Inteligencia Financiera


Guillermo Barba

23/07/2010

PENSIONES MÁS POBRES, POBRES PENSIONADOS


En los últimos días ha saltado a la discusión pública, el tema de las pensiones. Resulta que el 09 de junio pasado, la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, aprobó la jurisprudencia 85/2010 que, en síntesis, restringe severamente el monto máximo que una persona, al retirarse, podrá recibir como pensión. Esto afectará, por supuesto, al grupo de trabajadores de mayores ingresos (aquellos que perciben más de 10 salarios mínimos), que se estima podrían llegar a ser más de 1.2 millones. Cifras de la COPARMEX, calculan que se afectaría a más de 100 mil personas por año.


Las voces contra esta resolución, no se han hecho esperar. Y es que, si a la fecha el tope que se toma para el pago de este beneficio ha sido de 25 veces el salario mínimo general vigente en el D.F. (SMGVDF), el nuevo criterio lo fija en sólo 10. Por ejemplo, un empleado que tuviera derecho a cobrar 42 mil pesos mensuales, sólo recibiría 17 mil; alguien que hoy alcanza 32 mil pesos mensuales de pensión, cobraría 13 mil, una pérdida de casi 60 por ciento. Es probable que el propósito a final de cuentas, sea inducir a que el trabajador prefiera seguir activo por más años y dar un respiro al IMSS, pues su déficit financiero es insostenible a largo plazo. Se continuaría así una serie de ajustes que, debemos decirlo, en todo el mundo se están efectuando a los sistemas de seguridad social, pues la mayoría no puede cumplir lo prometido a sus supuestos beneficiarios.


Cabe recordar que la nueva Ley del Seguro Social, que entró en vigor el 01 de julio de 1997, sustituyó al quebrado sistema denominado “de reparto”, administrado por el IMSS, por uno de capitalización de cuentas individuales operado por las Afores (administradoras privadas especializadas en el manejo de fondos para el retiro). Ahora el derechohabiente, recibirá así sólo una pensión que depende de lo ahorrado en su cuenta. Establece además en sus artículos transitorios, que los asegurados inscritos bajo la ley que regía previamente (desde 1973), “podrán optar por acogerse a los beneficios por ella contemplados o a los que establece la presente Ley”. Para ello, el IMSS está obligado, a solicitud del interesado, a estimar el importe de la pensión para cada uno de los regímenes, de modo que aquél pueda elegir el que más le favorezca, que hasta el momento sigue siendo el anterior.

 

En este entendido, queda a los abogados el debate jurídico sobre la jurisprudencia del Alto Tribunal, que afirma haberse basado en lo que dice el segundo párrafo del artículo 33 de la ley de 1973: “Tratándose de seguros de invalidez, vejez, cesantía en edad avanzada y muerte, el límite superior será el equivalente a 10 veces el salario mínimo general vigente en el Distrito Federal.” No obstante, la ley de ’97 determina el límite superior para el salario base de cotización en 25 veces el SMGVDF, o sea, una contradicción en la que uno, podría haber concluido su vida laboral pagando altas cuotas a cambio de una pensión que no se corresponde con la aportado.

 

Es conveniente aclarar que este criterio jurisprudencial (que aún no se publica), no es una ley. Es decir, será obligatoria en todos los tribunales del país, pero no aplica a los particulares ni a las autoridades administrativas. Por ello, el Consejo Técnico del IMSS (que cuenta con representantes de los patrones, trabajadores y del gobierno), esperará a su publicación para definir si la aplicará o no. A juzgar por los pronunciamientos hechos esta semana, no procederá.

 

Sin embargo, más allá de la coyuntura presente, podemos ir adelantando que el proceso de dificultades para las instituciones y derechos creados por el denominado “Estado de bienestar”, están en una crisis de la que muy poco podrá sobrevivir. Lo ocurrido hasta hoy, es sólo una muestra del cambio de reglas sobre la marcha, que habrá de continuar hasta que el sistema pueda reiniciarse sobre cimientos auténticamente sustentables en más trabajo, más ahorro, inversión, disciplina financiera a todos niveles, con menos ocio, derroche y déficits que tanto encantan a pueblos y gobiernos. Todo es, cuestión de tiempo.

 



 
 

 

 
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