La Manzana


Irma Sánchez


Menos mal

 

En un ejercicio de honestidad, debo de confesar que me dio coraje cuando supe que de parte de nuestro vecinito Tlaxcala, tres de sus ilustres hijos acudían a la concentración como parte de la delegación de atletas olímpicos a Beijing.


¡Grrrr!


La pregunta en tono de coraje o berrinche era, ¿por qué tres de ellos y nosotros nada?


La conjetura era: acaso las docenas de canchas que se han construido por todos los rincones del estado los últimos tiempos, ¿no han servido?


Si usted observa, no hay semana en la que nuestras autoridades no salgan en los periódicos inaugurando canchas, alentando a nuestros deportistas.


Y por si fuera poco, no hay mes en el que se deje de promover una carrera multitudinaria.


En las instituciones de educación superior se dedican importantes recursos y programas para fomentar la preparación de deportistas.


¿Y?


Se supone que con acciones de este tipo, entre los poblanos hay verdaderas figuras que bien podrían ya destacar entre los seleccionados.


Pero debo de confesar que después de 72 horas de iniciados los Juegos Olímpicos de Beijing, y ver los reportes sobre el papel que están haciendo nuestros seleccionados aztecas, mi coraje baja unas rayitas.


Así duele menos.


Que pierdan los demás, menos los de Puebla.


Y si a su cuestionable rendimiento le sumamos la desorganización del Comité Olímpico Mexicano, con un responsable que entre otras cosas “perdió” la invitación para estar dentro del famoso Nido de Pájaro para presenciar la fiesta de inauguración, por lo cual se tuvo que contentar con ver la ceremonia desde una televisión.


Y “entre otros detalles” el caso de nuestro equipo de nadadoras que para lanzarse a la alberca olímpica, tuvo que aceptar prestados los uniformes de la delegación alemana que se ofreció a sortear la emergencia.


De no haber sido así, ¿qué hubiera pasado?


¿Nuestras nadadoras se habrían abstenido de salir?


¿O se habrían lanzado como vinieron al mundo?


La verdad es de que si no hubiera sido por sus competidoras alemanas, de todos modos hubieran sido noticia, no por su desempeño olímpico sino por la ausencia de traje o porque sencillamente no hubieran llegado a la alberca.


Ese es nuestro nivel.

 

Vaya


Pero no todo es tragedia, al menos en el box, ya dimos cuenta de qué somos capaces, de qué estamos hechos.


Los mexicanos en materia de puño sí somos figura, según se vio ayer en la justa de box en la que ganaron su pase Arturo Santos y Francisco Vargas.


Hay que destacar “por cierto” que los dos pugilistas ya muy bien puestos y uniformados el día de la inauguración, resulta que no pudieron pasar porque su entrenador Óscar Valdez decidió que sus dos figuras no acudieran a la inauguración para que no se desgastaran, que continuaran su preparación física, psicológica y mental, para que no llegaran desgastados al cuadrilátero.


¿Por eso habrán salido adelante en el primer encuentro?


Si esto es cierto, ¡que bueno! Que nuestros atletas poblanos no se gasten para llegar con toda la enjundia a las siguientes olimpiadas en el Reino Unido.




 
 

 

 
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