La Manzana


Irma Sánchez

08/12/2009

Réquiem


Con el poder que suele garantizar la desahogada condición económica, con todos los adjetivos que se pueden sumar, la famosa Socorrito Romero Sánchez reposa en la eternidad como cualquier mortal desde el camposanto de la ciudad a la que le dio todo, Tehuacán.


Por su eterno descanso desde el viernes en la mañana lo mismo oraron desde el niño de la Mixteca, las congregaciones de religiosas, las mujeres reivindicadas ante la sociedad, estudiantes de Puebla, Oaxaca, los obispos de Tehuacán, de Huajuapan y el delegado apostólico Christoph Pierre.


Ante su féretro desfilaron religiosos, políticos, financieros, empresarios, aspirantes, cientos de personas que vivieron el luto que el Cabildo municipal declaró


El obispo de Tehuacán Rodrigo Aguilar definió muy bien el deceso al afirmar en la misa de cuerpo presente en la catedral que “Tehuacán se había quedado huérfano con Socorrito”.


Pero la familia Romero informó que se dará a conocer la creación de la Fundación Socorro y Francisca Romero Sánchez, claramente dispuesta en su testamento para garantizar que los dividendos de sus empresas continúen fluyendo a todas las causas que la empresaria avícola decidió en vida.

 

Lo que patrocinó…


Sin fallar a un trato inmejorable a la gente que aceptó hacer equipo en su emporio de negocios avícolas y porcinos, Socorrito patrocinó: la creación y construcción del Instituto Cultural de Tehuacán, las instalaciones del jardín de niños, primaria, secundaria y preparatoria de Tehuacán, el Seminario Menor de la diócesis, la escuela primaria de Tlacotepec, el Cereso de Tehuacán, los Centros Juveniles de Tehuacán, estado de México y Chiapas.


Diez casas hogar para niños. La escuela primaria de Huajuapan, la escuela de Cuacnopalan, la iglesia de Ajalpan, el campus de la Universidad Popular en Tehuacán, el rescate de las capillas de la catedral de Tehuacán, las instalaciones de la universidad Anáhuac de Oaxaca.


El alcance de sus donativos y la fortaleza de sus empresas que además de producir en todo momento realizan investigaciones científicas, fue reconocido a lo largo de su vida lo mismo en México que en el extranjero. Como el caso del gobierno de Venezuela hace más de 15 años que puso su nombre a una avenida a partir de un monumento que perpetua su memoria.


La colocación de su retrato en el Salón de la Fama de Buenos Aires, Argentina. La entrega del doctorado honoris causa en Humanidades por la UPAEP, la presea Rigoberta Menchú que entrega a las mujeres destacadas el Gobierno de Guatemala, además de reconocimientos de la presidencia de la República de los congresos de la Unión, del Estado, de los porcicultores y tantos más.


Anécdotas sobre su vida, influencia y filantropía hay muchas, como para hacer un libro, con el alcance de sus donativos, a personas e instituciones, como el CELAM —el Consejo Episcopal Latinoamericano—, el auto Mercedes Benz blindado que en su momento compró a Juan Pablo II para que su desplazamiento por territorio mexicano y que posteriormente quiso enviarle de regalo a Roma y, finalmente, lo asignó al cardenal Norberto Rivera Carrera por quien dio cuanto fue necesario y a quien le unieron lazos amistosos muy estrechos desde que sirvió como obispo de Tehuacán.


Descanse en paz la mujer que supo ser madre de Tehuacán, ciudad y sociedad que ya la comenzaron a sentir, y que siempre tuvo la sensibilidad para acercarse a donde hacía falta; por qué no reconocerlo, tuvo la virtud de poner en marcha en México la alternancia en el poder con el patrocinio que en su momento supo dar a candidatos del PRI y del PAN hace 40 años, cuando la pluralidad sólo era una teoría.


Desde Tehuacán hasta Cancún, sus negocios dieron empleo a cientos.

 

Miles ahora rezan por su eterno descanso.

 



 
 

 

 
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