La Manzana


Irma Sánchez
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15/02/2011

Las últimas horas


En las últimas horas de la administración de Blanca Alcalá Ruiz la primera mujer presidenta municipal de Puebla  hubo de todo, emociones, nostalgia, satisfacción, pero sobre todo, reconocimiento.


Hubo reconocimiento de sus gobernados en los tres años, a la entrega de la servidora que con todo y ser esposa y madre, pudo cumplir sus tareas de tiempo completo.


También hubo reconocimiento por parte de las autoridades, maestros y alumnos de la escuela Secundaria Federal 1 Lázaro Cárdenas, en donde cursó sus estudios


Un reconocimiento que fue de ida y vuelta porque ella también reconoció que a través del trabajo escolar guiado por sus maestros, aprendió a tomar decisiones en la vida.


Convencida de que hay que apostarle todo a la educación; a lo largo de su administración se esforzó por entregar obras de apoyo a los planteles educativos, como lo hizo hasta las últimas horas de su gestión en el plantel de la 28 Norte 1204 y en el Motolinia, lugares en los que hubo una verdadera fiesta de gratitud y regocijo por parte de los estudiantes, y sobre todo de “las” estudiantes que ahora la ven como el prototipo del esfuerzo y la lucha sostenida.


La excelencia


A pregunta sobre la calificación que en su papel de gobernante de los poblanos puede dar a la sociedad asentada en este municipio, Alcalá Ruiz subrayó la conveniencia de “vincularnos” más como sociedad para alcanzar la excelencia y llevar a Puebla a un mejor plano.


Explicó que en su gestión en más de una ocasión no se hubieran podido concretar mejores oportunidades si la gente no se hubiera comprometido.


En todas sus expresiones Blanca Alcalá, ni en los momentos más difíciles perdió la compostura, el estilo y la educación.


Hoy a toro pasado cuando se le pregunta sobre Mario Marín Torres, lo reconoce como un gobernante comprometido con los poblanos, y elogia el orgullo que siempre tiene el político por su origen mixteco.


Sobre Rafael Moreno Valle, la primera presidenta municipal de Puebla reconoce que el político tiene un gran reto por delante: ser congruente entre el decir y el hacer.


Dentro de las últimas expresiones en sus últimas horas de mandato constitucional, la alcaldesa —que si bien llegó con la consigna coreada de las mujeres de que “sí se pudo” refiriéndose a la mujer en la presidencia municipal de Puebla— hoy se va con el grito de “sí se pudo”. Blanca Alcalá logró el avance de Puebla y combatir parte de su rezago acumulado por décadas.
Y se va con la convicción de que a veces “no se puede todo lo que se quiere” pero lo que uno haga, “tiene que hacerlo con amor” para que resulte.


Ahora la que se perfila como una aspirante a una candidatura para una senaduría, se toma un respiro al lado de su esposo y sus dos hijos que estos tres años supieron esperar con discreción y comprensión una tarea nada fácil.


Los nuevos tiempos


Bienvenidos los nuevos tiempos de la alternancia, con el alcalde para los próximos tres años; los poblanos a través del voto el pasado 4 de julio, decidieron que Eduardo Rivera, surgido del PAN, fuera el próximo edil


La tarea no es nada fácil.


Su antecesora le deja un municipio ordenado, modernizado y con un desarrollo incuestionable.


Así como Blanca Alcalá supo hacer equipo de trabajo con los habitantes de la ciudad de Puebla y las 17 juntas auxiliares que la circundan, hoy esos habitantes esperan ser tomados en cuenta por las nuevas autoridades.


Los problemas no es fácil atenderlos, pero se depositó la confianza en un joven ávido de dejar su huella en una ciudad rica por la variedad de sus grupos sociales y por su herencia también rica y cargada de tradición y con amplio reconocimiento internacional.


Bienvenido


Y ¡a dejar huella!

 



 
 

 

 
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