La Manzana


Irma Sánchez
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06/12/2011

Y llegó el método Alpha


En todos los templos y parroquias de Puebla se generalizan las primeras acciones del método Alpha de la Iglesia católica, procedimiento probado y comprobado para alcanzar a aquellos católicos que se han alejado y captar a los que aún no han sido evangelizados.


El arzobispo Víctor Sánchez Espinosa confió a sus pastores el compromiso de aplicar ese método tras una capacitación, tal como ocurrió en Inglaterra, donde nació su autor, el padre Paulo Arieu, quien logró tras una conferencia mundial acercar a más de 16 millones de agnósticos, ateos y creyentes a Cristo y hoy manifiestan que este acto cambió el sentido de sus vidas.


El método recupera la solemnidad de la celebración eucarística con la participación de la comunidad.


Cada uno tiene una misión, un compromiso: unos organizan a la comunidad para que tenga una participación especial en cada celebración, otros son invitados para recoger la limosna, unos más para hacer lecturas, repartir boletines, formar el coro, el grupo musical, entregar las ofrendas, etcétera.


A la hora de la homilía el sacerdote reflexiona sobre los temas que hoy atañen a la comunidad, como son los asuntos de la inseguridad que van permeando en todos los espacios, ante lo cual el párroco propone, como este domingo en María Reina, en la colonia San Manuel, un plan de prevención.


¿De que habló el párroco?


De una mayor comunicación y unión entre familias y vecinos de la cuadra, en este caso de las colonias Tres Cruces, Xilotzingo y San Manuel. Asimismo lamentó que los delincuentes entren a robar a la media noche amenazando con armas a todos los miembros de las familias.


Ante esto el sacerdote propone impulsar campañas contra la inseguridad en cada casa, en cada domicilio, comenzando con lo elemental: asegurando puertas y ventanas.


Con temas como éste, el método Alpha logra su objetivo: unir a la comunidad con su pastor, quien tiene compromiso, tiempo, voluntad y disposición con cada uno de sus feligreses.


El sacerdote, entonces, a cualquier hora y en cualquier día debe estar listo para escuchar, orientar, canalizar y atender a cada uno de los hijos de la Iglesia, a los que debe involucrar comunitariamente a través de retiros, encuentros, cursos y talleres enfocados a recuperar la fe en sí mismos cuando los problemas rebasan a todos, como hoy ocurre en los círculos de la sociedad cuando el hombre no sabe para dónde voltear, a quién acudir.


Por cierto que el método Alpha lo comenzó a aplicar desde hace unos años la Iglesia católica en Canadá y Estados Unidos, en donde por su base teológica ha logrado importantes avances y el gran objetivo: atraer a nuevos hijos y recristianizar a quienes se decían católicos pero no conocían su religión.


De acuerdo con una declaración del especialista promotor del método desde la Santa Sede, el padre Francisco Rainero Cantalamessa, los ministros de la Iglesia católica que ya cursaron el método hoy están mejor preparados para ser pastores o pescadores de hombres, lo que pone de manifiesto la necesidad de una nueva evangelización que a la vez esté abierta a la virtud de la verdad, de la vida cristiana.

 

Cabe destacar que con el método Alpha se acabaron las misas de 20 minutos, pero el rito se ha enriquecido con las características de una gran asamblea en la que todos logran encender una nueva esperanza en la selva de asfalto en la que convivimos.

 



 
 

 

 
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