La Manzana


Irma Sánchez

06/04/2010

¿Qué sigue?


Pasó la Semana Santa que representa la oportunidad de un descansito para muchos, la primera de las dos semanas de vacaciones para otros y ahora, ¿qué sigue?


Para entidades como la nuestra el peso de una campaña política para elegir gobernador, 217 alcaldes y 26 diputados locales, que amenazan, de acuerdo al ordenamiento legal, con invadirnos por todos los medios hasta la locura con la propaganda de todos los candidatos.


De entrada hay dudas sobre si la saturación de propaganda dé resultados o por el contrario, ahuyente a los electores de las urnas el 4 de julio.


Se nos aseguró que en esta contienda los candidatos iban a asumir un comportamiento casi casi inglés


—Usted primero.
—No, después de usted.
—Para servirle.
—Muchas gracias por su tiempo y su atención.


Se nos juró que tanto candidatos como partidos iban a superar el “primitivismo” político y que nos iban a despachar propuestas.


Ya sobre la marcha las cosas no resultaron. Apenas está arrancando la campaña y de entrada el líder estatal del PRI se convirtió en el primer tirador al exhibir o satanizar el origen del contrincante del PAN al gobierno.


A lo que es obligado interrogar: ¿el candidato panista contestará?


O será el dirigente de su partido político el que conteste en un “tú a tu”.


Sólo como para lograr el primer empate.


Usted qué prefiere de esta campaña: propuestas, show o lucha libre.


¿Qué espera?


O mejor dicho, ¿esta es la muestra del nivel de campaña política que nos despacharán?


Se cruzan las apuestas.

 

Por lo pronto


Mientras nos acomodamos a observar, volvemos con un sentimiento encontrado entre dolor, repudio y hasta morbo sobre el caso que dio para toda la Semana Santa, el de la pequeña Paulette.


Ni con el magnicidio de Luis Donaldo Colosio se tuvo una conferencia de prensa a control remoto, por canales de televisión en cobertura nacional y por espacio de hora y media, que para cualquier candidato representaría la gloria.


¡Qué crudeza!


¡Qué vivimos!


Aunque siendo sinceros, no es el primer caso. Este tipo de crímenes se han cometido siempre en cualquier parte. Y a decir de los especialistas en ciencias criminalísticas, se producen por dos motivos: la desesperación y la situación sin salida de una madre que no tiene ni para dar de comer a su hijo o hijos, o por la amenaza de una pareja que habla de abandono y plantea la disyuntiva “o ella o yo”.


En Puebla hemos tenido casos que han detonado sendos escándalos.                                


Pero hoy lo más importante es “no ahorcar ni asfixiar la política”.


Por momentos resulta despreciable, insoportable, inaguantable —expresaría en su lista de sinónimos Adela Micha.


Pero de nosotros, de los ciudadanos depende el marcar el estilo, el contenido, y todo lo que esperamos de una campaña política cuando estamos agobiados por una serie de crisis recurrentes de las que ya tenemos que salir adelante.


¿Usted qué espera?


A la mejor el ingenio de los contendientes para ver quién es el de reflejos mas rápidos.


A la mejor el ataque, la denuncia, la ironía más aguda, para ponerle sabor, arañón y sangre.


A la mejor al más guapo.


O al que le diga a los ojos lo que se podrá hacer para mejorar condiciones, en torno y posibilidades para nuestra Puebla y cada uno de los poblanos.


¿Con quién se identifica?


¿A quién le fía?


¡Aguas!

 

Las cosas no son tan fáciles, como el hastío que tenemos de campaña en campaña sin poder avanzar.

 



 
 

 

 
Todos los Columnistas