La Manzana


Irma Sánchez

14/09/2010

¡Qué fiestas!


Indiscutiblemente, el presidente Felipe Calderón está entusiasmado con los alcances de su gobierno, de acuerdo con los reportes que día a día le procura desde muy temprano su equipo de comunicación.


Según su entusiasmo y lo que ha declarado, parece que tenemos información distinta, por lo que me atrevo a proponer que crucemos los reportes: los suyos, que indiscutiblemente buscan afianzar el optimismo; y los nuestros, que la verdad no dejan gozar de estas fiestas a plenitud.


El panorama es tan distinto que más que hacer la ola y brincar de gusto por el megapuente bicentenario, la verdad es que nos mortificamos de que se paralice a la nación, la cual acumula retos, no puede salir adelante, ni tampoco puede dar el estirón para ofrecer alternativas a millones de desempleados, aparte de aquellos que sufren las más variadas problemáticas, propias de una economía en crisis.


Paralizar tres días a esta nación tiene su costo.


Sumados serán cinco maravillosos días en los que hasta se empeñará a la suegra con el fin de tener dinero para ir a gozar de las fiestas y, por qué no, recurrir al tarjetazo.


Bien retrató a este país el cantautor Alex Syntek en su canción del bicentenario: pueblo festivo hasta el cansancio.


¿Por qué no, en honor a nuestros prohombres, trabajar dos días y descansar cinco?


Sale caro, pero ¡nos lo merecemos!


Mientras, hasta en el sistema financiero nacional se cuestionan este megapuente y ni lo agradecen. Los ¿ociosos? o ¿analistas? no asimilan el porqué de la falta de entusiasmo entre los funcionarios públicos del estado, que para homenajear a los Niños Héroes brillaron por su ausencia, obligando a recurrir a las viejas prácticas de última hora para “llenar” la tribuna oficial.


¿Flojitos?


¿Les vale?


¿O es que están trabajando arduamente, adelantando el trabajo de los tres días que descansarán por la disposición de última hora del presidente?


De entre los ausentes hay personajes que jamás acuden a las ceremonias cívicas por su exceso de trabajo, como el secretario de Finanzas, Gerardo Pérez Salazar, quien trabaja incansablemente para que le salgan las cuentas y no enredarse con los incisivos cuestionamientos de los periodistas.


Con todo y el exceso de trabajo, la alcaldesa llegó tarde, casi al término de la ceremonia.


En fin, en torno a las fiestas, “todos” listos para disfrutar la noche y el megapuente.


Los centros comerciales, hoy opción de paseo y encuentro —dice el presidente de la Asociación de Centros Comerciales, Pepe Miranda Solana, están listos para albergar a los poblanos para que consuman, compren, disfruten, y se olviden de sus respectivas penas.


Dicho sea de paso, las 20 plazas servirán para las horas de ociosidad de los poblanos que carecen de posibilidades para salir de Puebla y que se conforman con ir a recorrer tiendas, observar las tendencias y analizar las facilidades de que disponen para endeudarse hasta a 36 meses sin intereses, comenzando a pagar el cuatro.


¿Cómo la ve?


¡Aguas!


¡Cuidado!


No sea usted el ejecutor de su propia tragedia financiera.


Por lo pronto, a rolar, a buscar opciones para los cinco días no laborales.


El año pasado fueron más días por la influenza; hoy, sanos por el Bicentenario, sólo serán cinco.

 

¡Provecho!

 



 
 

 

 
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