La Manzana


Irma Sánchez


¿Usted cómo la disfruto?

 

¿Cómo vivió las fiestas del 5 de mayo?


¿Las disfrutó?


Ya me imagino, para que el presidente nos conceda el honor de venir unos minutos a acompañarnos, quienes tienen que salir a trabajar muy temprano y cruzar de oriente a poniente o de sur a norte la ciudad, disfrutaron mucho, enfrentándose a un cierre de calles que obligó a rodear la capital como ni los pobres zacapoaxtlas tuvieron que hacerlo para vencer a los franceses.


Y, ¿quién pudo haber resultado más difícil y prepotente?, ¿los güeros colorados del ejército francés o los miembros del Estado Mayor Presidencial?


¿Disfrutó usted el desfile?


¿Alguien de su casa desfiló y lo pudo disfrutar con toda la marcialidad y gallardía que los escolares le ponen a la parada?


Ya sé la respuesta, usted es de esos orgullosos papás que no tienen la holgura para ganar una silla de 120 pesos en el bulevar para ver a sus vástagos como desfilan. Y mucho menos para llegar con la familia a presenciar.


Lo bueno es que este tipo de tradición de los poblanos subsiste con mucho orgullo para que se hable de Puebla, de sus escolares muy lejos de Puebla, al ver las noticias, los reportajes que nos presentan las televisoras.


Lo importante es que se hable de Puebla, “bien” aunque sea una sola vez al año, lejos de motes y referentes que a lo mejor no hemos sabido explotar turística y comercialmente.


¿Cómo disfrutó de Puebla?


¿Fue a la Feria?


¿Pudo entrar?


¿Fue bien visto por los vecinos de El Mirador, San Manuel, Los Pilares, Villa Carmel, Anzures y Bella Vista? que ¡cómo disfrutan tener afuera, o cerca la feria de transición, con toda su música a todo volumen desde las 11 de la mañana hasta la media noche!


Ay y qué poco considerados los que se molestan porque los vasos, los pañales, las envolturas y hasta la pipí y la popó de la familia se las dejan de recuerdo, ¡ah! y los condones ya usaditos y cargaditos.


¡Qué chula es Puebla!


¡Qué linda!


¡Qué preciosa!


Aquí la disfrutamos, y en Estados Unidos un irresponsable que se dice “periodista” miembro de la redacción del New York Times nos degrada un día cualquiera que no tenía material que explotar “para cumplir”.


Este abominable personaje ayer “explicó” que si en Estados Unidos han cobrado realce las fiestas del 5 de mayo para los mexicanos y los latinos, es sólo por un interés comercial que a los Estados Unidos conviene.


Según este ignorante es la cervecería Modelo, la autora de la cerveza Corona, la que la promueve para que los mexicanos y nuestros acompañantes, los latinoamericanos, consuman todos los litros posibles de cerveza y consuman kilos de aguacate para hacer el guacamole para comerlo en tacos.


Desde luego, añade también los litros de tequila que en honor de nuestros héroes de la batalla consumen nuestros paisas víctimas de la nostalgia de la lejanía de la familia y por el terruño.


Para el autor del artículo que se reproduce en la sección editorial sin firma, este aspecto de consumo y comercial ha hecho que se fortalezca esta efeméride.


¡Ah qué irresponsable!


¡Ah qué ignorante!


¡Ah qué pobre en su formación profesional!


¿Nos quedaremos callados ante tal ofensa?


¿Y la fiesta en la Casa Blanca? ¿A poco el presidente en turno también ofrece por litros las coronitas, el tequila y el guacamole?


Bueno, esperamos noticias por lo menos en el sentido de una carta aclaratoria con unos buenos libros de historia, para que el desvalido aficionado a escribir desde las páginas editoriales tenga información tanto de Puebla, de México y de lo que ocurre en su país.


Es horrible hacer el ridículo desde una prestigiada publicación.


¡Qué pena!

 



 
 

 

 
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