La Manzana


Irma Sánchez
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31/07/2012

De lo que hablamos


Una semana de descanso y los temas se acumulan en la lista de pendientes.


Pero hoy comenzaremos por lo prioritario, los temas de seguridad.


Yo sé que mi paisano Ardelio Vargas Fosado como secretario de Seguridad Pública anda atareado en los temas de combate y prevención del narcotráfico, y que Amadeo Lara Terrón responsable de la seguridad a nivel municipal se entrega las 24 horas de cada día a su responsabilidad, pero… es un hecho, la delincuencia ya está entre nosotros y en todos los niveles.


Lamentablemente no hay reunión en la que no se hable de los problemas de seguridad.


—¿Ya te enteraste a quién asaltaron?
—¿Supiste que se metieron a la casa de…?
—A fulanita le arrebataron el bolso.
—A perenganita la bajaron del auto.


Son temas reincidentes en todas partes.


Y si usted no ha sido víctima ¡prevenga!


Los días de la ostentación quedaron atrás, hoy lo recomendable es pasar con un perfil bajo pero más seguros, menos apetecibles para la delincuencia.


Y sobre todo ahora que regresen sus hijos a la escuela, ¡mucho cuidado! Ahora que desde la primaria en los planteles particulares ya trabajan con la laptop y algunos orgullosos padres compran el iPad, el iPhone, el Smartphone a sus vástagos, por cuestión “de honor”, en cuestiones de estatus.


De acuerdo a experiencias, aplique la máxima DDT “Desconfíe De Todos”, desde luego sin ir por esas calles de Dios con “el Jesús mío en la boca”.


Se está recomendando ser menos confiado.


Como el caso de las damas que llegan al café y restaurante y acostumbran colocar su bolso de mano en el respaldo de la silla.


Pues para estos casos opera en todo tipo de restaurante y cafetería, una banda de gente bien vestida que generalmente llegan en pareja y en un acto de magia desaparecen los bolsos.


Mientras la dama está metida en “su interesante conversación”, resulta que la pareja de ladrones hacen como que se les cae una chamarra de piel que llevan en las manos, o una gabardina. Acto seguido, justo al respaldo de la silla con el bolso se inclinan a recogerlo y como las damas siempre están inclinadas sobre la mesa en su amena conversación, “los profesionales ladrones” en un auténtico acto de magia de un segundo, recogen su chamarra y antes de enderezarse en el camino cubren perfectamente el bolso que queda cubierto con la chamarra o la gabardina.


De inmediato abandonan el local y cuando la dama busca su bolso, resulta que nadie reparó en el mágico momento en el que voló y cambió de dueño.


Este tipo de robo ya se repite en todas partes.


De manera que por experiencias de infinidad de víctimas, cuando usted acuda a estos encuentros con amistades, ponga cuidado en dónde va a dejar su bolso.


No lo descuide ni en silla aparte, y en el perchero no es por nada pero téngale mucho cuidado.


Y es que generalmente pensamos que el roba bolsos es un personaje de otra apariencia, pero hoy la repetida historia nos da la lección de que para esta especialidad de hurto, los rateros también tienen su clasificación en clases sociales.


Es decir, para cada segmento social hay operadores de bandas con personajes de la misma imagen.


Y aguas y súper aguas con quién le invita a jugar una tanda, sobre lo que también se han llenado archiveros en la Procuraduría y no se logra recuperar nada, como el escandaloso caso de la tal señora Paulina Deivis que se llevó en su carrera de fraude hasta a periodistas, secretarias de un gobernador y para qué le seguimos. En este caso la defraudadora cambiaba cada dos meses de casa y finalmente con más de 30 defraudados propuso a través de la mediación el perdón, y desapareció de Puebla con las tandas de sus víctimas.

 

Sea más cauteloso y no se convierta en una estadística más de víctima del robo y el fraude. Que están a la orden del día.

 

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