La Manzana


Irma Sánchez


Los mejores tiempos

La administración de Blanca Alcalá aporta modernidad en la ciudad · Cambio · Foto / Tere Murillo

 

Los mejores tiempos para nuestra ciudad de Puebla, hay que apuntarlo hoy, son los que ya llegaron, los que nos tocan disfrutar a usted y a mí.


Y mire que si no, con todas las buenas noticias que hay en el camino, como el caso de la limpieza del lago de Valsequillo, la ampliación de vialidades, el reforzamiento de la seguridad, la construcción de más y más espacios educativos para todos los niveles, distribuidores viales, nuevos hospitales y un sinfín de obras de equipamiento que requiere una gigantesca ciudad como la nuestra.


Pero dentro de ese equipamiento, el logro de contar ahora con internet inalámbrico en el primer cuadro, sencillamente nos coloca a la altura de las principales capitales.


Y es que la visión de la alcaldesa Blanca Alcalá que pertenece a una nueva generación, aporta lo que la modernidad hoy ofrece y refuerza cualquier proyecto que ya se experimenta en otras latitudes.


Hoy Blanca Alcalá sencillamente debe ser imitada por las grandes instituciones, por ejemplo con el asunto del internet en la ciudad, que, se presume, es la capital de la educación superior por el número de instituciones superiores.


Por ejemplo, una vez instalada la señal del internet inalámbrico en el zócalo, hoy casas de estudios como la Universidad Autónoma de Puebla, debe secundar el ejemplo ofreciendo el mismo servicio en Ciudad Universitaria y en la zona de sus edificios del centro para que sus estudiantes puedan conectarse y darle vida a puntos como la Plaza de la Democracia.


Por su parte, la Universidad Popular que se enorgullecer de ir comprando casa por casa del barrio de Santiago, debería de hacerse cargo de ese jardín y ofrecer la señal para que sus alumnos estudien e intercambien en ese punto que se lucha para arrebatárselo a las pandillas, a la delincuencia.


Lo mismo puede ocurrir con otros puntos, como el jardín de El Carmen y tantos y tantos más que requieren de vida para volverlos centros de convivencia, de expresiones artísticas y culturales y que refuercen el perfil de la capital poblana como la capital universitaria.

 

El maestro y la alumna


En este juego qué importante es la interacción de Blanca Alcalá con los rectores de las casas de estudios, como el de la Universidad de las Américas, Luis Ernesto Derbez quien, dicho sea de paso, fue su catedrático en la materia de Economía Mexicana cuando ella cursaba la licenciatura de Relaciones Internacionales en la UDLA.


Por cierto, que en esa etapa la alumna ya lanzaba destellos de su inteligencia y visión, los cuales fueron captados por el maestro —que en ese momento era vicerrector académico— y la animó a incorporarse a la cátedra con todos los atributos académicos que garantizaban su desenvolvimiento en el aula.


Hoy, pasados los años, la alumna convertida en la primera presidenta municipal de Puebla y él en el rector de la UDLA, se vuelven a encontrar y hacer el pacto de trabajar por Puebla, uno desde la casa de estudios y la otra con todo el apoyo de su alma máter para imprimir desde la presidencia municipal el sello de la generación que se preparó para un día cambiar el rumbo de las cosas.

 

¿Podrán?

 



 
 

 

 
Todos los Columnistas