La Manzana


Irma Sánchez
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20/11/2012

Increíble


Increíble pero cierto. El entretenimiento en los cafés en estos días, son las quinielas para armar el gabinete del presidente que en 10 días entrará en funciones con Enrique Peña Nieto.


Con conocimiento y por simpatías personales también la gente ha encontrado una nueva forma de matar el tiempo y entretenerse armando el gabinete que tendrá la responsabilidad de conducir este país a partir del 1 de diciembre.


Los nombres que se manejan en estas quinielas van desde los más conocidos que han rodeado al futuro presidente desde el gobierno del Estado de México y en la campaña política hasta la apuesta de quiénes forman el inventario del priismo de toda la vida, con unas que otras excepciones.


Por ejemplo, de acuerdo con una encuesta realizada por el periódico Excélsior, el personaje que mayor puntuación gana en todas las apuestas es nuestro actual titular de la SEP en Puebla, don Luis Maldonado, a quien lo colocan para hacerse cargo de la Secretaría de Educación Pública.


En los pasillos de las cámaras alta y baja se menciona con insistencia el nombre de Gabriel Quadri como el candidato más para la cartera de los asuntos ambientales, después de haber competido por el Partido Nueva Alianza para la Presidencia de la República.


Para cada cargo, los “sabios analistas de café” manejan varios nombres, que incluso los repiten para llegar hasta a dos y tres secretarías.


El ejercicio entretiene y arrastra a muchos a meterse en el tema y distraerse de otros que también están en el punto de la lengua de muchos, como los 86 gasolinazos del presidente Calderón con sus efectos empobrecedores de la sociedad mexicana, los 90 mil muertos de la batalla contra el crimen organizado, la saturación de los servicios de salud en un país en el que el deterioro del poder adquisitivo ha llevado a la clase media a recurrir a los servicios de las medicinas institucional y social.


Lo interesante de todo esto no es sólo la intención de adivinar los nombres de quienes pueden llegar a formar parte del gabinete, sino el compromiso de involucrarse cada uno en lo que se define como el gabinete de la esperanza, en el que sus integrantes lleguen verdaderamente comprometidos a cumplir con la tarea contraída, lejos de inquietudes muy personales como la de ampliar un currículo para una carrera política y la más común, servirse del cargo para asegurar su vida y la de sus descendientes.


Quienes hoy le apuestan a un cambio deben estar conscientes de que a través de la obligatoriedad de la transparencia cada ciudadano tiene el derecho y el deber de vigilar a los servidores públicos para exigirles resultados y no dejar solos a lo gobernantes que, pese a todas las promesas de campaña, cuando están en el ejercicio del poder reciben información sesgada y comienzan a perder el contacto con el México real que están gobernando.


Por lo pronto, seguiremos observando cómo se desenvuelven las cosas y estaremos listos para ver por dónde irá el país los próximos seis años, al conocer a los hombres a los que el presidente entrega su confianza y les encomienda las tareas de mayor responsabilidad en este país.


Pero con la recomendación de dejar de ser solo espectadores y asumir el de observadores responsables, que hoy las redes sociales permiten juego y dan espacio para interconectarse y formular denuncias con responsabilidad.

 

Las cuentas


Al evaluar lo que en los últimos dos años del sexenio del presidente Calderón se promovió como el “Buen Fin”, concluimos que la promoción con descuentos reales y ficticios alcanzó su objetivo, movió las ventas, sobre todo de electrodomésticos.


Las tiendas lucieron abarrotadas.


Las filas en las cajas se volvieron insoportables.


Los compradores usaron y hasta abusaron del dinero de plástico.


El movimiento en sí, ahora le va restar fuerza a las ventas de diciembre, porque la gente ya compró y ya comprometió aguinaldo y quincenas del 2013.

 

Lo que nos lleva a concluir que ahora la cuesta de enero va a adelantarse para comenzar en diciembre, y quienes abusaron del tarjetazo, ahora tendrán que apurarse a pagar más de sus mínimos mensuales, para que en el siguiente “Buen Fin” —si es que subsiste— no se junte con las deudas del anterior.

 

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