Indicador Político


Carlos Ramírez


06/12/2011


+ Twitter: una sociedad no priísta
+ Peña: no-lectura de Haberias


Más que a Enrique Peña Nieto, ayer las redes sociales se le aparecieron a los políticos como un espacio público indomeñable, autónomo y detonador. Y ayer, en el caso del precandidato único del PRI a la presidencia, los políticos demostraron carecer de asesores cibernéticos.


El escándalo estalló el domingo con el tropiezo del ex gobernador mexiquense en la Feria del Libro de Guadalajara cuando confundió autores y citó libros de oídas y se potenció a la media noche con un retwitter de su hija @Pau_95Pena --luego cerrado-- de un mensaje que llamó pendejos y prole a los críticos de su papá. A lo largo de todo el lunes, el twitter hirvió de críticas y Peña reaccionó hasta el mediodía, cuando el daño estaba hecho.


Independientemente de los temas centrales del incidente, el punto clave se localizó en la incapacidad de los políticos y sobre todo del precandidato presidencial que encabeza las encuestas para entender la lógica de las redes sociales cibernéticas: sin asesoría, lento, casi pasivo, Peña abandonó la plaza y regresó al mediodía con una disculpa, como si twitter fuera un boletín de prensa y no el nuevo espacio público de la participación social en política.


La fuerza del internet y de twitter se mostró en el caso Peña Nieto no tanto en el número de mexicanos con acceso a las redes cibernéticas, sino por su impacto en los periódicos, la radio y la televisión, quienes recogieron el debate y lo potenciaron. Peña Nieto se quedó pasmado, aislado y sin entender la dinámica del twitter porque tardó en responder cuando el tema ya se había multiplicado; con ello mostró no sólo que no sabe del funcionamiento social del internet sino que carece de asesores y de un equipo especializado en redes, cuando algunos políticos manejan el modelo web 2.0 de interrelación de los escenarios cibernéticos y su dinámica de retroalimentación y la creación de comunidades cibernéticas.


El internet ha demostrado ser una herramienta para uso político. Barack Obama la ha utilizado para difundir mensajes y para recolectar fondos por la dispersión social en los EU. En España el internet ha sido incorporado a los equipos de marketing político de los partidos y con ello no sólo se salen de los espacios limitados de los periódicos y la televisión, sino que crean redes de comunicación inmediata; el movimiento de 15-M y los Indignados nacieron de una convocatoria en internet.


Las redes sociales conforman un espacio integrado y participativo no sólo para la intercomunicación (Twitter) o la relación (Facebook) sino para el activismo político. Pero sus posibilidades han avanzado hacia la conformación de verdaderas comunidades sociales para el intercambio activo y la movilización. De alguna forma las redes sociales podrían considerarse como espacios públicos ocupados por grupos sociales porque ahí se carecen de reglas, limitaciones y carnets de grupos; no suplen a los partidos políticos pero de alguna manera pueden conformar un tipo de asociación con posibilidades de participación política.


A pesar de la importancia del espacio cibernético, los políticos mexicanos se han quedado en la primera fase: el registro de cuentas sólo para la difusión de información de primer piso. Sin embargo, ingresaron a un espacio público abierto, dinámico, sin reglas del juego, utilizado por la sociedad como mecanismo de respuesta-protesta-participación, sin espacios de intermediación. A Peña Nieto le tocó probar la dinámica y la fuerza del internet como un espacio de confrontación social por los libros y el mensaje de su hija. Durante doce horas se pasmó sin entender que la falta de reacciones inmediatas posibilitó que la plaza fuera tomada por la crítica, el escarnio y la protesta.


Asimismo, Peña Nieto pudo percibir lo veleidoso del Twitter: el precandidato panista Ernesto Cordero acudió a una entrevista con Sergio Sarmiento y ahí criticó a Peña Nieto por el tema de los libros, pero él mismo cometió un error similar al confundir a la autora del libro La isla de la pasión; sin embargo, por más que hubo estimuladores de la polémica, al final el caso de Cordero no prendió en la red como el de Peña Nieto: algunos acreditaron esta disparidad a un hecho político que pudo haberle servido al panista para sondear el ambiente electoral: Peña Nieto fue apabullado por su condición de precandidato puntero y a Cordero no le concedieron posibilidades electorales.


La dinámica de la información política en las redes sociales, sobre todo Twitter, obliga a los políticos a entender primero el fenómeno social de un país que encontró en el internet un espacio público fuera de cualquier control oficial o partidista y con ello detectar una comunidad social rebelde, ajena a las reglas del juego de los periódicos, la radio o la televisión, a veces sin atender inclusive a las exigencias políticas. Sin embargo, el efecto de los casos Peña Nieto y su hija demostró la fuerza social de las redes cibernéticas y la necesidad de los políticos de establecer formas de utilización no sólo para difundir imagen sino para controlar daños.


Las estrecheces de los medios tradicionales y la ruptura de los consensos sociales ha convertido a las redes cibernéticas en un nuevo espacio social y público, entendido a la manera de Habermas: un lugar para el posicionamiento de una parte de la sociedad que pude influir en el comportamiento de las masas y de hecho capaz de disputarle dirección política a los partidos ya debilitados por las oligarquías dirigentes.


Y lo que menos tiene el internet es el perfil de comunidad virtual porque es tan real que puede apabullar, como le tocó ayer padecerlo a Peña Nieto.

 

Hoy martes a las siete de la noche se inaugura el Museo del Escritor, una iniciativa del novelista René Avilés Fabila, en el Faro del Saber Bicentenario, Parque Lira 94, colonia Observatorio.

 

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