Inteligencia Financiera


Guillermo Barba

27/08/2010

LA GRAN BURBUJA (¡QUE NO TE EXPLOTE!)


Existe en el mundo una gran burbuja financiera que, aunque es recurrentemente negada por muchos analistas y medios especializados en la materia, continúa inflándose en diversas partes del orbe, en el mismo momento que lees estas líneas: la de los bonos de deuda gubernamentales. Este fenómeno de “burbujas” es fácil de entender, si lo vemos como lo que es: un ciclo económico caracterizado por una expansión rápida y constante en un sector determinado, seguida de una contracción brusca y violenta.


Quizás alguna vez en tu infancia hayas llevado hasta el límite de su capacidad a algún globo, como los que se ponen en las fiestas. Pues bien, de forma análoga, en las burbujas financieras se puede saber con certeza que, de continuar hinchándola, llegará el punto en que tendrá que explotar sin remedio. Más difícil, en todo caso, es estimar con precisión el momento y la cantidad de aire que lo provocará. Eso sí, el estallido, suele ser doloroso.


¿Pero por qué decimos que hay una burbuja en bonos de gobierno? Resulta que los más representativos, los treasuries de Estados Unidos, están ofreciendo los rendimientos más bajos en varias décadas, gracias a su muy alta demanda. Ambos, síntomas inequívocos de que se siguen inflando. El de vencimiento a 10 años, por ejemplo, ronda una tasa de apenas 2.6% anual; el de 30 años, 3.8 % (Bloomberg). En teoría, debido a las fuerzas del mercado, a mayor demanda el valor de estos títulos sube, pero el rendimiento que entregan baja. Un juego de “lo tomas o lo dejas”.


Sin embargo, el problema es mayúsculo si consideramos que lo que menos hay en este momento es un mercado libre. La FED (banco central estadounidense), se ha constituido de nuevo como uno de los principales compradores de estos instrumentos, con el propósito supuestamente de incentivar el crédito en la economía, pero enviando señales erróneas a los participantes. De esta manera, los yanquis se deben “así mismos”. Es como si tú, para aumentar tu mismo consumo, te autoprestaras dinero imprimiendo en casa tus propios billetes. Ese incremento en la base monetaria, está teniendo consecuencias muy sensibles para el que las quiera ver, como las recientes presiones sobre el dólar (que esta semana tocó su nivel más bajo en 15 años frente al yen japonés) y el oro que se aproxima a su máximo histórico. En condiciones normales, estas tasas sólo serían posibles con exceso de ahorros, baja inflación y endeudamiento, todas, ausentes en la actualidad.


Otra secuela manifiesta de esta inyección de liquidez, también se expresa en el flujo continuo de capitales a países emergentes, como México. Al cierre de la primera quincena de agosto, los inversionistas extranjeros tenían en sus manos bonos del gobierno mexicano por montos nunca antes vistos: 381.7 mil millones de pesos. Y es que aunque también aquí las tasas de rendimientos ofrecidas son muy pequeñas, están por arriba de la de nuestros vecinos. Para comparar, el documento a 10 años se ubica en mínimos alrededor de 5.93%, y el de 30 en 6.99%. Otro atractivo, es nuestra inminente inclusión en el Índice Global de Bonos Gubernamentales de Citigroup (WGBI por sus siglas en inglés), que incentiva la confianza de ciertos inversores.


Pero, hablando en serio, ¿quién le prestaría a tasa fija al gobierno gringo o mexicano, por tan largos plazos? A decir verdad, muchos que lo están haciendo. Precisamente por eso la burbuja sigue en ascenso. Tienen la convicción de que estos instrumentos son los más “seguros”, y se recurre a ellos ante la incertidumbre y nerviosismo de le economía mundial. He escuchado expresiones como que “no existen otras alternativas” o “son el menor de los males”, etc. No obstante, sí las hay. El oro, la plata (que urge monetizar ya en nuestro país) y otros activos tangibles son buenas alternativas en un clima tan inflacionario como el que se nos presenta, por más que nos vendan la idea de la deflación o la estabilidad de precios.


Ésta, como todas las burbujas tarde o temprano reventará, y de no estar protegidos, el golpe sería directo a nuestro patrimonio. Tal vez todavía haya tiempo para prepararse, pero más vale ir tomando acciones para enfrentar, sin titubeos, esta Gran Depresión que nos tocó vivir.

 

Nos leemos el próximo viernes. [email protected]

 



 
 

 

 
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