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Línea Abierta

 

Opacidad y transparencia electoral

 

 Josefina Buxadé

 

 Por iniciativa del comisionado Salvador Guerrero Chiprés, del Instituto de   Acceso a la Información Pública del Distrito Federal (InfoDF), el lunes 2 de julio se   realizó un inédito foro de primer nivel, en el que autoridades electorales, de acceso a   la información y académicos discutieron sobre “Opacidad y transparencia electoral a   un año de las elecciones”.

 

La Casa Universitaria del Libro, en la Ciudad de México, fue la sede para que Alejandro Delint, magistrado del Tribunal Electoral del Distrito Federal; Isidro Cisneros, consejero presidente del Instituto Electoral del DF; Francisco Javier Acuña, secretario técnico de la comisión de supervisión y revisión (transparencia) del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación; Salvador Guerrero, comisionado del InfoDF; y Ernesto Villanueva y John Ackerman del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, discutieran sobre el tema con la moderación del presidente del InfoDF, Óscar Guerra Ford.

 

El punto nodal fue que tanto a nivel federal, a través del IFE, como a nivel local, a través del Instituto Electoral del DF, algunos ciudadanos solicitaron acceso a las boletas electorales para elegir al presidente de la república y al jefe de gobierno, respectivamente, con respuestas diametralmente opuestas: Mientras en el Distrito Federal se permitió el acceso, a nivel federal el caso llegó hasta el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, y al final se negó. Cabe recordar que en un primer momento el IFE llegó a decir que las boletas no eran documentos, sino la expresión material de la intención del voto de los ciudadanos.

 

Alejandro Delint comentó que la transparencia gubernamental y la transparencia electoral suponen un cambio de paradigma en la relación que tradicionalmente tenían los ciudadanos con la información. También expuso que la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública del Distrito Federal es superior a la propia Ley Federal, y que el InfoDF y el IEDF se encuentran a la vanguardia a nivel nacional en materia de transparencia. Hizo hincapié en lo que ya hemos comentado en otras ocasiones en este espacio: que es necesario que los partidos políticos sean sujetos obligados directos por las leyes de la transparencia, lo que constituiría el primer gran paso para la transparencia electoral real.

 

Ernesto Villanueva, integrante del grupo Oaxaca, uno de los académicos que durante más tiempo ha estado involucrado en el tema y toda una autoridad en la materia, explicó que hasta el año pasado, el acceso a la información pública se había mantenido en los límites de lo “políticamente correcto”, pero la provocadora solicitud de acceso a las boletas rompió los límites de esa tolerancia. Villanueva, en numerosos artículos, ha criticado la decisión del Tribunal Electoral –que también hemos comentado aquí- por cuestiones tanto de forma como de fondo y concluye que la resolución permite proteger al sistema y la opacidad sin violar la ley.

 

John Ackerman, uno de los principales promotores del acceso a las boletas, manifestó que el legado del 2 de julio es: 1) la incertidumbre, 2) la permanencia del autoritarismo, y 3) la impunidad. Criticó particularmente la decisión del IFE y del Tribunal Electoral (TEPJF) por la invención de la categoría de “información indisponible”. Recordó que la Ley establece sólo dos tipos de información: la pública y la confidencial. La reservada es información pública que está reservada por alguna razón y por un periodo, pero eventualmente será pública. Por lo tanto, la categoría de “indisponible” viola el artículo 42 de la Ley Federal de Transparencia. A manera de chiste dijo que en lugar de información indisponible hubieran dicho que “las boletas estaban indispuestas, y no querían salir”.

 

Francisco Javier Acuña tuvo el papel más difícil en la mesa, pues como secretario técnico de la comisión de supervisión y revisión (transparencia) del TEPJF tenía que defender la resolución del Tribunal. Comentó, por ejemplo, que no se había elaborado un solo proyecto de resolución, sino siete, y que además el asunto había consumido una inusitada cantidad de horas de trabajo y discusión. Defendió como pudo, bastante mal por cierto, el asunto de la “indisponibilidad” explicando el proceso de la impresión y resguardo de las boletas desde antes de las elecciones y dijo que después de éstas no podrían estar nunca otra vez en manos de los ciudadanos. De igual manera intentó defender que la solicitud de acceso a todas las boletas no era razonable por la gran cantidad de documentos, y porque se encuentran “revueltas” las boletas para presidente, con las otras; lo que miembros del público –algunos de ellos representantes distritales- corrigieron.

 

Isidro Cisneros, presidente del IEDF, expuso que la misión de los institutos electorales es impulsar la credibilidad y legitimidad de los procesos electorales, y si generan incertidumbres y dudas no están cumpliendo con este cometido. “Una autoridad electoral que no proporciona certidumbre no tiene razón de ser”, dijo. Manifestó también que la transparencia debe dejar de ser un discurso y convertirse en un compromiso. Comentó que en el caso de los derechos fundamentales, como el acceso a la información pública, las leyes y los órganos garantes deben ampliarlo y no limitarlo, y propuso que se revise la normatividad específica para que se pueda consultar el material electoral una vez concluidos los procesos correspondientes.

 

Salvador Guerrero entró a fondo al asunto de la indisponibilidad de las boletas y expuso que en los ordenamientos legales siempre se van a encontrar resquicios que permitan interpretaciones para tergiversar el espíritu de una ley. Expuso que el artículo 14 de la Ley Federal de Transparencia indica que será información reservada “la que por disposición expresa de una Ley sea considerada confidencial, reservada, comercial reservada o gubernamental confidencial”; y el 254 del Cofipe dice que a la conclusión del proceso electoral serán destruidos los sobres que contengan las boletas. Esto dio pie al invento de la categoría de información no disponible.

 

De una manera por demás inteligente y divertida comentó la transparencia electoral como un proceso que sigue una lógica, pero en el que de repente interviene un mago que permite cambiar el sentido. Criticó las acusaciones que se hacen al Distrito Federal como un lugar sumamente corrupto cuando al mismo tiempo se alaban las labores de los institutos locales electoral y de acceso a la información.

 

Cabe recordar que cuando el caso de las boletas electorales estaba en discusión en el TEPJF, los propios recurrentes solicitaron que se pidiera el punto de vista del Instituto Federal de Acceso a la Información Pública (IFAI), como órgano especialista en el tema; pero el Tribunal desoyó esta petición. Por ello es doblemente loable la iniciativa del InfoDF para discutir un tema del que nadie se atreve a hablar en público. Salvador Guerrero comentó que el Instituto editará próximamente un libro con las ponencias del lunes 2 de julio y con algunos artículos de otros especialistas. Estaremos pendientes porque seguramente aportará muchísimo al tema de la transparencia en general y de la transparencia electoral en particular.

 

 

*Josefina Buxadé Castelán es comisionada de la Comisión para el Acceso a la Información Pública,  [email protected]. Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de la autora y no necesariamente reflejan la postura de la CAIP.

 


 

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