La Manzana


Irma Sánchez
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06/09/2011

¡Qué agobio!


La verdad la verdad, qué agobio, que ahora ya no pueda uno platicar con sus cuates, ni por teléfono ni en persona, porque como dijera el maestro don Pedro Freís Santa Cruz “un mundo nos vigila”.


Aunque a decir verdad, dudo que puedan interesarle a alguien mis insulsas conversaciones.


Pero de todos modos, por si las dudas, voy a ser precisa para lo que se ofrezca, cuando comente mis series favoritas de televisión, no sea que se vaya a mal interpretar de que me refiero a quien no debe de ser.


Por ejemplo, tradicionalmente hablo de que cada día me alcanza para menos, frente al encarecimiento de mis medicamentos para el asma.


Comento de nuestros conocidos víctimas de la delincuencia. De la tomada de pelo con aquello de que con 6 mil pesos alcanza para colegio, casa, auto y vacaciones. De que quiero calles sin baches porque se avería mi auto. De que a la mamá de mi asistente doméstica ya no le tocó despensa. De que a mis enfermos en el Seguro Social desde el año pasado no les pueden surtir sus medicamentos, por lo que de nada sirve ni el IMSS ni el Seguro Popular.


De que muchos, muchos conocidos van a todas las ferias del empleo pero como tienen más de 35 años no consiguen trabajo.


Cuando hablamos de esto, sólo nos explayamos, y desahogamos nuestras frustraciones con la consigna “pero vendrían a pedirme mi voto”.


Sentencia que ahora hay que cuidar antes de expresarla, para que el Diablo que se mete a las conversaciones ajenas, no la agarre en contra de mis interlocutores y de mi misma.


Aunque viéndolo bien, hay que saber llevar la fiesta en paz.


Al final de cuentas “todos” estamos en el mismo barco, y a todo nos repercute lo que haga y deje de ser uno y el otro.


Lo que buscamos es salir adelante y como dicen los candidatos en sus días de campaña, “hagamos equipo”.


Y esa invitación para hacer equipo estoy convencida que debe de ser para que a todos nos vaya mejor, no sólo a unos cuantos como ha ocurrido por los siglos de los siglos.


Águila o sol, usted por lo que le ha tocado vivir sé que en este momento ya decidió por quién se la va a jugar.


El secreto a voces se produjo el año pasado cuando las mayorías se decidieron por Rafael Moreno Valle.


Hoy usted ya tiene coraje y convicción, por eso guárdese la respuesta para que no se la manoseen.


Usted tiene el mejor punto de vista.


Usted tiene la decisión.


Pero no la repita hasta el cansancio, porque recuerde a don Pedro Freís Santacruz “un mundo nos vigila”.


Y de esa vigilia para observarnos, nos pueden dar un doloroso madruguete.


Por lo pronto, aguas con lo que dice, aguas con lo que platica por teléfono, y también aguas con lo que platica en el salón de belleza, el gimnasio, la fila de la escuela, en la antesala del medico, en el café.

 

Recuerde que el teléfono se inventó para la emergencia, recupere ese sentido antes de meterse en problemas, para evitar el histórico resbalón de que “es mi voz, pero no es mi voz”.

 



 
 

 

 
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