La Manzana


Irma Sánchez

03/11/2009

A media hasta


Definitivamente en medio del jolgorio de los juegos, honores y recuerdos por nuestros muertos, la nota que vino a agriarnos el festín fue la aprobación que nuestros senadores hicieron de la propuesta fiscal del presidente.


La cruda apenas comienza y el triste amanecer será el primero de enero del 2010.


Contra toda recomendación, consejo, asesoría sugerencia y propuesta, nuestros vergonzosos senadores, con un salario superior a los cien mil pesos y muchas canonjías, deciden obedecer contra “su propia decisión” al presidente y su secretario de Hacienda.


¿Por qué aceptar tanta injusticia?


A juzgar por su figura, el señor secretario de Hacienda desconoce por completo que en este país hay miles de familias que cada día abren los ojos y no tienen claro si tendrán la surte de llevarse algo a la boca, aunque sea mordisqueado por quien tuvo el privilegio de adquirirlo y dejarlo.


Negro amanecer el del domingo al atender las noticias y conocer la dimensión del México que construyeron los senadores durante la madrugada.


Fue algo así como amanecer con una puñalada trapera, de parte de aquel o aquella a quien le dimos nuestro voto para que defendiera nuestros intereses.


¿A dónde llevarán los senadores al país con esta disposición?


¿Qué fue lo que pasó en el camino?


¿Por qué nos volvieron a ofrecer lo mejor y a la última hora nos fallan?


¿Qué va a pasar en las próximas elecciones aquí en Puebla que serán para elegir gobernador, presidente municipal, y diputados en el mes de julio?


Es decir, dentro de ocho meses.


¿Cuántas cosas pasarán de aquí a entonces?


Definitivamente, se empeñan a volver las cosas cada vez más difíciles.


¿Aguantaremos? ¿Hasta cuando?


De nosotros depende.


De quienes luchan a brazo partido para salir adelante y no lo logran.


En este contexto sólo hay dos salidas: ir en busca de mejor suerte jugándose el todo por el todo para comenzar desde abajo en otro país; o bien, encausar el descontento a través de frentes que buscan la reivindicación de la sociedad, fuera de demagogias.


¿A qué le tira?


Porque en el contexto de hoy y en el del próximo año habrá mucho coraje, más frustración y cada vez más hambre.


Aspectos que no le han informado ni al presidente ni a su secretario de hacienda, que viven y deciden en y para un México muy distinto.

 

Sensibilidad


Definitivamente quedó a la vista la alta “sensibilidad” de la alcaldesa de Puebla Blanca Alcalá, al acudir este domingo a la Catedral para escuchar la misa que celebró el arzobispo Víctor Sánchez Espinosa en honor de los cuatro policías caídos en el cumplimiento de su deber.


Y todavía más, ver las imágenes de su devoción acompañada de su secretario de Seguridad Pública, Vicente Ruiz Celio, y de su director de Tránsito, Manuel Alonso.


Al término de la eucaristía la alcaldesa saludó a los familiares de los fallecidos: Amador Hernández Gaspar, Jesús Sánchez Cano, Federico Bonilla Martínez y Luis Eduardo Ramírez Trujeque.


En su homilía el arzobispo no perdió el tiempo al recomendar a la población que se mantenga unida para combatir a la delincuencia.


Recomendación muy distinta al famoso “estate quieto”, con el que inicia su gestión el presidente municipal de San Pedro Garza en Monterrey Mauricio Fernández, quien en su reciente campaña prometió dar muerte a capos para acabar con la delincuencia y al llegar a su toma de posesión anuncia el asesinato de cuatro que aparecen con tiro de gracia, lo que lleva a afirmar a todos los sectores regiomontanos que “el plan del alcalde” encaja en su propuesta.


A lo que el procurador afirma que todo esto es “fabuloso” para acabar con la delincuencia.


¿Qué sigue a todo esto?

 

Definitivamente, por la inseguridad, el estrés, la crisis, la influenza, el desequilibrio ecológico, todo parece indicar que en México ¡ya todos los volvimos locos!

 



 
 

 

 
Todos los Columnistas