La Manzana


Irma Sánchez
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29/03/2011

El banquete del Club de Empresarios


Tarde de reencuentro, recuerdos, compromisos, nuevas citas, proyectos, y también de grandes ausencias en la edición número 43 de la tradicional comida anual del Club de Empresarios de Puebla, donde se hizo un homenaje póstumo al siempre caballeroso y espontáneo don Joaquín Ibáñez Pouget, miembro de la directiva desde la fundación en 1968.


Puntuales a la cita convocada por el presidente en turno, Antonio Yitani Maccise, más de 400 invitados llegaron y sometieron al ojo electrónico sus gafetes personales, pasaron por el arco de seguridad, y por fin arribaron al salón del hotel Presidente Intercontinental para disfrutar de la comida que reunió a socios, invitados y autoridades.


En esta ocasión hubo dos ausencias notables: la del gobernador Rafael Moreno Valle, bien representado por su secretario de Competitividad, Trabajo y Desarrollo Económico, Pablo Rodríguez Regordosa, y la del presidente municipal Eduardo Rivera Pérez, representado por su esposa Liliana Ortiz, que departieron en la mesa principal con el arzobispo Víctor Sánchez Espinoza, el obispo auxiliar Eugenio Lira Rugarcía, el presidente del club, Antonio Yitani Maccise, y su secretario, Luis Ángel Casas Arellano.


Sin embargo, hubo escasa asistencia de personajes de la administración estatal y municipal, pues sólo estuvieron presentes los secretarios de Competitividad, Pablo Rodríguez, y de Desarrollo Social, Myriam Arabian.


El tema recurrente: ¿cómo ves el robo a VW?


Ello convirtió en personaje obligado a saludar al vicepresidente de la firma germana, Thomas Karig.


Por otro lado, el orador invitado fue el director de Grupo Bimbo —que tira a llegar ahora al mercado chino—, Daniel Servotje Montull, quien arribó un poco retrasado tras una conferencia en la UDLA.


Después de un amplio análisis del contexto de los negocios (sobre el que algunos prefirieron hacer su chorcha y olvidarse del conferencista, como escolares hiperactivos), Servitje insistió en la necesidad de que los negocios reinviertan permanentemente o al menos el 90 por ciento de sus utilidades para crecer; de no haber sido así, la marca Bimbo sería hoy una panadería más de la ciudad de México.


Tarde calurosa, pero con el inconveniente de dos apagones en el salón por la sobrecarga de equipos de iluminación para las gráficas del conferencista, quien contó con el apoyo de la conductora de televisión Adriana Rivera Melo.


Sentados a la mesa convivieron dos generaciones de financieros, constructores, textileros, comerciantes y prestadores de servicios, y disfrutaron todos de salmón, crema de queso Roquefort, filete en cama de hongos y paté; y como postres mousse de Baileys y de coco con un toque de menta.

 

En el banquete estuvieron presentes el presidente del CCE, Luis Rodríguez; la regidora priista Lourdes Dib, la panista Verónica Mastretta, el rector de la UDLA, Luis Ernesto Derbez; el dueño de la sede en Puebla del hotel Presidente Intercontinental, Francisco Bada; el cónsul de España en Puebla, Julio Barberán; los constructores Haces Álvaro —Ángel y Jesús—; además de Alberto Pereyra, Fernando García Limón, el rector de la UPAEP, Alfredo Miranda; el creador de la franquicia Pinturas, Javier Maldonado Moctezuma; los textileros Kuri Chedraui, Santos Zanella, y Eduardo García Migota; las empresarias Coral Castillo de Cañedo, Magui Álvarez de Montoto, compartiendo en la mesa con Adriana Budi de Yitani, los hermanos Yitani Maccise —Emilio, Jorge y Pepe—; Miguel Ángel Yitani García; Pedro, Antonio y Adriana Yitani Budib. Entre muchos otros.

 



 
 

 

 
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