Inteligencia Financiera


Guillermo Barba

12/02/2010

¿SE FUE EL PELIGRO DE UNA GRAN DEPRESIÓN?


Mientras en México siguen sin cesar los aumentos a las tarifas de combustibles (van cuatro ajustes en menos de seis semanas y faltan más), resulta que por fin todos los medios están volteando a ver a Grecia y su riesgo de impago de obligaciones soberanas. En esta columna desde hace varios meses, hemos insistido en que se está buscando absurdamente, resolver esta crisis mundial causada por deuda, consumo y crédito excesivos, estimulando más de lo mismo. En particular durante enero, advertimos el lastre que significaban los PIIGS (grupo integrado por Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España) para la zona Euro, por sus crecientes e insostenibles niveles de deuda y déficit públicos. Hoy que algunos se hacen los sorprendidos ¿qué podemos aprender de esto? Que siempre más vale estar bien informados y uno o varios pasos adelante, pues de ello puede depender nuestra supervivencia financiera. Normalmente cuando algo como esto se convierte en noticia, ya es demasiado tarde. Además, comienzan a proliferar los “expertos” que explican detalles de qué y cómo ocurrió, pero que fueron incapaces de predecir.


A la par, leemos en las secciones financieras que líderes y ministros de Europa, se han reunido para acordar los apoyos que se brindarán a los griegos a cambio de compromisos de recortar su gasto gubernamental. La historia se repite: Estados Unidos rescató a corporaciones y bancos “demasiado grandes para caer”; Abu Dhabi a Dubai; ahora los europeos respaldan a la República Helénica ¿mañana quién sigue? ¿Quién salvará después a los salvadores?


El mensaje que se está enviando a estos actores económicos es equivocado: se vale ser irresponsable, derrochar más allá de lo que puedan cumplir, total, cuando estén en apuros se les premiará con un rescate. Este juego puede continuar pero no al infinito. La bola de nieve se está haciendo enorme, pasando de unas manos a otras, así que quizás sea muy apresurado afirmar que se ha disipado el riesgo de una Gran Depresión.


Evidentemente nuestro país está atorado en esta misma maraña, que se empeoró con el incremento de precios e impuestos. A destiempo, en el Senado ya se acusa a Agustín Carstens de haber mentido sobre el boquete financiero de 300 mil millones de pesos, que se usó como pretexto para impulsar el paquete impositivo. Nunca existió.


La estrategia planteada desde el gobierno Federal no funcionará mientras se nos pida a los mexicanos “apretarnos el cinturón”, al mismo tiempo que cínicamente se malgasta el erario. El diario Reforma denunció esta semana que pese a los tiempos de difíciles, siguió creciendo la nómina gubernamental. No por nada en 2009, México registró su mayor déficit fiscal en 19 años. La austeridad se quedó sólo en palabras.


Es curioso pero, en eso se parecen un poco Calderón y Obama. El presidente norteamericano, anunció hace unos días que “congelaría” el gasto en rubros no prioritarios, para contener su preocupante desbalance público. No obstante, casi en forma simultánea, el Congreso de mayoría Demócrata le elevó su “tope” de endeudamiento en 1.9 billones de dólares. Sí, para seguir despilfarrando. De locos.


Las consecuencias de sus actos tarde o temprano las pagaremos, como de costumbre, los ciudadanos. Ojalá llegue pronto el día en que desde este espacio, estemos escribiendo sobre la luz al final del túnel que, por el momento, sigue sin aparecer. Nos leemos el próximo viernes. Facebook y Twitter: memobarba.

 



 
 

 

 
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