La Manzana


Irma Sánchez
[email protected]

18/01/2011

El día más depresivo


Así como hay el día más caluroso, el más corto, el más largo, el más frío, el más lluvioso, ahora resulta que en el calendario internacional destaca este año el 17 de enero como el día más triste del año.


Se trata, de acuerdo con los antropólogos y psicólogos, del tercer lunes del año, que ayer vivimos.


Usted, ¿cómo lo pasó?


De acuerdo con lo que se confiesa en los consultorios, el ciudadano de cualquier parte del mundo, al vivir el tercer lunes del año, tiene la mejor percepción de cómo le va a ir el resto del año.


Usted y yo sabíamos que el 17 de enero es el día de San Antonio Abad y que la tradición dicta que debemos llevar a nuestros animalitos a que los bendigan en un templo, o por lo menos llevarles el agua bendita para protegerlos. Ahora resulta que mundialmente ayer celebramos el día “más triste”


Se puntualiza que los ajustes de personal en las empresas e instituciones llegan al arrancar la segunda quincena del año y, si ya se anticiparon, descubrimos que no es tan fácil conseguir otro empleo y entonces vienen los nervios, la tensión, la tristeza.


Justo en esta fecha es cuando “nos damos cuenta” de que los propósitos del año nuevo no podemos arrancarlos tan fácilmente como quisiéramos.


Hay que ponerle mucha fuerza y convicción al reto para llegar a la meta.


Usted sabe que con el arribo del nuevo año no falta: voy a ser mejor, a bajar de peso, a organizarme muy bien.


Pero, en ese contexto, nos resistimos al cambio de hábitos para alcanzar nuestras metas individuales.


¿Por donde comenzar?


¡Oh, qué difícil resulta todo!


Es justo cuando apenas estamos arrancando.


Después de dos semanas nos damos cuenta de que las nuevas vacaciones están a más de once meses de distancia, ¡qué camino tan largo!


A usted, ¿cómo le fue?


¿Qué hubo ayer en su vida?


Por eso es que en esta fecha las redes sociales se inundan de mensajes optimistas y positivos, alimentados desde una institución internacional preocupada y comprometida con el peso que carga la sociedad contemporánea, víctima de muchas circunstancias que destruyen al hombre y su entorno.


Imagínese usted si ayer hubiéramos acudido a realizar una encuesta sobre el humor de quienes ya están en la mudanza, que saben que están a punto de recibir su última quincena, ¿cuál iba a ser su ánimo?


Indiscutiblemente.


Usted y yo somos seres humanos, con sentimientos, y en un entorno de riesgo, de vicisitud, ¿quién no se deprime?


Un abrazo de solidaridad a quien está en un trance de esta naturaleza, con el comentario de que “hoy por hoy” seguro, sólo la muerte.


En vía de mientras, en plena carrera alcista de todos los productos y servicios, aseguran que hay una empresa que ha logrado reducir el costo de sus servicios; se trata de Telmex, comprobado con un análisis económico de varios universitarios.


¿Usted paga menos que el año pasado por su servicio telefónico?


¡Chéquelo!


Y si lo comprueba, felicidades, que en verdad es posible pensar que hay un ser humano que ofrece un servicio y se preocupa por el encarecimiento del costo de la vida, al grado de sacrificar unos centavos en sus utilidades para fortalecer la economía, el presupuesto de quienes van al día.

 

Esa sí que es una verdadera raya en el agua, que difícilmente se dan.

 



 
 

 

 
Todos los Columnistas