Línea Abierta


Josefina Buxadé Castelán*


Demasiada opacidad en la elección de los consejeros


Ante un proceso por demás importante, que es el nombramiento de los tres nuevos consejeros del Instituto Federal Electoral (IFE), cada día hay más dudas y sospechas. Es literal, diario se publica una nueva noticia que denota lo politizado y poco transparente de la elección de los consejeros.

 

Hay suficientes hechos para hablar de una simulación, cuando no de una farsa.

 

Hubo una convocatoria pública, con requisitos específicos, entre ellos experiencia y conocimientos en materia político-electoral, capacidad probada y buena reputación. Se presentaron más de 400 candidatos, de los cuales durante el primer fin de semana fueron eliminados casi 300. Según información periodística, en esa primera fase se colaron algunos que no cumplían con todos los requisitos, y fueron eliminados otros que sí lo hacían.

 

Quedaron 109 que fueron entrevistados, en cuatro grupos, por los diputados. Durante la semana de las entrevistas sucedió de todo: desde descaradas declaraciones públicas, como la de Héctor Larios, quien dijo que el candidato de su partido (PAN) y del presidente de la República era Mauricio Merino; hasta el veto de cada partido a diferentes candidatos.

 

Hubo desgarramiento de vestiduras, descalificaciones, reivindicaciones y hasta la renuncia pública a sus aspiraciones de la expresidenta y comisionada con licencia del IFAI (Instituto Federal de Acceso a la Información Pública) María Marván. Quien después de que fuera objetada por algunos diputados perredistas, y de que incluso se dijera que había sido excluida de la lista y ya no llegaría a la entrevista; en el momento de ésta, que además estaba siendo transmitida por el Canal del Congreso, Marván, a punto de llorar, anunció su decisión de renunciar a la candidatura.

 

Después de la renunciara de Marván, en la revista Proceso del domingo 9 se publicó un reportaje de Jesusa Cervantes titulado “Monedas de cambio”, en el que se explica la contaminación que se tuvo entre la aprobación del Cofipe y la elección de los consejeros. Según las investigaciones de la reportera, el PRD teme una componenda entre el PRI y el PAN para convertir a Marván en “mártir”, reponerle la malograda entrevista y premiarla, incluso con la presidencia del IFE. Relata la periodista: “… cuando Marván estaba renunciando, expresó: “Por encima de mi candidatura está el IFE y por eso renuncio”. En ese momento, el panista Rogelio Carvajal se volvió hacia Diódoro Carrasco y le dijo “Eso que acaba de decir debería ser suficiente para valer que ella sea la presidenta del consejo…” (p. 28).

 

El lunes 10, a las 14:48, en El Universal Online fue publicada la lista de aspirantes a consejeros del IFE que la Comisión de Gobernación turnó a la Junta de Coordinación Política, para que sea ésta –integrada por los coordinadores parlamentarios- la que elija a los tres candidatos que serán sometidos a consideración del Pleno el jueves 13.

 

Pero ayer salió una nota en el Excelsior (http://www.exonline.com.mx/diario/noticia/politicanacional/primera/estiran_la_lista_al_ife;_arreglos_le_dan_vida_a_39/72490), en la que se denuncia que de entre los 39 canditadatos, no todos obtuvieron calificaciones sobresalientes en las entrevistas. Originalmente se hizo una lista de 15 candidatos que obtuvieron una calificación superior a 4 puntos (la máxima era 5 puntos). Entre ellos estaban Genaro Góngora, Jaime Cárdenas y Lorenzo Córdova. Sin embargo, los diputados del PRI y del PAN pugnaron para que se incluyera a otros 14 integrantes, cuya calificación había fluctuado entre 3.5 y 4, como Fernando Ojesto, René Mariani y César Ricardo.
Incluso con la flexibilización, quedaban fuera Mauricio Merino y Benito Nacif –cartas del PAN- y Fernando Agiss –apoyado por el PRI-, por lo que insistieron en un grupo adicional de 10 aspirantes.

 

Es decir, hay 24 candidatos que no merecían –por las calificaciones en las entrevistas- ser “finalistas”, pero lo son gracias a las presiones de los propios partidos.

 

No se sabe cuáles serán los criterios de la Junta de Coordinación Política de la Cámara para elegir a los tres consejeros; pero se puede suponer que serán presiones, chantajes, caprichos, revanchas, amistades o venganzas los móviles para vetar o aprobar candidatos. Y al final, estaremos ante el viejo esquema de las cuotas partidistas.

 

Qué pena que para conformar una institución pretendidamente democrática, y esencial en la consolidación de nuestra incipiente democracia, se utilicen prácticas oscuras, arbitrarias y antidemocráticas, en el sentido más amplio.

 

Qué ganas de tener esperanzas, de confiar en que por esta vez, los diputados podrían elegir a algunos de los candidatos que realmente cubren los requisitos, que han demostrado probidad e indepedencia, que van a recuperar la credibilidad que debe tener el IFE.

 

Los consejeros deberían mantener distancia de los partidos a los que van a regular. Los partidos no deberían ver en los potenciales consejeros a sus defensores; pero el sistema, tal cual está, propicia esta farsa.

 

* Josefina Buxadé Castelán es comisionada de la Comisión para el Acceso a la Información Pública ([email protected]). Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de la autora y no necesariamente reflejan la postura de la CAIP.

 



 
 

 

 
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