Inteligencia Financiera


Guillermo Barba

12/11/2010

MÉXICO ¿DE VERAS NO ENTRARÁ A LA GUERRA DE DIVISAS?


Nuestro súper peso está de fiesta, y todo indica que la parranda va para largo. Mientras tanto, la guerra de divisas (carrera en la que los países buscan depreciar sus tipos de cambio para impulsar exportaciones) parece pasarnos de noche. El secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, dejó ayer en claro que el gobierno federal se siente “cómodo” con la apreciación de nuestra moneda. Y cómo no habría de estarlo, si con su ayuda la inflación oficial parece contenida, sin contar que por lo regular, en el ánimo de la gente nunca se toma como una mala noticia que el dólar baje. En este sentido, el gobernador del Banco de México (Banxico), Agustín Carstens, ha declarado que un tipo de cambio apreciado es benéfico para el país, pues se orienta a “impulsar el mercado interno”. Vaya que hay “coordinación”.


Una moneda fuerte debe ser, por supuesto, un objetivo de Estado. No obstante, cuando esa apreciación es producto de causas externas (en este caso la oleada de dinero proveniente de Estados Unidos) que nada tienen que ver con nuestros fundamentos económicos, no puede más que ser artificial y pasajera.


Todo indica que ya hay “línea” oficial para impulsar el consumo nacional apostando por un dólar barato. En septiembre, en el marco de su Cuarto Informe de Gobierno, Felipe Calderón manifestó en diversos medios su percepción de que la lenta recuperación del mercado interno, se debía sólo a una “falta de confianza del consumidor”. En otras palabras, que la culpa de que la economía no se termine de recuperar de la crisis, es de los desconfiados mexicanos que no gastan suficiente dinero. Para compensar esa carencia, la dupla Banxico-Hacienda está entrando en acción.


Así que mientras a escala internacional la política estadounidense de imprimir dinero a manos llenas ha sido repudiada, aquí el propio Cordero le dio la bienvenida. Ante ello, es previsible que el déficit comercial que cerró en -1,983 millones de dólares al mes de septiembre, tienda a aumentar a finales de 2010 y en 2011. No olvidemos que un dólar barato, estimula las importaciones al tiempo que castiga al sector exportador, uno de nuestros motores principales. Sólo el tiempo dirá si el peso es capaz de vencer la notoria resistencia con que se topa al acercarse al mínimo de $12.15/USD, del pasado 26 de abril.


Por si fuese poco, esta semana trascendió que el 2 de noviembre en un encuentro con economistas en Nueva York, Carstens señaló que consideraría bajar la tasa de interés objetivo de 4.5 a 4.25 por ciento o menos, pero hasta marzo del próximo año. Cabe agregar que la decisión del Banco Central llegaría tarde, pues el mercado ya incluso está fijando tasas inferiores en los Cetes a 28 días, que pagan 3.92 por ciento anual. ¿Por qué entonces demorar tanto la decisión, cuando el propio Carstens demandaba a su antecesor Guillermo Ortiz que bajara los tipos de interés? Muy sencillo, la conexión con Hacienda ahora exige bajarlos lo más tarde posible, para seguir atrayendo capitales que buscan ganar por el diferencial de tasas México- Estados Unidos (donde están prácticamente en cero).


La duda salta: ¿de veras México no participará en la guerra de divisas? La respuesta es no… hasta que las cosas caigan por su propio peso. Nuestra dependencia crónica de Estados Unidos, presionará en algún punto la paridad peso/dólar para volver a ser competitivos y exportar (80 por ciento se lo vendemos a ellos); sin contar que los capitales que hoy vienen eventualmente se querrán ir. No puede descartarse tampoco que, de presentarse nuevos “estímulos” monetarios de la Reserva Federal estadounidense QE3, QE4, etc., Banxico termine también imprimiendo dinero para comprar dólares.

 

Todo es posible en este mar para el que no existen cartas de navegación, pues nunca antes había ocurrido una creación monetaria mundial de estas proporciones. Ojalá que el riesgo mayor de una guerra comercial se disipe pronto, pues en ese trágico juego proteccionista la perinola siempre cae en “todos pierden”.

 

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