La Manzana


Irma Sánchez


¡No se vale!


Fue la respuesta, el comentario, el reclamo y el reproche que se escuchó ayer en miles de labios de poblanos que para abordar el transporte público tuvieron que desembolsar un peso más.


Un peso más que para quienes perciben el salario mínimo, representa todo.


Sí, todo, principalmente cuando de ese ingreso dependen más de dos personas.


¿Qué representa?


Que un niño de pronto ya no pueda acudir a la escuela porque no alcanza para su pasaje.


Que quienes se movilizan en dos colectivos para ir a trabajar ofreciendo sus servicios, tengan que ajustar la tarifa por día o encarecer el producto que traen a las zonas urbanas.


Pero sobre todo, que quienes subsisten con un salario mínimo que es de 49 pesos con 50 centavos en la ciudad de Puebla, vivan en el estrés permanente ante la impotencia de atender todos los satisfactores.


Y por si fuera poco, el servicio de taxi se justifica y entre conductores y permisionarios pactan un aumento de 5 pesos a su tarifa por servicio mínimo.


¡Como de qué no!


Es decir, si usted requiere del servicio de un taxi para movilizarse por equis circunstancias dos calles, le van a aplicar la tarifa mínima que a partir de ayer mismo quedó en 30 pesos.


Definitivamente ¡no se vale!


¿Quién tiene la sensibilidad de un elefante para decidirlo?


La respuesta es clara y precisa.


Quien no utiliza el transporte, porque desconoce además la pésima calidad del servicio que ofrecen los permisionarios.


Pero sobre todo, la tarifa la deciden quienes tienen un ingreso promedio de 70 mil pesos, “oficialmente” y que hace mucho no tienen necesidad de subirse a un colectivo.


Y ¿Quién la justifica como comparsa?


Aquél que tiene deudas morales pendientes con los dueños de las concesiones.


Éste es el meollo del asunto y ésta es nuestra realidad.


Es decir, prevalece la incomunicación entre el mundo desesperante y real de los de abajo y el de los de arriba, que además dicho sea de paso, pasaron también por los días aciagos en los que cada aumento del pasaje los llevaba incluso a sumarse a la repulsa estudiantil de tomar y quemar camiones.


El aumento al pasaje claro se da en un momento en el que los tiempos electorales están lejos.


¿Para donde voltear?


¿Por qué crece la economía informal?


Para completar el gasto.


¿Por qué aumenta la inestabilidad social?


Porque muchos tienen que resolver las necesidades como se pueda.


Sólo hay que tener en cuenta que el asunto del encarecimiento de la vida que se registra los primeros 60 días del año, van a tener serias repercusiones, porque no se puede ir por la vida con el estomago vacío, cargando las necesidades que laceran a la familia, sin decidir “algo” frente a actos de prepotencia en el marco de la miseria de unos y la opulencia y prepotencia de unos cuantos.


La vida continúa, pero no igual para todos. Las diferencias ya deben de ser tema de preocupación.

 



 
 

 

 
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