La Manzana


Irma Sánchez
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19/06/2012

EN CAMPAÑA


Está visto, cada medio y cada candidato tienen su propia encuesta, y todo hace entender que se trata de un trabajo “a modo”, a juzgar por los datos que cada empresa maneja.


Usted nada más haga un comparativo entre Reforma, El Universal, La Jornada y Milenio.


La disparidad de los resultados hace dudar de todos.


Pero indudablemente, la mejor encuesta es la que usted puede levantar con tan sólo preguntar entre sus allegados, con la gente que interactúa desde su propio hogar, su familia, y con quienes comparte el día a día en el trabajo, donde estudia, donde convive.


Esa encuesta tal vez se acerque más a la posibilidad del resultado del 1 de julio, porque también hay que tener en cuenta que el candidato de las colonias populares es muy distinto al candidato de los vecinos de La Vista y al de Nuevo Necaxa y al de Izúcar de Matamoros.


Además hay que tener en cuenta que los propios candidatos actúan de distinta forma en cada escenario y con los grupos que interactúan.


Es decir, las campañas sirven para poner a actuar como buenos artistas a los candidatos.


Aunque hay que admitir que ya sobre el escenario, cada uno por aspectos de naturaleza humana, no puede cambiar su estilo.


Por ejemplo, de los candidatos a senadores, el exgobernador de Puebla, Manuel Bartlett Díaz, acude a cualquier cita solo. Únicamente le acompaña su chofer, y si acaso, su jefa de prensa, Leticia García Polo.


Su camioneta pasa inadvertida, sin escándalo, no va tupida de postres, y se estaciona en lugares permitidos sin parafernalia.


El candidato a senador del PAN, Javier Lozano Alarcón, suele acudir en medio de un despliegue de seguridad que cabe preguntarse: ¿propio de la investidura que ha ostentado? Acude con dos camionetas, varios elementos de seguridad que se adelantan en el operativo de avanzada, antes de aparecer


Siempre va acompañado de su iPad para comunicarse con los que están a distancia, lo que le resta la posibilidad de ver a los ojos a quien se cruza en su camino.


Invariablemente, al lado va siempre su secretaria de la ciudad de México y su amigo Luis Abraham, que siempre ha estado en Puebla y pasa apuros con los poblanos que se vuelven invisibles ante los ojos del candidato.


La candidata del PRI, Blanca Alcalá, llega amable, saludadora, interesándose en sus interlocutores, a quienes siempre tiene una pregunta sobre su ámbito familiar, lo que refleja el interés de la candidata por cada persona, y su dominio de conocimiento entre poblanos.


Víctor Hugo Islas del Panal, todo parece indicar que está atareado buscando expedientes de sus contrincantes, lo que le resta andar por las calles saludando.


Así son, siempre han sido, y así serán.


¿Usted por cual de éstos votaría?


¿Quién cree que se interesará en sus asuntos?


Por lo pronto, hay que ver qué sorpresas nos depara la cuenta regresiva de aquí a las elecciones.


O más bien, hay que descubrir qué trae entre manos cada uno.


No los pierda de vista.


Y a juzgar por lo que le he platicado, aun en campaña, cada uno conserva su propio estilo, aquí en la Sierra y en cualquier parte.


¿Quién nos va a representar?

 

¿Qué podemos esperar de cualquiera de estos?

 

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