo con lo que me cuentan mis amigos conocedores, el panorama sigue siendo casi el mismo: El elegido se encuentra, sí, entre los candidateables, pero no en los primeros lugares.


Han sido muchos años de promoción desmesurada, de apoyo institucional y gubernamental que, hasta ahora, no se ven reflejados en los sondeos electorales. Por ello pregunto nuevamente: ¿Si en cinco años no pudo encabezar las preferencias, usted cree que en seis meses lo haga, o peor aún, que en menos de un mes lo haya hecho?


Es posible que en breve los seguidores del zavalismo presenten encuestas de poco renombre —como la exhibida por Jesús Morales— para tratar de responderle a quienes todavía se muestra escépticos, como el que esto escribe. Pero la única forma de convencerlos será cuando se presenten las verdaderas encuestas, las que conocen Puebla y su historia política, las que realizan Rigoberto Benítez, Elías Aguilar o Rodolfo Rivera Pacheco.


Por ello insisto en que engañar a la sociedad y a los simpatizantes del partido en el poder, como trata de hacer el promotor del desarrollo social en el estado, es engañarse a sí mismo, es agudizar la crisis de credibilidad interna y externa en el PRI, lo que podría traer resultados catastróficos en el futuro inmediato. A saber: divisionismo, confrontación, ruptura, “fuego amigo” y deslealtad.


El virtual candidato de enfrente, dígase Rafael Moreno Valle, espera con ansias que los llamados zavalistas logren su cometido, pues sabe que los resultados estadísticos no favorecen del todo al elegido del señor, y que en una contienda constitucional, faltaba más, ganaría con facilidad, sobre todo si se presenta un escenario como el descrito en el párrafo anterior.


Por ello se encuentra mudo y deja que los priístas hagan lo suyo, que le pongan en bandeja de plata la silla gubernamental.


Sabe también que una posible alianza con Enrique Doger podría crear un boquete en la futura campaña priísta, y en ese entendido sigue tejiendo puentes con el ex presidente municipal, pero esto es material para una próxima entrega.

Jaque Mate


Esperemos que el Gran Decisor observe con detenimiento los movimientos políticos y que finalmente comprenda que su aprendiz no remontará en las encuestas por más veces que éste lo repita y trate de venderlo en la prensa. Para un político como Rafael Moreno Valle se necesita otro de igual o mayor peso político. La palabra la tienen las (verdaderas) encuestas, es decir, el sentir de los ciudadanos.

 

Ojalá y no se equivoque.

 



 
 

 

 
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