La Manzana


Irma Sánchez
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30/10/2012

¡Bu!


Entre las representaciones, bromas, fiestas y todo lo que se presenta estos días en torno a la fiesta de importación, el famoso Halloween, los vivos ya no saben qué tan vivos están, y en algunos casos ya hasta se cuentan entre los muertos, al menos de hambre, sin opciones.


¿Dónde llega lo real y dónde comienza la ficción?


Es la insistente pregunta de miles de mexicanos desempleados.


En tanto, otros miles escuchan versiones como surgidas de ultratumba, desde debajo de sus escritorios con voces cavernosas, que insisten en el mensaje: “te quedarás sin empleo”.


El fenómeno en sí genera un terrible escalofrío y desencadena la incertidumbre, el estrés, la desesperación, sobre todo cuando se va al día y no se goza de una herencia y posición que permita enfrentar con menos riesgos el fantasma del desempleo.


Lamentablemente se trata de un fenómeno que hoy se vive a nivel internacional y no se ve cuándo toque fondo.


Y lo mismo se está sintiendo dentro de la empresa privada que en el sector gubernamental, con un saldo de un explosivo fenómeno de ambulantaje y de economía informal.


Sobre esto último, el comercio establecido se queja de enfrentar los niveles más bajos de ventas, muchos establecimientos incluso ya bajaron la cortina con el obligado sacrificio de empleos, pero ahora, entre quienes no les alcanza lo que ganan y los desempleados, se ha generado un monumental comercio de ventas en oficinas, consultorios, escuelas y por todas partes, incluyendo de casa por casa entre conocidos.


Estos comerciantes, lo mismo por catálogo que a muestras, venden bisutería que cosméticos, perfumes, bolsas, carteras, sábanas, colchas, cortinas, toallas, vitaminas, cremas, jabones, adornos para el hogar, accesorios tanto para hombres como para mujeres, teléfonos, calzado, jeans, baterías de cocina, ropa y accesorios para las mascotas, lencería, y ahora hasta galletas por catálogo.


Y es que de algo y dignamente tienen que subsistir miles de familias, vendiéndose unas a otras, sin necesidad de acudir a una tienda.


Con este saldo de salvavidas económico, cabe la pregunta: ¿hacia dónde va México?


¿Qué futuro podemos tener?


Y las generaciones que están a punto de culminar sus estudios para incorporarse a la actividad productiva, ¿qué suerte pueden tener?


El panorama sí que es de “¡bu!”. Espantan.


Sobre todo ahora con la noticia de que en la administración pública este fin de año, a nivel federal, muchos serán reemplazados con el regreso de los priistas al poder, y otros recibirán su último cheque por motivos de adelgazamiento presupuestal.


Si los fantasmas y demonios andan sueltos, ¡qué fin de año y fiestas aguardan a cientos de familias!


¿Qué se podría estar cocinando con tanta gente sin opciones?


Habría que entender el día a día de quienes sin mayor visión y opción toda una vida la han dedicado a vivir de un salario y hoy están al borde de su tumba que ya está cavada.


De tal forma que la fiesta de muertos amenaza por muchos frentes y la fiesta guadalupana, además de agradecimientos, se verá rebasada por la queja común y el reclamo: ¿por qué yo?


Y así, la cargada de los peregrinos hoy se hará repasando las páginas de los recuerdos, con muchas limitaciones y más lamentaciones de la suerte que se esfumó.


Por lo que resulta una necedad preguntarse es: ¿verdaderamente habrá cambio a partir del 1 de diciembre o el 1 de enero?


Hechos, hechos.


Lamentablemente la euforia se comienza a desbordar entre unos cuantos que siempre han estado ubicados cerca de las esferas del poder, sin permitir el paso a nadie que atente en contra de su seguridad.

 

Historia que aprendieron muy bien quienes llegaron con el famoso cambio.

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