Inteligencia Financiera


Guillermo Barba

16/07/2010

ESPAÑA, CAMPEÓN ¿Y QUÉ DIRÁ EL PULPO DE LA CRISIS?


España goza un triunfo sin precedentes: ser los Campeones del Mundo en fútbol. Un gran salto deportivo, para una nación que se cansó de ser la eterna promesa de Europa. En el anecdotario, quedarán las acertadas “predicciones” del pulpo Paul, así como las de EA Sports, que con más de un mes de anticipación previó que La Roja ganaría el torneo.


Al pueblo español sin duda, le viene bien un impulso esperanzador en medio del desencanto que produce la severa crisis económica. Y es que el júbilo, conforme transcurra el tiempo, irá cediendo su paso, de nuevo, a la realidad cotidiana. Ésa, que los mantiene con un paro (desempleo) de más del 20 por ciento, y que golpea sobre todo a los sectores jóvenes, que alcanzan una tasa de más de 41 por ciento sin trabajo. Arriba del doble del promedio de la Unión Europea.


Por eso, España es también hoy uno de los principales epicentros de la crisis. En sus diarios, no es raro leer a diversos articulistas que auguran años muy duros, tanto o más que los de Grecia, Portugal o el Reino Unido. Pero más importante que lo dicho en los medios, es el sentir de los que, como siempre, sintieron la llegada de la recesión mucho antes del anuncio oficial: los ciudadanos. Hace unos días, por citar un ejemplo, un taxista madrileño me narraba cómo su gremio comenzó a resentir estragos financieros, por lo menos, desde 2007. “Ahora debo trabajar más tiempo por menos euros que antes”, me decía. En su opinión, de marcado sentido común, el gobierno de Zapatero actuó tarde y mal: “Las medidas (de austeridad) que ha tomado, debió iniciarlas hace tres años”, y tal vez antes. Lo que llama la atención es que en México y otros países, se percibe lo mismo. Con frecuencia, los gobernantes tienden a negar u ocultar la realidad al máximo.


El caso español es típico. Su acceso a la zona euro, les permitió un auge económico histórico que derivó, como ocurre cuando hay excesos, en una burbuja de consumo y deuda (sobre todo en el sector inmobiliario) que explotó. Una fiesta que duró por años, infinitamente más grande que la generada por ganar el Mundial, motivada por las atractivas bajas tasas de interés. Otra vez, el viejo cuento de pretender vivir más allá de lo que se puede pagar. Cualquier parecido con los detonantes de la depresión en Estados Unidos, no es casual. Peor aún, es que España no puede devaluar su moneda ni imprimir dinero a voluntad, y además sufre para refinanciar sus compromisos, y cuando lo logra, lo hace a altos costos. Un callejón sin salida.


Por ello, se ve difícil una supervivencia del euro como lo conocemos hoy, en el largo plazo. Una opción es, por supuesto, la salida de los miembros más frágiles, y/o la completa integración fiscal y laboral de la zona. En cualquier caso, la solución pasará por fuertes sacudidas, que nos recordarán que sólo el trabajo duro, la producción, el ahorro y la inversión en capital de individuos y gobiernos conducen a la prosperidad. No así el dispendio de lo que no se tiene, los déficits públicos y el endeudamiento para consumo corriente, algo a lo que el llamado “Estado de bienestar” nos tiene bastante acostumbrados. Como muestra, de 2002 a la fecha, la nación ibérica ha visto multiplicar casi por tres, su deuda externa hasta 1.7 billones de euros, 170 % de su PIB. Si tan sencillo fuera hacerse ricos, cualquiera lo sería.


No obstante, hay un mensaje esperanzador para todos, al estilo de la Furia Roja. La actitud, el razonamiento y el juego correctos, propician las verdaderas victorias y, asimismo, es posible la recuperación económica. Ésta, sin embargo, no iniciará a nivel macro, de las finanzas públicas, sino a escala personal y empresarial. Como lo hemos señalado en este espacio, la alternativa de poner el futuro propio en manos ajenas, es una elección poco confiable. Más vale, asumir uno mismo la responsabilidad.

 

Hasta el próximo viernes.

 



 
 

 

 
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