La Manzana


Irma Sánchez
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10/05/2011

Nunca es tarde para recordar…


Que fue hace un año que sorpresivamente los poblanos lanzaron la primera señal de que su candidato para la gubernatura de Puebla era el de la oposición.


Así se interpretó el hecho de aceptar, utilizar y hasta lucir sin esconderse “los famosos paraguas” que sorpresivamente manos misteriosas pusieron al alcance de cientos de poblanos que llegaron a la zona de plaza Dorada y el parque Juárez para disfrutar del tradicional desfile de los escolares y los militares.


Fue entonces cuando los poblanos “ya no se escondieron”, no se avergonzaron y comenzaron a dar la cara utilizando su sombrilla con los colores de los partidos políticos de la megacoalición que respaldaban al candidato Rafael Moreno Valle Rosas.


Sombrillas que, hay que destacar, aguantaron lo mismo los rayos candentes del sol que las fuertes lluvias de la temporada, y que nuevamente hoy vuelven a salir para usarlas lo mismo para el sol que para las primeras lluvias, porque “son de calidad”, por encima de las que tradicionalmente se regalaban, de “medio úsese y tírese”, echando a la basura el dinero por malas compras.


Hace un año el factor sorpresa se apoderó de todos…


Unos y otros no daban crédito al ver tantos paraguas abiertos frente a la tribuna de honor del desfile del 5 de Mayo…


¿De dónde salieron?


Según datos de las oficinas de la casa de campaña del entonces candidato, fueron 30 mil las sombrillas que se regalaron.


La gente no tuvo ni que atropellarse para conseguir una.


Jóvenes activistas pasaron a lo largo de la línea de los espectadores del desfile y las fueron entregando de mano en mano.


¡Ah!


Y para sorpresa…sirven.


Y un año después, continúan sirviendo.


¿Cómo estuvo el reparto?


¿Por dónde las introdujeron?


Desde la noche anterior los estrategas de la campaña de Moreno Valle se fueron a hacer guardia en camionetas estacionadas en las calles aledañas al desfile…


Y así, cuando el movimiento comenzó, cuando comenzaron a calentar los primeros rayos del sol de ese histórico 5 de mayo, sin pudor, sin pena, sin acongojarse, sin avergonzarse, la gente los comenzó a abrir… Y cuando el desfile inició, el bulevar 5 de Mayo lucía como un campo tupido de hongos emblemáticos azul, blanco, amarillo y naranja.


¡Qué osadía!


Por encima de las preferencias electorales que según los encuestadores apuntaban al triunfo del candidato tricolor, el de siempre.


Pero se resistieron a leer correctamente la señal que los poblanos lanzaron; la primera señal.


Ya no más simulación… Puebla estaba lista para el cambio.


Y ¿qué pasó?


Se negaron a la lectura.


Y al necio, el castigo por soberbia.


La respuesta fue “tan clara como el agua” el 4 de julio, cuando la noche se presentó larga y con un panorama muy distinto al que dibujaron los encuestadores que amasaron buenos capitales al cobrar por resultados que en todo momento quisieron escuchar, por encima de lo que en verdad la gente opinaba.


¡Ah!, qué brutal realidad.


¿Y los paraguas?

 

Hoy siguen invadiendo las calles de Puebla, bajo el sol y bajo la lluvia.

 



 
 

 

 
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