GAMBITO POLITICO


Alejandro Chacón Morales

29/09/2009

EL FUTURO POLÍTICO DEL GRAN ELECTOR


Escribir y hablar sobre la sucesión gubernamental en el PRI se ha convertido, para algunos columnistas y articulistas de política, en una práctica llena de especulaciones y de frágiles e irresponsables afirmaciones, pues los espacios editoriales son utilizados para adular sin recato al “favorito” de Casa Puebla y para “exterminar” a quienes se consideran enemigos del jefe político.

 

Pocos son los trabajos de la opinión publicada que incitan a la reflexión profunda, al análisis riguroso o a la crítica liberal y objetiva.

 

Empero, quienes se dedican a la noble profesión del periodismo olvidan que también son objeto de observación por parte de los lectores, y que cada vez que los leemos nos convertimos en inquietos testigos de sus palabras.

 

En efecto, hoy vemos con sorpresa que la pasión desmedida, el fanatismo desenfrenado y la sonoridad verbosa que brota de algunas plumas saturan cotidianamente las páginas de los diarios locales, pero también que muchos columnistas, impulsados por sus coyunturales ídolos políticos, se esmeran por convertirse en activos protagonistas del escándalo y del arrebato político.  

 

Una muestra de ello es la incontenible fobia desplegada contra aquellos que son considerados enemigos (o enemigas) del Gran Elector y del mamífero marín-o… Actitud que los ha convertido en el retrato perfecto de aquellos que derraman bilis e intolerancia en la toma de decisiones políticas.

 

Es así como estos “trabajos” periodísticos (donde se lanzan desmesurados elogios al amo y constantes maldiciones a la contraparte) florece el oportunismo apresurado y la extravagante arrogancia.

 

La trivialidad y la ocurrencia, tanto de los ga(ce)tilleros  como de algunos actores políticos en el Revolucionario Institucional, han sepultado la racionalidad política a la que invocó Max Weber.

 

Este desafortunado espectáculo nos demuestra, entre otras cosas, que tanto políticos como periodistas no comprenden del todo el valor de la libertad y que tampoco entienden el significado que tiene conservar la dignidad.

 

Por el contrario, han preferido ser alegres promotores de la violencia verbal, del insulto y la intolerancia, como la expuesta por el joven dirigente del tricolor en el estado, hoy desacreditado ante los ojos de una buena parte del priísmo, como bien expuso este lunes Rodolfo Ruiz.

 

Estos “escritores de la política poblana” ignoran que la sucesión por el poder político en el PRI tiene historia, y que en ella existen capítulos que ilustran perfectamente las reglas por las que se definen los procesos de elección interna.

 

Como bien señalan Luis Medina, Soledad Loaeza y Lorenzo Meyer, entre otros, no hay ciencia política que pueda explicar la manera en cómo se conducen y llegan a su término los procesos de sucesión en el partido de Lázaro Cárdenas.  Al final, los elementos de análisis son de carácter empírico.

 

Sin embargo, también es cierto que existen abundantes elementos teóricos que nos pueden ayudar a entender y describir el comportamiento de este tipo de fenómenos en el poder.

 

La prospectiva, por ejemplo, es una herramienta que nos ayuda a explicar los problemas complejos entretejidos en la telaraña de las estructuras sistémicas. Nos ayuda, igualmente, a descifrar los niveles de análisis y, desde luego, a distinguir lenguajes simbólicos y a traducir códigos.

 

La sucesión política en Puebla debemos pensarla, por lo tanto, en torno al futuro político de quien temporalmente es propietario del dedo de oro, pues como él mismo lo ha declarado en algunas entrevistas, desea continuar en la política.

 

Desde esa perspectiva, ¿Cuáles son los escenarios que debe construir el Supremo Decisor para hacer de la política una actividad continua y profesional?

 

Es evidente que su ciclo como protagonista en Puebla se encuentra en el ocaso, por lo que debe pensar muy seriamente si insertarse o no en los escenarios de la clase política nacional… Una clase cada vez más elitista, más cerrada y por ende más difícil de penetrar, pues ser “ex gobernador” no ofrece ninguna garantía para ingresar en ella.

 

Y si no bien vale la pena mirar la historia reciente, en la que personajes como Manuel Bartlett, Tomás Yarrington y Enrique Martínez, por mencionar algunos, no lograron meterse del todo en ese estrecho círculo nacional después de haber vivido años de gloria y de ser símbolos en su tierra.

 

Otro importante elemento lo constituye la pérdida de poder político como un proceso natural manifiesto en los últimos meses de gobierno. Fenómeno que no es exclusivo de Puebla sino de todo el país, y en el que incluye, por supuesto, al presidente de la República , a todos los gobernadores y con menor fuerza a los presidentes municipales.

 

Esto se traduce indudablemente en deslealtades, impulsadas principalmente  por los integrantes del primer círculo, pues quienes tienen mayores posibilidades de alcanzar la silla gubernamental representan, en los hechos, un nuevo segmento de futuro, un signo de “esperanza”. En contraparte, quien está por heredar el trono representa el pasado: Una inercia que nadie en la historia política de México ha podido revertir.

 

Quienes ostentan el báculo del poder, según el caso, se va quedando solos. Y solos tienen que pensar su futuro político. Por ello es que en Puebla el Gran Elector debe pensar en los beneficios de una sucesión transparente, aterciopelada, de satisfacción para todos los participantes y sin el menor indicio de ruptura.

 

Pero sobre todo en un proceso que colme de confianza a los ciudadanos, pues son ellos quienes ratificarán o reprobarán en su momento la decisión del jefe político gubernamental y quienes en determinado momento jugarán un papel importante para abrirle las puertas a la clase política nacional.

 

En caso contrario, una elección contaminada por las exclusiones, por la sombra de la imposición y por las imposiciones no solo será costosa para el delfín, sino también para el PRI poblano y nacional si se toma en cuenta la relativa cercanía del relevo presidencial.

 

De la misma forma, un proceso simulado será dañino para la propia presidenta nacional de ese partido, pero sobre todo para el futuro político de quien todavía dirige los destinos del estado de Puebla.

 

El dueño del dedo de oro es un profesional y sabe bien que en política no se puede ganar todo, o quizá sí, pero a costos muy altos porque al final todos termina perdiendo.

 

Pensar caprichosa e irracionalmente en la unción del bienamado, en la imposición del próximo presidente municipal (también de su grupo), en la conformación de la próxima legislatura local y en ser Senador de la República puede resultarle contraproducente.

 

Insisto, no sólo está en juego el futuro de su cachorro y del grupo que encabeza, sino también de él mismo.

 

Jaque Mate

 

Más noticias sobre Juanito, “El pulques”, alias Héctor Escobar… Varios medios informativos dieron cuenta de la gira que el encargado de la política social en el estado hizo en días pasados por la unión americana. Lo que causó extrañeza fue la ausencia del Alto Comisionado para la Atención de Migrantes Poblanos cuando su secretario particular se encargó de gritarlo de manera irresponsable y hasta ingenua a los cuatro vientos.

 

Pero lo cierto es que ni el hijastro del Gran Elector, ni el presidente de la Comisión de Migración y Asuntos Internacionales del Congreso del Estado de Puebla, Enrique Marín Torres, quisieron tenerlo por compañía. La razón es el daño que Escobar González ha infringido al movimiento migrante poblano, a sus organizaciones y a sus dirigentes.

 

Para nadie es un secreto que este personaje se encargó antes y después de obtener su cargo de bombardear el prestigio y de dividir a innumerables organizaciones poblanas en Estados Unidos, de tal manera que hoy nadie quiere relacionarse con él, mucho menos cuando dice que para ser gobernador o presidente municipal forzosamente tienen que pedir su apoyo.

 

La pésima administración, el nepotismo imperante en las oficinas de atención al migrante y el continuo tráfico de influencias han provocado que un proyecto que parecía novedoso e inteligente haya sido desmantelado en tan sólo 11 meses, como comentan los poblanos que radican en el vecino país del norte… Con esos “funcionarios”, para qué quiere enemigos el mandatario estatal.

 



 
 

 

 
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