Inteligencia Financiera


Guillermo Barba

05/02/2010

Y TÚ: ¿ERES UN COMPRADOR INTELIGENTE?


Un requisito indispensable para alcanzar la independencia financiera es, sin duda, comunicarse de forma adecuada, vender; pero también lo es la otra cara de la moneda: saber comprar. Es curioso que aunque todos seamos usuarios cotidianos de los más diversos bienes y servicios, muy pocos se percaten cuánto se relaciona esto con aprender a invertir.


Tenemos que hacer a un lado viejos mitos como que: “entre más caro, es mejor”. Ahora bien, tampoco podemos ir por la vida cazando siempre lo más barato a costa de la calidad. Saber comprar cobra mayor relevancia, si consideramos que en la actualidad, los ahorradores son perdedores netos de dinero a causa de la inflación. De tal suerte que debemos deshacernos del efectivo lo más pronto posible, pues cada minuto que pasa pierde una parte de su poder adquisitivo. El propósito debe ser obtener el mayor valor posible por lo que pagamos, no perder.


De este modo, una buena idea sería dividir nuestro presupuesto, en gasto “de consumo” y “de inversión”.


En cuanto al primero, conviene que sepas que todas las empresas tienen segmentados los mercados para cada uno de los productos que ofrecen, de acuerdo al perfil de cliente al que se dirigen. Una de las herramientas para hacerlo es justamente el precio de venta. Si es elevado, indicará desde luego que no es para consumo masivo; uno muy accesible, que sí lo es. Ahí las emociones juegan un rol fundamental. Por ejemplo, un cliente con altos ingresos, es posible que no compre algo por sentir que es demasiado barato para ser bueno. Caso contrario sería el de aquel, que considera que el mismo artículo es muy caro, que no vale lo que cuesta.


Ten presente que la calidad no necesariamente va ligada al precio. Por eso, es muy común que una misma firma cree dos o más marcas distintas para un mismo tipo de mercancía, de idénticas o similares características, para darle a cada segmento de consumidores lo que pide.


Así que tú, y sólo tú, debes decidir con base en tus circunstancias, qué proporción precio/calidad puedes soportar en cada momento, sin descarrilar tus metas económicas futuras. El comprador inteligente, sea persona o negocio, busca que esa relación le sea siempre favorable, independientemente de su nivel de ingresos. Con esa referencia, debemos tener cuidado de no cometer el error de pagar de más, nunca. El riesgo es mayor en ramas que implican mucho valor agregado y poco intrínseco, como los modernos “gadgets”. Para comprobarlo, trata de vender hoy un celular o computadora, los más avanzados que hayan salido al público hace unos meses, y verás cuánto de su “valor” –y de tu capital, se ha esfumado. Si está en línea con tus objetivos, excelente, pero si no, prefiere que sean tus activos los que compren tus lujos; para eso está el gasto “de inversión”.


Éste se destina a encontrar maneras de ganar y/o generar flujo de efectivo adicional para ti: un desembolso que retorna como percepción. El comprador inteligente sabe que invertir en valor, requiere más educación sobre el dinero, tiempo y dedicación para identificar las oportunidades. No obstante, está seguro que en el mercado, sea cual fuere (de valores, de bienes raíces, de commodities, de autos, de ropa, etc.), sus ojos están entrenados para encontrar inversiones que se ofrecen a un precio por debajo de su valor real. Es entonces cuando su genio financiero debe entrar en acción para materializar el fruto de su esfuerzo: el viejo “secreto” de comprar bajo y vender alto. Así funcionan todos los negocios del mundo, y lo puedes hacer también tú. Nos leemos el próximo viernes. Twitter y Facebook: memobarba.

 



 
 

 

 
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