Inteligencia Financiera


Guillermo Barba

20/08/2010

OJO, LA ECONOMÍA ¡ESTÁ EN CHINO!


Mientras en México se anticipa que seguirán subiendo los precios de diversos productos (como el pan y todos los que requieren trigo), este mes ha salido a la luz la noticia de que China, es ya la segunda economía más importante del mundo. Gracias a un largo proceso de reformas y planificación que inició en 1978, el gigante asiático pudo consolidar su crecimiento económico, al grado de desplazar ya oficialmente a Japón, que mantuvo esa posición durante décadas. ¿Ahora tras de quién va? Por supuesto: los Estados Unidos. Además, no tardará mucho en alcanzarlos. Y es que si bien es cierto que en el papel dicen practicar un “socialismo con características chinas”, la realidad es que se trata nada menos que de capitalismo. Así, con todas sus letras. Ello les ha permitido alcanzar todas y cada una de sus metas económico- financieras, incluso con años de anticipación a lo previsto.


La forma en que se mide el tamaño de la economía de una nación, es a través de su Producto Interno Bruto (PIB). Esto es, el total de los bienes y servicios finales que producen en un periodo determinado (generalmente un año) dentro de sus fronteras. Para que sea posible una comparación internacional, lo más sencillo y usual es convertir el PIB a dólares, al tipo de cambio vigente en el momento de que se trate. Con este criterio, de la cuarta a la novena posición la ocupan Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, Brasil y México. Lo malo del caso, es que llevamos largo rato estancados.


Debemos recordar que gracias a la tecnología, el planeta entero está más interconectado que nunca, y que lo que sucede en el extranjero impacta de modo más o menos directo a todos. Por eso, el fenómeno chino no puede ser menospreciado por nadie, por lejano que nos parezca. Su enorme población de más de 1,300 millones de habitantes, lo convierte en el más grande de los mercados. Como dato, ya hay más conectados a Internet y se venden más autos en China que en Estados Unidos. Nada mal para un país que en el siglo pasado, padeció la miseria al grado de ver morir de hambre a más de 30 millones de personas ¿verdad?


Esto representa auténticas oportunidades para aquellas empresas mexicanas, que busquen la manera de integrarse a su grupo proveedores. Su moneda, el yuan, adquirirá al paso de los próximos años mayor poder de compra, lo que significa que sus consumidores estarán ávidos de todo tipo de mercancías. Lo opuesto pasará con el dólar. Un beneficio que les otorga una naciente clase media china, que en contraste, está en franca contracción en el hemisferio occidental.


Por eso, es necesario comprender que sólo a través de diversificar nuestras exportaciones y revirtiendo nuestros déficits comerciales, podremos concluir nuestra eterna dependencia de los norteamericanos. No podemos soslayar que, como lo hemos comentado en este espacio, esta vez no estará el motor estadounidense para impulsarnos a salir de esta crisis, pues sus problemas estructurales los atascarán por muchos años más, y sí nos afectará severamente si no actuamos en consecuencia. Poco importan los discursos optimistas del Secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, que da por descontado (como en el “catarrito”) que creceremos a pesar de todo.


Ahora bien, lo rescatable de estas circunstancias, es que nos permite ver a escala macroeconómica, la tendencia de quienes van en ascenso como los asiáticos, y en declive como los yanquis. ¿Qué camino nos convendrá tomar a nivel de las finanzas de nuestras familias? Los ejemplos son evidentes. Sólo hay de dos: el del trabajo, inversión, ahorro y planificación a futuro, o el del dispendio y el endeudamiento para disfrutar hoy a costa de mañana. Dos lecciones claras que, sin duda, nos pueden ser de gran utilidad. Ojalá que así sea.

 

Hasta el próximo viernes. [email protected]

 



 
 

 

 
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