La Manzana


Irma Sánchez

07/05/2009

LO QUE SIGUE

 

Pasada la emergencia sanitaria y en el camino de la normalización de la vida de todos los mexicanos la pregunta es obligada


¿Qué sigue?


¿Por dónde comenzar?


Y habría que ver qué fue lo que nos dejó.


Para empezar ante el mundo somos un país de apestosos indeseables. Ya ve las que han pasado nuestros connacionales a los que el escándalo por la influenza los sorprendió lejos de nuestro suelo, como el caso concreto de los que se encontraban en China y también los que tuvieron que entrar o salir de territorio norteamericano, que se convirtieron en objeto de desprecio y hasta repulsión.


No podemos soslayar el caso de Haití, en donde el hambre causa mortales estragos pero el temor de las autoridades por la influenza los llevó a quedarse con el estómago vacío y rechazar un buque cargado de alimentos que en muy buen plan les compartíamos —no porque nos sobren— convencidos de aquella máxima: “en donde comen dos, también comen tres”


Las “disculpas” del gobierno chino presentadas ayer, después de que llegaron a nuestro país los mexicanos que fueron recluidos en un hotel en China, ya no sorprenden con el argumento de que “ellos se preocuparon por cuidar la salud de todos los chinos”.


Las anécdotas de estos días se acumulan. Todos tenemos algo o mucho que contar, por hoy las comenzamos a guardar para hijos, nietos, biznietos y hasta donde alcance.


A fuerza de ser sinceros, hay que reconocer que algo ganamos de estos días: revisar y mejorar nuestros hábitos de limpieza, aunque no todos pueden aplicarlos, y no por falta de ganas sino por falta de recursos, como es el caso los habitantes de las colonias en donde no hay agua y también en donde se mete la mano a la bolsa y se tiene que decidir entre un litro de cloro y un litro de leche.

 

LOS GANONES


Se podría afirmar que todos perdimos, obedientes recluidos en nuestras casas sin producir.


Ganaron mayoristas y tiendas que de inmediato reetiquetaron precios.


El litro de leche Lala 14.50, la lata de atún 12 pesos y hasta los cubre boca que oficialmente iban a regalar miembros del ejército, llegaron a cotizarse en algunos mostradores hasta 10 pesos.


Algunos más quisieron ganar más de la cuenta quedándose con el anticipo para una fiesta que tuvo que cancelarse finalmente, y sin dar opciones argumentaron de entrada que tienen comprometidos sus espacios para los próximos meses.

 

LOS PERDEDORES


Todos, los que trabajan sin salario y que van al día con las monedas que reciben como propina a cambio de un servicio.


En este renglón hasta los templos que no recibieron limosnas.


Los desempleados que han encontrado su negocio en la elaboración de alimentos y que se quedaron con los perecederos y que de un día para otro ya no pudieron congelarlos.


Y hasta los templos que dejaron de recibir las simbólicas limosnas de las que pagan su facturación de energía eléctrica, el servicio de limpieza y hasta la manutención de los escasos sacerdotes.  


Pero lo peor, en muchos casos se asegura que se puso a prueba la integración familiar, la cual, no todos pudieron enfrentar porque de alguna forma “la familia” funciona como integradora de proveedores que en el fondo se desconocen y llevan sus respectivos mundos en forma paralela. Atraídos por una meta material para la cual lucha cada quien por su parte en un mundo de conveniencias y apariencias entre las que lo único que interesa es proyectar un estatus.


Ahora de regreso a la normalidad todo parecería indicar que el grito es ¡sálvese quien pueda! A juzgar por lo visto por una crisis que ya había costado muchos empleos y que la influenza alcanzó a llevarse muchos más.

 

LOS PERDIMOS


Lo que si es un hecho es que ni la canija influenza, tipo A N1 H1, logró cambiar el ser y hacer de nuestros políticos.


Pese a todas las recomendaciones insistieron en celebrar reuniones con más de 20 asistentes, y es que el fenómeno se tiene que analizar: el político mexicano no puede ir solo ni a comprar sus objetos más personales, necesita de un jilguero al lado para que le aplauda en todo momento y lo obedezca, y si de sentirse candidato se trata, necesita concentraciones para aparentar un liderazgo que en ocasiones sólo desencadena la mitomanía.


Sin estos ingredientes no hay candidato, y mucho menos campaña para promover el voto.


Lo interesante hoy es que lo que tanto criticaron los panistas de los priistas, hoy lo han corregido y aumentado; la prepotencia, porque el mundo no los merece, se les da en forma espontánea.

 

UNOS A LA PENA


La frase completa es “unos a la pena y otros a la pepena


Hoy la aplicamos al caso de una empresa textilera poblana “Textiles y Confecciones San Pedro” que aprovechó la oportunidad de conseguir un buen lote de cubre bocas para comercializarlos a grandes escalas a una de las cadenas de tiendas de autoservicio mas fuertes de la región Chedrahui.


La textilera además aprovechó para vender estas piezas a como se le dio la gana. En esta cadena posteriormente Chedrahui puso al alcance del público consumidor cada cubre boca a cinco pesos, sin preocuparse por portar la etiqueta que destaca “hecho para el sector salud” lo que implicaría un sentido de gratuidad de la pieza.


Profeco detectó el negocio y el abuso, hoy a esta cadena de negocios le va a aplicar una multa que puede ser de unos 17 mil 500 pesos.


Por lo que cabe la pregunta ¿al inversionista le habrá convenido la operación?

 

LA UTILIDAD


De todo esto hay que admitir que hay muchos ganones, como el caso de los planteles educativos oficiales que toda la vida han sufrido por la falta de agua y que hoy con las disposiciones de higienización de los espacios, las autoridades educativas dieron su palabra de llevar el vital liquido a todas las escuelas para que se limpien. Incluso puso a su alcance los números telefónicos 2 29 69 07 y 2 29 69 10 para que soliciten su pipa de agua.


Hay que destacar que no a todos los paterfamilias les pareció la invitación de acudir estos días a contribuir con su faena en la operación limpieza.


A fuerza de tanto escuchar por radio y televisión, los chiquitos ahora insisten en corregir los malos hábitos de higiene de los adultos, que a veces no cumplen con la lavada de las manos por carecer de agua y de dinero para una pipa y una cisterna.


Unos a otros nos hemos cuidado, ojalá que esa solidaridad que surgió en la crisis se extienda para volver a humanizar a la sociedad atrapada en una selva de asfalto.

 

EL GRAN FAVOR


Con la emergencia declarada las grandes tiendas departamentales nos hicieron un gran favor, el de cerrar sus puertas. Así perdidos en el ocio y con los establecimientos fuera de servicio, no caímos en la tentación de recorrer las plazas para consentirnos y comenzar a dar tarjetazos a diestra y siniestra, aburridos de no hacer nada.


Nos obligaron a conocernos en familia, ¡cuántas decepciones!


Ahora a tratar de enmendar en la medida de lo posible, del proyectos personal y familiar de cada quien.


De las cenizas ahora a resurgir porque la influenza se llevó muchos negocios, pero no a los narcotraficantes, a los secuestradores, a los vivales y a los disidentes.


Hay que tener en cuenta que de acuerdo al diagnóstico del propio Gobierno federal el país hoy retrocede 15 años, con la diferencia de que hoy somos más y dependemos de muchas más cosas.


Usted ¿Qué opina?


Por lo pronto, por orgullo y convicción, lo recomendable es consumir lo que hacemos los mexicanos para afianzar nuestra economía y nuestra planta laboral.


Y sobre todo, ya no preferir los productos chinos, que no por más baratos garantizan su utilidad.  

 



 
 

 

 
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