La Manzana


Irma Sánchez
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12/07/2011

Los amigos poblanos de Facundo


Con la tristeza infinita por la forma en la que pusieron fin a su vida, dos amigos poblanos del gran Facundo Cabral este fin de semana externaron su repudio a lo que está pasando y la forma de ajustar cuentas entre delincuentes que han acabado con miles de vidas de personas ajenas a sus asuntos.


Estos dos poblanos son Eda Mastretta y Julián Abed Cecin.


Con Eda Mastretta la relación surgió hace cosa de 20 años, cuando ella hacía las relaciones públicas del hotel Quinta Real de Guadalajara, donde se hospedó muy a gusto en alguna de sus tantas giras el famoso Facundo.


Como toda profesional de las relaciones públicas, Eda Mastretta dio el trato que se merecía un huésped tan distinguido, querido, apreciado y admirado como Cabral.


Su estancia fue larga en ese hotel boutique.


Día a día las conversaciones se prolongaron entre la publirrelacionista y el cantante, quienes compartieron coincidencias, gustos, apreciaciones sobre el arte, la vida.


En sus charlas —desde luego— siempre estuvo presente Puebla, la cuna de la familia Mastretta, y de Eda en particular.


Ya a su despedida del hotel Quinta Real, Eda Mastretta con el visto bueno de la empresa le puso el nombre del cantautor argentino a la suite donde se hospedó esos días.


El motivo fue muy bueno para ofrecer una recepción y homenaje al gran Facundo que quedó inmortalizado en ese Quinta Real.
Ahí surgió una respetuosa amistad.


Cuando Eda regresó a vivir a Puebla se lo expresó al cantante en alguna carta.


Y hace cosa de medio año, cuando Cabral estuvo en Puebla en el Complejo Cultural Universitario, al comenzar el concierto preguntó revisando entre los asistentes ¿estas ahí Eda?


Ya al término del concierto los amigos se encontraron y se pusieron al corriente, despidiéndose con un “quizá sea la ultima vez que nos encontremos”, expresado coincidentemente.


Y la despedida, medio año después, se confirmó que fue para siempre.


En tanto su relación con el empresario Julián Abed Cecin comenzó en un encuentro casual en un restaurante en Argentina.


El empresario no dejó pasar de frente el encuentro, después, de regreso a Puebla le envió algún detalle de las artesanías poblanas que Cabral agradeció días después.


Cuando vino al concierto hace medio año, Abed lo buscó y se abrazaron en la despedida Cabral, Abed y Mastretta quedándose con su canto de libertad y justicia que hoy cobra mayor fuerza.


Ante las noticias de su asesinato, Julián Abed y Eda Mastretta han condenado el asesinato, y compartido el recuerdo de su acercamiento con un ser humano excepcional.

 

Descanse en paz.

 

La vida continúa, el canto de Cabral se inmortaliza y el grito de justicia y paz cobra vigencia, retumba en los oídos de quienes desataron esta guerra que ha sumado más bajas que cualquier guerra civil.

 



 
 

 

 
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