Inteligencia Financiera


Guillermo Barba

30/04/2010

POR FAVOR, DEJEN QUEBRAR A GRECIA


Los errores cuestan caro, pero en ningún otro lado esta frase aplica mejor que en el mundo del dinero. En él, literalmente, se paga en efectivo el costo de medidas mal tomadas, como arriesgar demasiado en activos vanos (el equivalente moderno de pagar a precio de oro, simples espejos) o endeudarse más allá de lo que se puede cumplir. La lógica nos llevaría a concluir que, los únicos perdedores, deberían ser aquellos que equivocaron feamente el camino, y sus acreedores.


Por desgracia, la sinrazón se ha convertido en una constante en la cual, al que quiebra (siempre que sea “demasiado grande para caer”), se le premia con “rescates” o paquetes de “ayuda” financiera, supuestamente, en aras de la estabilidad económica. Para decirlo sin eufemismos, eso es como si te obligaran a poner de tu bolsa, para solidarizarte con un vecino que ya no puede seguir pagando su crédito hipotecario, “por tu propio bien”.


Sobra decir que, además de injusto, dista mucho de la forma en que debe funcionar el capitalismo. Nos alejamos pues del libre mercado, para acercarnos a una suerte de nuevo “socialismo” para ultra ricos. En ello radica la fuerte oposición de los contribuyentes europeos, sobre todo franceses y alemanes, a que sus gobiernos salgan en ayuda de una nación en bancarrota como Grecia. Y es que la República Helénica, mintió sobre sus verdaderos niveles de pasivos financieros y déficits públicos, hasta llegar a los insostenibles niveles actuales.


Ahora bien, no me queda duda que es cuestión de días para que la Zona Euro y el Fondo Monetario Internacional, apliquen el salvamento de emergencia. Se habla que llegaría hasta 120 mil millones de euros, que se utilizarán para liquidar los próximos vencimientos de sus bonos. Llegado ese momento, comenzarán las voces a decir que “se hizo lo correcto”. El pretexto, es perfecto: evitar el caos. Pero en realidad, el problema sólo se pospone y agrava, pues las deudas soberanas son ya una enorme roca que crece cada vez que, como una papa caliente, pasa de los hombros de unos a otros hasta caer por su propio peso.


De hecho, se están alineando ya los elementos que podrían gestar la siguiente fase de la depresión. Hace varios meses, cuando el tema Grecia ni siquiera ocupaba las páginas centrales de los diarios, recordarán que comentamos en esta columna que los PIIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España) significaban una amenaza real para la estabilidad del euro y del mundo, por su bajo crecimiento y desbalances públicos. Esta misma semana, la calificadora Standard & Poor’s degradó a “basura” los bonos griegos, y bajó su evaluación a España y Portugal con “perspectivas negativas” (podrían bajar más). ¿Verdad que sí?


Eso confirma que las fichas del dominó, se están alineando. La punta del “iceberg” que apenas asoma, esconde bajo el agua a verdaderos gigantes en problemas como Gran Bretaña y, más que nadie, Estados Unidos. Así que, las señales que manda el mercado son claras: “dejen quebrar a quien tenga que hacerlo ahora, o paguen más cara la factura después”. De este modo, se enviaría un mensaje claro a los inversionistas: no pueden jugar a las apuestas sin consecuencias; y a los políticos, que tienen que disciplinarse. Si eso ocurriera, por supuesto que el desastre sería mayúsculo, pero infinitamente menor al que nos conducen a escala global. Asimismo, el sistema podría reiniciar, por fin, una verdadera y sólida recuperación. Es una pena, que no sucederá así.

 

Hasta el próximo viernes.

 



 
 

 

 
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