La Manzana


Irma Sánchez
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25/09/2012

A cruzar los dedos


No es por nada pero bien harían millones de trabajadores mexicanos en encomendarse al santo de su preferencia y hacer válidas las bendiciones de sus progenitores, para que los “bien pagados” señores diputados reciban la iluminación del rayo de la justicia, al definir la reforma laboral tan cacareada y también tan pospuesta y, desde luego, esperada.


Hay que partir del hecho de que no es fácil darla a luz. Muchos la han pospuesto y los problemas se han acumulado en el orden del ámbito de los derechos y obligaciones de empleadores y empleados.


Para comenzar, esta Cámara de Diputados recibió 498 propuestas formuladas por organizaciones de trabajadores independientes, no independientes, de mujeres, organizaciones patronales, de especialistas, de ilusos, en fin.


Todos opinaron, propusieron, denunciaron, reclamaron y al final de cuentas “todos” urgen un nuevo orden en las relaciones que se mueven en torno al mercado laboral.


De las 498 propuestas que se recibieron al respecto en el Congreso de la Unión, “dicen” que, los señores diputados involucrados las sintetizaron en 300.


Por lo que cabe la pregunta: ¿qué eliminaron? ¿Con que criterio? ¿Qué nos van a dar?


Ante todo se habla de que la reforma laboral tiene que moverse sobre tres ejes fundamentales.


1.-La garantía a todos los mexicanos de que tienen consagrado su acceso al mercado laboral.


2.-Debe quedar claro que la relación laboral debe moverse en el justo medio de igualdad de derechos y obligaciones para ambas partes, el empleador y el empleado.


3.-El trabajo que se ofrezca a los mexicanos debe ser digno, en la carga de responsabilidades a cambio de un ambiente, un salario y prestaciones decorosas.


Y hay que destacar que en este nuevo esquema deben contemplarse nuevas opciones muy bien reguladas, de acuerdo a las características del mercado laboral que se ha impuesto en el mundo con una sobredemanda de empleos y un lamentable cierre continuo de centros de trabajo tanto total como parcial, en el ámbito privado y en el público.


La realidad que se vive hoy en día debe abrirse posibilidades para quienes estudian, para quienes sólo disponen de tiempo para emplearse la mitad de una jornada o por horas. Y hasta la posibilidad de trabajar desde su domicilio, como el caso de mujeres que tienen que atender a hijos muy pequeños, enfermos y también a personas con limitaciones físicas.


En esta reforma laboral “todos”, absolutamente “todos”, deben tener una posibilidad de emplearse para llevar una vida digna.


Pero el hecho de que se contraten en esta forma, no debe ser pretexto para regatearle prestaciones de ley a quien tiene necesidad de moverse en el mercado laboral.


Las demandas son múltiples como las necesidades.


Las propuestas casi fueron 500.


¿Qué sorpresa nos darán nuestros señores diputados?


Los elegimos de buena fe y les confiamos nuestro futuro y el de los nuestros.


¿Nos volverán a fallar una vez más? Es pregunta.


Que no porque hoy tienen temporalmente resuelta su situación laboral por tres años, se olviden de quienes ni en un año ganan lo que ellos en un mes.

 

Los elegimos. Hoy esperamos decisiones que hagan justicia en un mundo lleno de necesidades e injusticias.

 

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