La Manzana


Irma Sánchez

03/03/2009

La cumbre

 

Que el encuentro ya se dio.


Al fin y al cabo entre los dos llevarán las riendas de la gobernabilidad y la convivencia entre los poblanos.


Nada fácil por cierto, porque cada uno, cada grupo y facción tenemos para nuestro gasto.


Los dos Víctor Sánchez Espinosa y Mario Marín Torres, o Mario Marín y Víctor Sánchez tienen algo en común: cinco décadas y pico de vida.


Uno como el nuevo arzobispo de Puebla y el otro como gobernador de Puebla, o bien, uno como gobernador y el otro como arzobispo, mantienen la atención de los poblanos, con la pequeña diferencia que uno se va en dos años y el otro hasta que cumpla los setenta y cinco.


¿Cómo fue el encuentro?


En absoluta confidencialidad, de acuerdo a la tradición no escrita, porque cada uno tiene sus limitaciones pero algo en común: mantener la paz en sus jurisdicciones y mientras uno tiene que luchar porque Puebla crezca, el otro tiene que luchar porque el número de católicos también se incremente.


Para uno el número de poblanos crece en forma natural por la máxima de “crecer y multiplicaos” y para el otro, el crecimiento en el número de católicos es producto de un titánico trabajo de la pastoral y desempeño de los religiosos.


Ambos están de acuerdo en un principio: que deben de partir del respeto a sus respectivos trabajos para fortalecer a la familia, uno, y el otro al espíritu.


De que pueden ser complementarios, la Constitución no lo acepta, pero en el terreno de la práctica, uno al otro se ayudan.


Por eso en el primer encuentro que mantuvieron se hablaron de frente y directo, para evitar erróneas interpretaciones.


Ambos pactaron para caminar hacia el mismo horizonte, el mejoramiento de los poblanos y enriquecer la convivencia.


Así cada uno hará su chamba.


Cuando sea necesario, acortarán distancias.


Fijaron los nombres de sus emisarios.


¿Quiénes son?


Gente muy próxima y de suma confianza, ajena a sus estructuras.


Y algo sumamente importante: acordaron mantener la serenidad sin dejarse amarrar navajas por nadie.


Y el principio de la relación será: el respeto y nada que atente contra la persona, la familia y la sociedad, sino por el contrario, que contribuya a mejorar sus niveles de vida, de convivencia y enriquezca a este país que debe de construir con mayor compromiso la unidad y la paz.


¿Se podrá?


¿Hay un auténtico compromiso?


¿Qué tanto se necesitan?


Son preguntas que quedan en el ambiente ante el reto de cumplir cada uno con su tarea y de salir adelante sometiéndose al escrutinio de la historia.


Por lo pronto, los preparativos para la ascensión del octavo arzobispo de Puebla están en marcha. Hay entusiasmo y se espera una buena etapa para Puebla y los poblanos.


¿Quién podría oponerse?


Por lo pronto la voz de alerta sobre los temas neurálgicos ya se escuchó entre nuestros dos personajes.


¿Alguno podría jugarse el pacto de buen convivir?


Imposible, porque uno necesita del otro.


Y así, pese a las presiones de pequeños o grandes grupos, en Puebla las cosas se ven venir muy bien, en santa paz y ambiente republicano.


¿Usted qué opina?


Los dados están echados, cada uno sabe del otro y cada quién tiene su juego,

 

Sólo recordar al gran Albert Einstein “los dados de Dios siempre están cargados”

 



 
 

 

 
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