La Manzana


Irma Sánchez
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04/10/2011

¿Y dónde quedaron los camiones para los discapacitados?


En el trienio de Patricia Sánchez como presidenta del Sistema DIF Municipal se pusieron en circulación unos camiones con elevador adaptados para dar el servicio de movilización a las personas con discapacidad que tradicionalmente son plantados en las paradas del transporte ordinario, por el tiempo que tardan para subir y bajar de un vehículo.


Hace 8 años este servicio especializado brindó excelentes resultados pues los discapacitados pudieron salir y movilizarse para acudir a estudiar o a trabajar.


Lamentablemente el servicio se convirtió en una moda trienal, porque concluido el trienio del presidente municipal Luis Paredes Moctezuma, las unidades dejaron de circular.


Entonces surgió la pregunta: ¿dónde están esos camiones?


Y la respuesta es el silencio.


Incluso por parte de la Comisión de Derechos Humanos a petición y hasta reclamo de quienes tienen necesidad de este transporte especializado, realizó una investigación y el resultado fue el mismo, nadie tiene conocimiento de este transporte.


¿Dónde quedó?


Las personas con problemas de locomoción lo demandan, y los operadores del transporte urbano lo exigen ante las críticas de que no se detienen a levantar a este tipo de pasajero, pues altera los tiempos con los que trabajan para recorrer su ruta.


¡No hay!
¡No hay!


Y no precisamente se estaban acordando del programa de Héctor Suárez.


¿Dónde quedaron?


Tenían elevador para que los discapacitados subieran con sus sillas de ruedas o con menos incomodidad pudieran movilizarse con sus muletas.


Se trata de un tipo de camión que vuelve a hacer falta, y que la comunidad discapacitada lo reclama para poder movilizarse para desplazarse para acudir a un centro de trabajo donde encontrará su autosuficiencia económica., que en mucho influirá para que estas personas salgan adelante solas, y sin tantas presiones económicas para sus familias, lo que contribuirá a mejorar el entorno familiar.

 

Se nos fue


Si bien el gran “Capulina” no echó raíces en Chignahuapan, hay que reconocer que al menos por “La posada de Capulina” han llegado cientos de familias cada año para disfrutar del paisaje y la hospitalidad de esa porción de la Sierra Norte que invita al relax y la buena comida regional.


Capítulo especial hay que darle a la hospitalidad de los serranos que en esta temporada en Chignahuapan ya comenzaron a vender sus famosas esferas y los accesorios necesarios para vestir los espacios para la navidad 


Esto además de lo obligado: los vinos de frutas, los dulces, el pan con queso, el queso de puerco, el chicharrón prensado y tantas y tantas cosas.

 

Lo único que sólo nos disparan para el relax es el paisaje, con su humedad, imposible de transportarlo, pero posible de acudir a disfrutarlo cuantas veces se pueda, con servicios de primera y a muy bajo costo, con la calidad e higiene que todos buscamos.

 



 
 

 

 
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