Inteligencia Financiera


Guillermo Barba

02/09/2011

QUINTO INFORME: EN PLENA FIESTA


Llegamos al quinto Informe de Gobierno de Felipe Calderón, y con él, la avalancha de anuncios que promueven sus “logros” a toda hora. Sin embargo, más importante para nosotros es hablar de los saldos pendientes, pues se apegan más a la realidad a la que nos enfrentamos día con día. Y es que si bien la inseguridad, el combate al crimen organizado y otros tantos temas suelen llevarse las ocho columnas, debemos tener cuidado en no distraer la atención de lo fundamental: estamos en medio de la crisis mundial más fuerte desde la Gran Depresión. En este escenario, poco es lo que se ha hecho desde el gobierno Federal –si acaso logra entender la gravedad de la situación, ya no digamos para reposicionar a México entre las naciones emergentes protagonistas como los BRIC (Brasil, Rusia, India y China), sino para no empeorar las condiciones preexistentes como el mínimo crecimiento económico y el desempleo al alza.


Mucho ayudaría, de inicio, recortar el gasto público que año con año, es incrementado con un déficit perpetuo (se gasta más de lo que ingresa) que consideran “moderado”. Generar ahorro interno, empezando por el presupuesto federal, haría más por el país que ampararse en la recurrente excusa de la ausencia de reformas legislativas que, no por casualidad, es la misma que usan para evadir la solución de fondo al problema del crimen organizado. Ese discurso, intenta dispersar la responsabilidad que tienen, pero no resuelve nada.


Como quiera, el punto es que los resultados hablan por sí mismos: los primeros cinco años de esta administración, el crecimiento promedio del Producto Interno Bruto ha sido de 1.59 por ciento, con lo que se generó una media de menos de 300 mil empleos anuales. Eso sí, hoy hay un millón de desempleados más que en 2006 y 12.2 millones más de pobres. Por eso tampoco es casual que según los datos del INEGI, uno de cada tres mexicanos ocupados (13.4 millones) se emplee en la economía informal, en el que nos prometieron sería el “sexenio del empleo”. Ahora que si esa cifra le parece poco, puede recurrir entonces a la de 25 millones de trabajadores informales que existen según el propio secretario del Trabajo, Javier Lozano.


¿Dónde estaríamos sin esa válvula de escape que representa la informalidad? ¿Qué le dice el discurso de nuestro secretario de Hacienda –más preocupado por ganar la candidatura presidencial del PAN, a los miles de jóvenes preparados que resultan ser los más afectados por la desocupación? Seguramente muy poco, pues presumir una economía “sana y robusta” con una “moneda estable, déficit moderado y baja inflación”, es algo que la verdad, suena muy lejano de reflejarse en los bolsillos y en las oportunidades de la mayoría.


Llama la atención que a mitad de esta “fiesta”, el entorno económico-financiero global luce cada día más sombrío, pero para nuestras autoridades se reduzca a una simple “desaceleración”. Ni uno solo de los problemas en Europa y Estados Unidos, ha sido resuelto de fondo. Al contrario, la estrategia ha sido una y otra vez posponer la amarga, amarguísima medicina de una gran crisis que permita el reinicio del sistema sobre bases auténticamente sólidas, con menos apalancamiento (deuda), más ahorro y menos dispendio. ¿Alguien puede creer que estamos blindados contra esa tormenta que se avecina, si ni siquiera admiten la gravedad del problema? No vaya a ser una de esas ocasiones en las que se está preparado para todo, menos para lo “atípico”, porque en esos casos el pretexto siempre es el mismo: “estábamos listos para cualquier cosa… menos para esto”.

 

Por ello, no es buena idea sentarse a esperar a que el gobierno resuelva pronto estos problemas. En cambio, ante lo adverso del panorama, más nos vale contar con un plan propio que nos permita, a escala familiar, guarecernos de la tempestad.

 

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