Inteligencia Financiera


Guillermo Barba

24/09/2010

EL PUNTO DE “NO RETORNO” (O NUNCA CAMBIES ORO POR BASURA)


Las dudas han quedado disipadas. Para salir de la gran recesión (que habrá de conocerse después como la Gran Depresión del siglo XXI), seguirán abiertos dos grandes frentes de batalla en el que se utilizarán armas financieras cada vez más destructivas.


Por un lado, los gobiernos nacionales se esforzarán por “estimular” aún más el crecimiento y la demanda por la vía de los déficits públicos, bajo el pretexto de la desaceleración. Por el otro, como si de dioses se tratase, los bancos centrales continuarán inundando el planeta con billetes creados de la nada, a costa del poder adquisitivo de los ciudadanos. Un auténtico robo silencioso. Y es que incrementar así la cantidad de dinero en circulación, es la mejor manera de meter la mano en los bolsillos de los contribuyentes sin que se percaten de ello, a través del más injusto de los impuestos: la inflación. Eso, sin importar que por ahora nos digan que está controlada.


Este martes, la Reserva Federal (FED, banco central estadounidense) hizo declaraciones contundentes. Sin titubeos, dijeron estar dispuestos a “otorgar estímulos adicionales, de ser necesario, en apoyo de la recuperación y para regresar la inflación, con el tiempo, a niveles consistentes con su mandato (legal)”. De fondo, el mensaje es que están dispuestos hasta arrojar más dinero para revivir a la moribunda economía de aquel país, motor del nuestro. El problema es que ya inyectaron antes más de 1 millón de millones de dólares que, como volvería a ocurrir, sólo dio un poco más de tiempo al cronómetro de la bomba. Dinero tirado a la basura.


En México, es cuando menos preocupante que se hable sólo de “buenas noticias”. Ha pasado prácticamente desapercibido que dejamos atrás el punto de no retorno con el anuncio de la FED. Peor todavía, es que con la inminente impresión de más billetes, se ha desatado una guerra de divisas interminable, en la que casi nadie quiere ver que el dólar baje con respecto a su moneda. Japón es el caso más reciente, pues intervino en el mercado para depreciar al yen. ¿Por qué? Porque de lo contrario se encarecen sus exportaciones y se vuelven menos competitivos en un ambiente tan adverso como el presente. En otras palabras, por primera vez en la historia enfrentaremos una creación masiva simultánea de dinero fíat, de mentiras, que se refleja en el alza continua del dinero real: el oro y la plata. A esa pareja, no la pueden engañar.


Decimos que casi nadie, porque las autoridades mexicanas sí parecen muy a gusto con un súper peso, que desde el anuncio de la FED ha visto de nuevo descender la cotización peso-dólar. No deja de ser inquietante que nuestra moneda, está sumida ya en su propia burbuja a causa de los flujos extraordinarios a inversiones de cartera. Por primera vez, los inversionistas extranjeros en bonos a tasa fija del gobierno federal, han rebasado los 400 mil millones de pesos.


Las alertas pues, siguen sonando cada día con mayor fuerza para el que las quiera oír. En este sentido, nada ejemplifica mejor el punto de “no retorno”, que el citado precio de la onza de oro y plata. El rey de los metales sigue imbatible, acumulando varios máximos históricos las últimas dos semanas.


En la gráfica anexa, se aprecia el curso que ha seguido la onza de oro tanto en pesos como en dólares los últimos diez años (http://www.kitco.com). La línea superior representa el precio en pesos, cuya escala se ubica a la izquierda; la línea de abajo está en dólares, y su escala al costado derecho. ¿Hasta dónde podría llegar en esta década? Imposible saber con exactitud. Lo cierto es que con las acciones de tantos enemigos de nuestro bolsillo, las probabilidades apuntan a que continuará por el mismo camino.


La plata ha seguido su propio curso y, silenciosa, está todavía muy por debajo de sus récords, a pesar de encontrarse a niveles no vistos las últimas tres décadas. La onza Libertad, se constituye así como una alternativa real y accesible de protección ante el diluvio que se aproxima. Hoy mismo, puede conseguirse tan barata como 290 pesos, aproximadamente.


Por eso, la próxima vez que veas los letreros de “Compro Oro” que están proliferando, piensa bien y resiste la tentación de vender. No permitas que se reedite el intercambio de oro por “espejos” tampoco en el banco. Piensa que sin importar en cuánto hubieras vendido un bote salvavidas en el Titánic antes del iceberg, seguro que te hubieses arrepentido después ¿o no?

 

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