La Manzana


Irma Sánchez
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24/05/2011

Se fortalece la Iglesia


Especialista de la Biblia, fiel interprete del Antiguo y Nuevo Testamento —ciencia que en teología se define como hermenéutica—, el sacerdote Rogelio Montenegro ha sido reconocido como monseñor de la Arquidiócesis de Puebla; cuenta con un extraordinario prestigio por la formación de sus sacerdotes en la jerarquía católica internacional.


El maestro que actualmente es rector del Centro de Estudios Bíblicos ha impartido clases a miles de sacerdotes y laicos, y ayer en solemne concelebración fue reconocido por la grey católica poblana ante el regocijo de los files que abarrotaron el templo y se emocionaron con el tañer de las campanas de abolengo que repiquetearon festinando la llegada del nuevo obispo, que de inmediato recibió la luz verde de su pastor para que comience a impartir el sacramento de la confirmación.


Familiares, amigos y seguidores de hoy monseñor Montenegro, en pleno regocijo oraron por esta distinción, que le fue comunicada desde el 28 de marzo y que con total respeto guardó y se reservó justo la víspera en la que fueron consagrados como obispos auxiliares sus compañeros Dagoberto Sosa y Eugenio Lira.


El arzobispo Víctor Sánchez Espinosa, con especial regocijo, felicitó a su maestro en el Seminario, su compañero de cátedra, a quien reconoció dones y virtudes, que fueron evidenciados con el cerrado aplauso de los católicos reunidos.


Al término de la celebración, un grupo de jóvenes liberó palomas blancas en señal de paz y en recibimiento del nuevo monseñor.


Hay que destacar que hace dos años el padre Froylán González también recibió la declaración de “monseñor emérito” durante una visita que realizó a la Santa Sede. Designación que también ha mantenido con discreción mientras se entrega a su apostolado en las parroquias de La Candelaria y Fátima en Xonaca, adonde cientos de católicos acuden para obtener sus servicios espirituales, mientras trabaja por la comunidad.

 

¿Qué pasa?


El Colegio de Contadores Públicos, que preside Jerónimo Omaya, lo explicó puntualmente ayer: “El Órgano de Fiscalización Superior es la única instancia autorizada por la ley para revisar cuentas públicas de los ayuntamientos”.


Pero además recordó que la administración municipal de Blanca Alcalá fue reconocida como primer lugar en transparencia nacional, con base en la documentación revisada del ejercicio presupuestal y los bienes públicos.


¿Por cortesía de quién?


Lo lamentable en este caso es la falta de información que aflora por parte de la administración en funciones, que no tiene claros los pasos de la ley para proceder en este tipo de situaciones.


Se admite que las autoridades en turno pueden y deben requerir a los funcionarios involucrados en estas observaciones para que comparezcan y aclaren todas las dudas. Y de negarse a comparecer, entonces el Órgano de Fiscalización tiene la facultad de invitar a los funcionarios a que acudan para ser cuestionados y, en caso de que no cumplan, corresponderá al Congreso del estado decidir el procedimiento legal.


Usted, ¿qué opina?


Lo cierto es que mientras esta radionovela está entre los dimes y diretes, hay quien se frota las manos sobre el peso que cayó en el prestigio de la primera alcaldesa de Puebla.

 

A lo que va la frase popular: “Mujer tenía que ser”, para hacerle caer el peso de una campaña de desprestigio y desestabilización.

 



 
 

 

 
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