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Invitado Especal
La Quintacolumna


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Ideologia, Politica y Sociedad

¿LA DESTRUCCION DEL PRI?

Víctor Manuel de la Vega Gutiérrez

 

Cuando se fundó el Partido Nacional Revolucionario, que después se transformaría en el actual Revolucionario Institucional, allá en el año de 1928, Plutarco Elías Calles tuvo la intención de crear un instituto político que le diera forma y sentido a la Revolución Mexicana; una cruenta guerra fraticida que tenía la intención de procurar la justicia social a un pueblo abismalmente pobre y desprotegido.


Esta entidad política tenía además la intención de pacificar a un país lleno de caudillos militares que amenazaban constantemente la precaria paz social con asonadas y levantamientos.


En fin, con el surgimiento del partido de las mayorías, se logró traer paz a nuestra nación y establecer las bases del desarrollo estabilizador que nos colocó en la mitad del siglo XX como una gran potencia continental.


México exportaba alimentos a todo el mundo; nuestro maíz, nacido en México, era vendido a todo el orbe, así como el azúcar y cientos de productos más, fruto de un sólido y pujante agro mexicano.


El Partido Revolucionario Institucional fue el artífice del crecimiento y consolidación de nuestra economía, nuestros sistemas de producción de alimentos, salud, transportes y comunicaciones.


De igual manera el agro y la industria crecieron y se volvieron puntales de nuestro desarrollo.


¿Qué es lo que pasó después? Que la quinta columna del imperio del mal, entró en nuestro sistema político, coptó, corrompió a los presidentes de la República surgidos del partido de la Revolución Mexicana y desde la era del entreguista Miguel de la Madrid Hurtado, del asesino Carlos Salinas de Gortari, del encubridor y traidor Ernesto Zedillo Ponce de León, se planeó, fraguó y orquestó la debacle de nuestro Partido Revolucionario Institucional, para devolverle el poder a los oligarcas, para entregarle completamente nuestros recursos al imperio del norte; estamos hablando del uranio, del petróleo y de todos los no renovables, además de la valiosa flora y fauna, sobre todo los que tenemos —o teníamos— en el corredor del sureste de la República.


Y en este grave escenario nacional contemporáneo, los auténticos priistas poblanos vemos con mucha preocupación la debacle de nuestro instituto político, con una dirigencia cooptada, con un bienintencionado Valentín Meneses Rojas, a quien prácticamente le han atado las manos a la hora de designar candidatos, a una desaprovechada Laura Alicia Sánchez Corro, quien debería de encabezar las listas de candidatos, frente a una elección-selección-listado de presuntos aspirantes con muy bajo, bajísimo perfil.


No es aceptable que unos indios salvajes entren a patadas a las oficinas de nuestro partido protestando por lo que consideran una imposición de candidatos.
No es aceptable —tampoco— que unos indios pendejos traten de imponerle candidatos al pueblo sólo para obtener beneficios económicos.


Ni tampoco es aceptable que un zafarrancho ocasionado por no más de 200 insurrectos, ponga en la picota del desprestigio, el ridículo y la humillación a más de dos millones de priistas, de los cuales la mitad votó por el actual régimen estatal.


Hoy más que nunca los priistas debemos recordar y cumplir la arenga de Beatriz Elena Paredes Rangel de que: “la competencia entre compañeros no es batalla entre adversarios, sino expresión de la democratización interna”.


Que: “Todos aquellos que quieran desempeñar una tarea en beneficio del país, desde la visión del PRI del siglo XXI, tienen las puertas abiertas”.


Que: “Debemos ser un partido incluyente, sin rechazar a nadie que verdaderamente quiera trabajar por el engrandecimiento de nuestra organización”.
Que: “Lo único que le ha permitido al partido persistir durante varias décadas es su capacidad de cambio, de adaptación, de autorregeneración”.


Que: “Tenemos que ganar día con día, con sencillez y humildad en el trato, con claridad en las propuestas, con diálogo permanente, con apertura para valorar siempre las razones de otros, con respeto a los pesos específicos de los liderazgos regionales, de las organizaciones y de los sectores y sobre todo con lealtad al priismo, el verdadero liderazgo del partido.”


Que: “Nuestro único compromiso es con el priismo y que pretendemos ejercer con firmeza y estatura de miras la conducción democrática del partido, una conducción democrática que reconozca que el PRI es una amplia familia que requiere de la suma de sus corrientes para que las soluciones sean viables.”


Que: “Nuestro partido debe tener una conducción democrática que descanse en la generación de consensos internos, que escuche a sus organizaciones y que se nutra de los planteamientos de los seccionales, de nuestras bases.


”Una conducción democrática, pues, que no deje solos a los comités estatales y municipales que están en la oposición. Una conducción democrática y federalista.”
Que: “Con organización, con candidaturas idóneas, con propuestas convincentes para las mayorías, con unidad partidista vamos a recuperar el poder en municipios, estados y, desde luego, las mayorías en el Congreso de la Unión y el gobierno de la República.”


Beatriz Paredes además nos manifiesta que sí es posible y a ello nos debemos avocar con pasión, con entereza y capacidad estratégica para que en las 14 elecciones locales del 2007 salgamos victoriosos. Porque los priistas podemos, vamos por el triunfo.


“Nuestra operación política cotidiana debe respetar y fortalecer las regiones, a los estados, a los municipios, para tener comités directivos estatales y municipales fuertes.


”Que debemos reconocer a los liderazgos locales y valorar la cultura política regional.


”Que la fuerza del partido se deriva de la fortaleza de sus partes, y que de nuestro talento e imaginación política dependerá alcanzar la síntesis inteligente que haga posible un PRI federalista que al mismo tiempo reivindique y garantice un gran partido nacional.


”¡No a la balcanización del PRI!, ¡sí! a un gran partido federalista en su quehacer cotidiano y en la reformas que impulse en beneficio del país.”


Hasta aquí parafraseamos a nuestra dirigente nacional.


Por todo esto los priistas todos debemos hacer un acto de reflexión y reprobar descalificar y evitar los actos de violencia dentro de nuestro partido y para lograrlo debemos actuar con un gran respeto a nuestra militancia, democratizar verdaderamente la elección con candidatos que aseguren el triunfo, asunto que no se hizo; evitar toda sospecha de venta de candidaturas y, sobre todo, tener una gran lealtad al partido, porque de otra manera estamos ante la inminente destrucción del PRI, frente a una feroz ultraderecha, virulenta, desideologizada y que sólo va por sus prebendas, por su religión y sus fueros.


Espero tragarme mis palabras en noviembre y si no, conste que se los dije.

 


 

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