Línea Abierta


Josefina Buxadé Castelán*


Más sobre Aristegui y el derecho a la información


La semana pasada hablé en este espacio de la salida de Carmen Aristegui del noticiero con más rating hasta el 4 de enero: “Hoy por hoy”, transmitido por W Radio –propiedad, al 50 por ciento de Televisa y del grupo español Prisa-.

 

En los últimos días han llovido artículos, editoriales y blogs en defensa de la periodista, hoy por hoy la mejor a nivel nacional; y algunos sobre el derecho que tenemos los mexicanos a estar informados.

 

No sorprende que un gran número de intelectuales -independientemente de sus tendencias ideológicas- apoye a Aristegui. Es del dominio público que siempre tuvo una postura independiente, que su espacio se caracterizó por la pluralidad y la tolerancia, por dar voz a quienes eran ignorados en otros espacios y por dar seguimiento a temas que pasaron intencionalmente inadvertidos en otros noticiarios pretendidamente informativos. Además de conseguir o por lo menos buscar siempre las dos partes de la información. De toda la información, lo que le quitaría cualquier viso de partidista o tendenciosa.

 

Puesto que “Hoy por hoy” estaba en primer lugar de audiencias, es muy difícil ver la salida como una cuestión comercial o contractual –como decíamos la semana pasada. La intención de castigar y censurar ha quedado manifiesta.

Resulta que aunque eran socios a partes iguales en el Grupo Radiópolis, Televisa había permitido que Prisa controlara la línea editorial de W Radio. De ahí que el tratamiento de algunos temas álgidos para el país fuera tan contrastante entre los noticiarios televisivos y los de la W.

 

Hay elementos para confirmar la suposición de que Jesús de Polanco, el fundador de Prisa –propietaria del diario español El País, de Editorial Santillana, de la Cadena Ser, y de cada vez más medios de comunicación en América Latina- apoyaba a Aristegui, y que cuando murió –a mediados del año pasado- dejó sin su principal protección a la periodista.

 

De acuerdo con la nota de Jenaro Villamil publicada en Proceso del domingo 13, Juan Luis Cebrián, consejero delegado de PRISA, desde 2006 aceptó que Televisa insistía en despedir a Aristegui, pero que eso jamás sucedería porque ella “no sólo conducía el noticiario de mayor audiencia sino, sobre todo, porque ellos eran absolutamente respetuosos de la libertad de expresión”.

 

Un año y medio después se vio que pudo más la presión de Televisa y las ganas de Prisa de quedar bien con los poderes de hecho, que el respeto a la libertad de expresión. Este repliegue de Prisa decepciona. Cebrián decepciona. El País, del que Cebrián fue fundador y director (de 1976 a 1988), se ha caracterizado por ser un medio crítico y  valiente para plantar cara a gobiernos y gobernantes.

 

Además, en España existe la cláusula de conciencia; que tienen muchos medios de comunicación, y que garantiza a un periodista que cuando el medio en el que trabaja cambie de línea editorial le otorgue una indemnización, adicional a su liquidación.

Es obvio que la postura crítica de Carmen molestó a mucha gente. Al gobierno panista le incomodó que entrevistara a López Obrador y a algunos de sus colaboradores; a Televisa, los comentarios sobre la Ley Federal de Radio y Televisión (conocida como “Ley Televisa”) y su postura con respecto al asunto de la Reforma Electoral y los medios; parece que a los empresarios –típicamente conservadores- les molestaron mucho las comentarios sobre la implicaciones del cardenal Norberto Rivera en el caso del sacerdote pederasta Nicolás Aguilar; y en general sobre los casos de pederastia en la iglesia católica; a los militares, el tratamiento del caso Ernestina Ascencio…

 

A ninguno de estos actores le interesa la libertad de expresión, ni el derecho que tenemos las personas a estar informadas. Les importa que nadie toque sus intereses, y tienen los mecanismos para eliminar a quien les resulta incómodo. Incluso si tiene el noticiero con mayor audiencia en el país.

 

¿Y qué podemos hacer los ciudadanos al respecto? Expresar nuestra inconformidad en el café o en los artículos ayuda a desahogarnos; pero en nada cambia las cosas. Buscar en el cuadrante otro noticiario con las características de “Hoy por hoy” es infructuoso.

 

¿Cómo podemos defender nuestro derecho a estar informados? No es una cuestión menor. No es un asunto más de los que se platican con los amigos o colegas. Es un tema fundamental, porque estamos hablando de un derecho fundamental; pero además, la discusión de ideas, la pluralidad en los espacios informativos es un elemento esencial en las democracias.

 

El Estado debería garantizarnos el derecho a estar informados. El Estado debería impedir que mercenarios de la comunicación utilicen las frecuencias que tienen en concesión para desinformar al público o informarlo a medias, con la visión oficial de la realidad. Los ciudadanos deberíamos tener algún mecanismo para defender el interés público; para decidir qué tipo de información queremos recibir; para exigir pluralidad en los espacios informativos. La salida de Aristegui de la radio representa un daño para la sociedad. ¿Quién puede tomar cartas en el asunto

 

* Josefina Buxadé Castelán es comisionada de la Comisión para el Acceso a la Información Pública ([email protected]). Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de la autora y no necesariamente reflejan la postura de la CAIP.

 



 
 

 

 
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