Genio y figura


Gaby Vargas


EL EFECTO MARIPOSA


Cuando en la calle te encuentras a un amigo y te pregunta “¿Cómo estás?”… ¿Cuántas veces puedes contestar un “Bien, gracias” de corazón, con el significado más amplio que tiene el término “estar bien”? A veces pensamos que esto se reduce a no estar enfermos, o con algún problema. ¿En realidad a eso se limita el término bien-estar?


Siempre había escuchado y creído entender el “efecto mariposa”, sin saber  de dónde venía. Pues resulta que, en 1961, Edward Norton Lorenz descubrió uno de los fenómenos meteorológicos más impactantes de nuestro tiempo. Para predecir las condiciones del clima, Lorenz alimentó la computadora con un número determinado sobre la velocidad del viento. Para tomar un atajo, metió .506 en lugar de .506127. Y lo que encontró fue asombroso: esa pequeña diferencia de .000127 alteró radicalmente el escenario previsto del clima.


El concepto que el científico  desarrolló a partir de esto, es lo que se conoce como “efecto mariposa”. Una velocidad de viento de .000127 es tan, tan  insignificante como el aleteo de ese insecto. Entonces Lorenz concluye que la más mínima e insignificante condición inicial, puede modificar drásticamente el clima que le sigue. Una pequeñísima variación, puede crear tal diferencia de ruta que, de hecho, logra iniciar una cadena de efectos meteorológicos tales como cambiar un día soleado en un huracán.


Bueno, y dirás “¿Qué con esto?” Que me parece la metáfora ideal para aplicarla en cualquier aspecto de la vida. Estamos a final del año y, a querer o no, también viene un cierre de cuentas personal. ¿Qué tanto soy mejor ahora que hace un año? Si sí, ¿de qué manera? ¿Y por qué? La voluntad de aplicar el cambio que tuve en enero, ¿cómo concluye?


El bienestar real


Partamos de que el bienestar real significa algo más grande, mucho más satisfactorio. Involucra todos los aspectos de tu ser —cuerpo, mente y espíritu—. Es sentirte pleno/a, lleno de energía, de vida, en una danza constante que implica romper límites anteriores y descubrir territorios nuevos; y, al mismo tiempo, con esa paz interior que proporciona el  seguir y escuchar tu corazón sin importar tu edad o posición en la vida.


Como la atmósfera, la vida.  Cada conversación que tuve, cada bocado que comí, trago que tomé, libro que leí y demás, son los factores que me colocan donde me encuentro hoy. Es lo que me da o no un sentido pleno de bienestar, en términos de salud, de mis relaciones y finalmente de la calificación que me pongo a mí mismo/a en este 2008.


Un  pequeño cambio, de actitud, de estilo de vida, de acción, por pequeño que sea, puede causar una gran reacción en ti, en tu cuerpo, en tus relaciones, ahora o en algún momento futuro de tu vida; además, afecta todo y a todos los que crucen tu camino, conocidos o desconocidos. ¡Eso es lo que me parece increíble!


El bienestar, como ves, no es una meta, es un camino, un viaje, una manera de orientarte hacia lo que en realidad es la vida. Es un sentir que participas de ella, con ese balance en cuerpo, mente y espíritu. ¿Difícil? Puede ser, depende de cómo lo veas. Sin  embargo, recordemos el efecto mariposa. Entre más pequeños cambios hagas, más cambios radicales tendrás en una semana, cinco años o a futuro. Todo depende de quizá abrazar más, cortar algo de la dieta, agregar cinco minutos de ejercicio diario o de meditación. O bien, hacer algo por los demás, o de callarnos si no tenemos nada bueno que decir.


Finalmente, estos pequeños cambios, sin importar si son tan sutiles como el volar de una mariposa, harán un cambio cuántico en tu bien-estar.

    



 
 

 

 
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